Con agradecimiento comparto esta estupenda reseña a propósito de un trabajo que escribo sobre la educación empeñada en la meta y el resultado. Da más quien sabe recibir.
sábado, 8 de agosto de 2026
jueves, 9 de julio de 2026
Qué será de nosotros
El personaje del “loco” de Nietzsche de La gaya ciencia grita desconsolado en
medio de la plaza ante el pálpito de la Noche eterna. Es más lúcido que quienes
lo tachan de loco porque puede sentir más. Por un momento, ha tomado
consciencia de los límite de la consciencia, como tomando por segunda vez la
sustancia prohibida y adquiriendo un nuevo pesar que le abrirán más los ojos.
Ahora los ojos le pesan más. Ahora la existencia se ha vuelto más real, y por
ello más insoportable. Ahora las palabras piden ser gritadas, o
proclamadas, para que al menos tengan su eco. Y el pasado se llena de
escombros: “¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar
el horizonte? ¿Qué hemos hecho después de desprender a la Tierra de la cadena
de su sol? ¿Dónde la conducen ahora sus movimientos? ¿A dónde la llevan los
nuestros? ¿Es que caemos sin cesar? ¿Vamos hacia adelante, hacia atrás, hacia
algún lado, erramos en todas direcciones? ¿Hay todavía un arriba y un abajo?
¿Flotamos en una nada infinita? ¿Nos persigue el vacío con su aliento? ¿No
sentimos frío? ¿No veis de continuo acercarse la noche, cada vez más cerrada?
¿Necesitamos encender las linternas antes del medio día?”
Al hilo comparto este poema que escribe mi padre, y que titula "Qué será de nosotros".
miércoles, 8 de julio de 2026
El milagro de la existencia
No hay causas ni explicaciones ni enigmas. No hay proyección humana que dé con el milagro. Intuirlo, y poco más. ¿Por qué vuelan bajo los pájaros que son llevados? ¿Por qué sólo después del frío son resucitados?
Vuelan bajo los pájaros
su pecho es el duro casco del titanic
buscando la montaña
el frío invisible los lleva al norte
al encuentro del hielo inexpugnable
de la resurrección.
Miguel Porcel
8 de julio de 2026
jueves, 11 de junio de 2026
Final de curso
Otro curso inolvidable lleno de grandes momentos para el
recuerdo. Muchas gracias por vuestra enorme receptividad, vuestro compromiso
con la educación y con todas aquellas actividades que desde la Filosofía y el
departamento hemos preparado para vosotros. Me llevo un recuerdo muy bonito de
este curso, con mis cinco primeros de bachillerato (tengo la foto interior de
los cinco), que me ha permitido explorar nuevos caminos como ha sido el super
certamen de Debates sobre igualdad que organizamos o la nueva edición olímpica
de Filosofía que tan buenos trabajos ha traído. Muchas gracias por vuestra
simpatía, generosidad y aprendizaje, y a quienes os falte un poquito, toda la
suerte del mundo en los exámenes de la próxima semana.
1º Bachillerato B de Humanidades y Ciencias Sociales. Curso 2025-26
1º Bachillerato C de Ciencias y tecnología. Curso 2025-26
¿Y el próximo curso? Será distinto, preparando el super
evento olímpico nacional al lado de compañeros y amigos, perpetrando nuevas
aventuras para mi vuelta, escribiendo un nuevo libro, viajando y soñando. Gracias infinitas por hacer de la filosofía un espacio
vital para compartir y aprender juntos.
Siempre,
David
miércoles, 10 de junio de 2026
Zombis
Un mundo de zombis y caras verdes, rígidas como el plástico, se despliega por las calles, entrecortadas y abiertas, del pueblo que en ese momento habito. De pronto, y en la oscuridad de la noche, miro a mi izquierda una flecha que indica serpenteante un camino hacia arriba. ¿Habrá puesto la flecha alguien que quiere salvar mi vida? ¿O habrán sido ellos, los zombis, para tenderme una emboscada? Entiendo que estos no tienen uso de conciencia y dudo si tomar el camino. Me asusta tener que abandonar las calles alumbradas y sigo avenida abajo.
Sueño de la noche del 10 de junio
domingo, 24 de mayo de 2026
Siempre podremos vivir amando
Es el momento en que Roman Castevet deja que Rosemary sea quien meza la cuna del hijo que está llorando. Por primera vez no es maltratada y es aceptada por el vínculo que solo ella siente hacia el recién nacido. Se acerca a la cuna, lo mira a los ojos, que son también humanos, y lo consuela como haría cualquier madre con su hijo. La monstruosidad, el horror de descubrir que ha dado a luz al hijo del diablo, la ofensa y humillación de haber sido utilizada por quienes más quería, no frenan su naciente deseo de acercarse a quien es su hijo. Es un momento de esperanza para la humanidad, al descubrir que el amor de una madre puede sobreponerse a los horrores y monstruosidades más atroces que pueda concebir el ser humano, y al comprender que hay algo en lo más profundo de la naturaleza humana que no puede ser tocado por la voluntad más despiadada. Es la muestra de que el amor de una madre prevalece sobre el maltrato, el resentimiento, la utilización perversa de la persona, y su firme incondicionalidad enseña que, ocurra lo que ocurra, siempre podremos vivir amando: “¿Puede el amor maternal superar incluso el horror de tener un hijo del mal?”, es la pregunta que late en la novela Ira Levin.
Desde aquí puede accederse al número de la Revista dedicada al Eros.
sábado, 16 de mayo de 2026
Idea marcada
Cuando te reencuentras con antiguos alumnos descubres paraísos como este. Una antigua alumna, Laura, ahora estudiando en la Escuela de Arte, desapercibida pero tremendamente creadora, me deja leer su último poemario. Trascribo aquí uno de sus últimos poemas, con infinitas gracias.
Tengo más de un sueño
algo que se siente ligero,
es alcanzable pero
complicado
pues la llave reside en un
aquí y no en otro lado.
Quiero explicar
lo que yo siento al rap
escuchar,
Veo batallas duras
y delirios de corduras,
veo niños, con los mismos
sueños que yo
veo otros entes, con los
ojos abiertos.
Siento conexión,
Su arte espontáneo que marca
mi corazón,
quiero compartir, crear para
otros
quiero hacer sentir, sobre
dios mis trazos rotos.
Vivir algo realista,
plasmarlo bajo mi punto de
vista
dar a conocer algo personal
una mente caótica, difícil
de encontrar.
Giraré, gritaré
Verás…. lo lograré.
(Laura Serban, 18 de noviembre de 2025)
viernes, 24 de abril de 2026
Paradero desconocido
Cierro ahora Paradero
desconocido, de la escritora norteamericana Kathrine Kressmann Taylor. Una
verdadera delicia, de principio a fin, que ahonda como pocos textos he leído en
la naturaleza del poder, cuando este es invasivo, contagioso, indiscriminado,
total. Presenta el nacionalsocialismo como un virus, que se infiltra en los corazones y se
apodera de las mentes hasta hacerlas sólo permeables a la ideología que aquel
profesa. Ni siquiera la confianza de dos amigos resiste a su embiste, acabando
destrozados como su amistad.
Pero tanto o más me han conmovido las razones
que dio su autora para escribir el relato:
“Poco antes de que estallara la guerra, unos
amigos míos alemanes, personas de buen corazón e intelectuales de espíritu
cultivado, que llevaban un tiempo viviendo en Estados Unidos, decidieron
regresar a Alemania. Poco después ya se habían transformado en nazis
declarados. No aceptaban la más mínima crítica en contra de Hitler. Durante una
visita a California, se encontraron en la calle a un antiguo amigo con el que
habían mantenido una estrecha relación. Su amigo era judío y no le dirigieron
la palabra. Cuando hizo ademán de ir a abrazarlos, le volvieron la espalda. «¿Cómo
es posible que ocurra algo así?», me pregunté. «¿Qué ha pasado para que cambien
de manera de sentir hasta ese punto? ¿Qué los ha llevado a semejante crueldad?»”
jueves, 23 de abril de 2026
Hacia el árbol del conocimiento del bien y del mal
¿Hay un modo adecuado de acercarse a los demás? ¿Y a las cosas que nos rodean? Porque la vida, más que de conquistas, propósitos y objetivos, va de acercamientos. Hay quienes se acercan a salir. Otros se acercan a tocar, y los hay que se acercan tomando la palabra. ¿Por qué no una reflexión, que es otra forma de acercarse, sobre la naturaleza del acercamiento y de la cerca? Una reflexión que nos oriente sobre este fenómeno, sobre esta inclinación, que pasa por querer salir, querer tocar, querer tomar la palabra, aun a riesgo de continuar infinitamente distanciados. La acción de acercarse mueve el deseo, lo moviliza, lo despierta, lo enciende, hasta que ya no hay distancia para acercarse más. Nos acercamos al otro para mirarlo, ensayar una sonrisa, oler su perfume, recordar nuestras lágrimas. Nos acercamos para advertir su pregunta, matizar su respuesta, confesarle un secreto, acallar el llano, mecer la cuna, acariciar su piel. Nos acercamos para despedirnos de él, sanar su herida, comer juntos antes de su marcha. Nos acercamos para cumplir una promesa, dejar que nos quieran, y nos conozcan, un poco más. ¿Qué grandes acercamientos ha habido en la historia? ¿Cuáles son los acercamientos que han cambiado la historia? Nos acercamos yendo hacia el árbol del conocimiento del bien y del mal, caminando hacia él, lentamente, buscándolo entre la maleza.
sábado, 18 de abril de 2026
La Inteligencia artificial y la enseñanza de la filosofía
Interesantísima la nueva entrega de la Revista Ábaco dedicada a la Inteligencia artificial y la enseñanza de la filosofía. La educación contemporánea se enfrenta a un desafío
sin precedentes: preparar a los estudiantes para un mundo cada vez más mediado
por la tecnología y, en particular, por el desarrollo acelerado de la
inteligencia artificial (IA). Este desafío resulta especialmente relevante en
el ámbito de la filosofía, una disciplina que ha reflexionado históricamente
sobre la racionalidad, el conocimiento, el juicio, la ética y la singularidad
humana, y que, sin embargo, nunca ha podido ni querido pensarse al margen de
los problemas científico-técnicos que configuran cada época. La IA no
constituye, por tanto, un objeto externo o accidental para la filosofía, sino
un fenómeno que interpela directamente a sus categorías fundamentales y a su
función formativa.
Al
mismo tiempo, la rápida expansión de sistemas algorítmicos capaces de producir
textos, imágenes, decisiones automatizadas o recomendaciones normativas ha
reactivado viejas preguntas filosóficas bajo nuevas condiciones técnicas: ¿qué
significa pensar?, ¿en qué consiste juzgar?, ¿puede una máquina conocer,
decidir o incluso tener experiencias?, ¿es legítimo delegar en sistemas
artificiales tareas cognitivas, evaluativas o morales?, ¿qué ocurre con dimensiones
como el cuerpo, la afectividad o la responsabilidad cuando el conocimiento se
traduce en datos y cálculos? Estas cuestiones no solo afectan a la
investigación filosófica, sino también —y de manera decisiva— a la enseñanza de
la filosofía y a su papel en la formación crítica de los estudiantes.
En la sección
de Crónica y crítica de la cultura, también hablando de
educación, colaboramos con un artículo que titulamos Elogio del
recibimiento. Hacia una escuela no competencial, en el que proponemos una educación no basada en el logro y la consecución de objetivos. Acostumbrados a mirar por los resultados, olvidamos que la vida es recibimiento. ¿Por qué no recuperar para nuestros sistemas
educativos una enseñanza que prepare para la vida? ¿Por qué no una educación
que haga prevalecer la curiosidad del conocimiento sobre el resultado de
conocer? ¿Por qué no abrirnos a la experiencia colectiva del descubrimiento aparcando el resultado? ¿Y por qué, en definitiva, no convertir las aulas en
escenarios de vida donde los alumnos se sientan más cerca los unos de los
otros?
viernes, 17 de abril de 2026
Palabras que dicen
El Certamen de debates de ayer fue otra muestra de que la
palabra prevalece aún cuando nadie la usara. Sin móviles, artilugios,
salvo un atril de madera y cuatro o cinco mesas pintadas de blanco, nuestros
alumnos y alumnas supieron dar voz a sus pensamientos y opiniones más
viscerales. De muy adentro salían sus palabras cuando recordaban el menosprecio
que habían sentido por ser chicas y decidir estudiar mecánica de automóviles, o
cuando se quejaban de no encontrar espacios compartidos para reflexionar sobre
asuntos como la igualdad. Igualdad, que no identidad, significa, como tan bien
supieron expresar entre públicos diversos, reconocimiento de las
mismas oportunidades en la vida y en el trabajo.
Ahí, mientras apoyaban sus fichas
plastificadas, por temor a que de un soplido desconocido echaran a volar las
páginas que con tanto esmero habían sido llenadas, se sentaban ellas, las
alumnas de FP Básica de Cocina y Restauración, que hacía solo unos meses
temblaban cada vez que escuchaban el eco de sus voces por el micrófono, y
proyectaban sus pensamientos diciendo y leyendo, leyendo y diciendo,
intercalando la mirada y asegurándose de que sus ideas llegaran al público.
Y, luego, habiéndolo preparado todo tan concienzudamente, tras ensayos en el espejo
y fuera de él, alumnos y alumnas de 1º de Grado Medio y 1º Bachillerato
debatieron entre sí mientras el público alzaba la palabra. Una
experiencia, bella, gloriosa, significativa, la de ver reunido a nuestro alumnado de diferentes
enseñanzas y procedencias, edades y países, debatiendo sobre asuntos que,
sabido es –aunque no siempre reconocido-, es cosa de todos.
Una experiencia, la de ayer, que uno vivió
como otra semilla de actividades que harán, quizá, lo más valioso:
reunir a jóvenes haciéndolos conscientes de que son ellos quienes ya están
construyendo nuestro presente. ¡Enhorabuena!
lunes, 6 de abril de 2026
La primavera de la inteligencia artificial
“El modo en que nos contamos a nosotros mismos la historia de un avance tecnológico va dando forma al pensamiento colectivo y termina condicionando su recorrido e impacto. El lenguaje, por tanto, es un elemento fundamental en la configuración de nuestros imaginarios, especialmente los colectivos, y en el caso de la inteligencia artificial lo es en dos direcciones: no solo en las palabras que elegimos para hablar de ella, sino también en cómo los sistemas lanzan sus propias producciones lingüísticas, cada vez con más calidad.” (Carmen Torrijos y José Carlos Sánchez)
domingo, 5 de abril de 2026
Nosotros no sabemos, no somos dioses
De qué
modo podemos acercarnos a las cosas? ¿Y a los demás? Porque la vida, más que de
conquistas, propósitos y objetivos, va de acercamientos. Hay quienes se acercan
a salir. Otros se acercan a tocar, y los hay que se acercan tomando la palabra.
¿Por qué no una reflexión -que es otra forma de acercarse- sobre la
naturaleza del acercamiento y de la cerca? Una reflexión que nos oriente en este fenómeno, o en esta actitud, más bien, esta tensión, que pasa por
querer salir, querer tocar, querer tomar la palabra, aun a riesgo de continuar
infinitamente distanciados.
Ahora que
se acerca el final de las vacaciones...
“¿Podemos
llegar a saberlo? Quizá si comiéramos del árbol de la ciencia del bien y del
mal…, pero no se puede. Solo Dios sabe. Nosotros no sabemos, no somos dioses.
Es un silogismo bastante simple. Y también bastante difícil de asimilar: hay
cosas que nunca llegaremos a saber. Llegar a distinguir lo que puede saberse de
lo que no se sabrá nunca es la máxima de la filosofía y del saber antiguos.” (Los textos robados a la felicidad,
Alejandro Gándara)
martes, 31 de marzo de 2026
Y sin embargo suena
A veces las palabras, como los cuartos oscuros y los campanarios, no esconden nada en su interior. Sencillamente, encuentran su fuerza en las creencias que en ellas proyectamos, en la autoridad que otorgamos a quien las pronuncia, no siendo ellas mismas más que máscaras sin rostro, corteza sin semilla, eco de un sonido que ya no suena en realidad. Y, sin embargo, se mantienen tan vivas como la primera vez, condicionando comportamientos y apaciguando a corazones disidentes y rebeldes.
“¿En cuántas ocasiones de la vida nos detienen palabras dichas por alguien a quien hemos investido de autoridad? Padres, profesores, jefes, policías, médicos, afectos... Ninguno tiene autoridad salvo que se le conceda. Independientemente de que sea justo o beneficioso concedérsela, se la tenemos que dar primero para que pueda actuar. Ahí reside su verdadero poder. En el que nosotros otorgamos. Por tanto, la receta para eludir la autoridad de las palabras está implícita. Ser conscientes del poder que entregamos es importante para poder quitarlo más adelante y para salvaguardar la propia vida de la arbitrariedad”. (Alejandro Gándara, Los textos robados a la felicidad)
domingo, 15 de marzo de 2026
Acercamientos
La ingenuidad, como lo que nos hace estar junto al génesis, no es privación, sino condición. No es extraño, en este sentido, que los grandes ingenuos de la historia, como Parsifal, Aladino, Prometeo, Sócrates o Jesucristo, hayan sido los grandes resucitadores de mundos que creíamos olvidados y de aventuras que pensábamos propias de dioses. El ingenuo, precisamente por morar junto al fuego de las cosas, es el verdadero amante de los hombres y del conocimiento, aquel capaz de abrirse paso haciendo suyo lo que es de nadie y, como Eros en pleno éxtasis, batiéndose por terreno inexplorado.
Ingenuos son los que no preguntan para qué, porque confían. Los que no necesitan saber porque ya saben lo que necesitan. Los que no invaden y dejan fluir. Los que no saben de importes ni importan, pero a los que todo les importa. Ingenuos son los que moran a solas con ellos mismos, como Heráclito con su fuego, descubriendo que a las cosas hay que dejarlas ir. Ingenuos son los que avanzan sin conseguir ni conquistar, más bien, tendiendo, acercándose, dando pasos. Hacia la luz, lo mismo que hacia el otro, se tiende. En este sentido, la ética y la política son acercamientos.
“Los ingenuos. Los frágiles. Las almas cándidas. Esos
a los que llaman flojos y tibios y buenistas y cosas peores. Los que no gritan.
Los que escuchan. Los que se ponen en la piel de otros, a los que no conocen.
Los que cuidan y preguntan qué tal estás con una curiosidad sincera. Los
honestos que van de frente y sin doblez. Los que se revuelven aunque les
critiquen, porque siempre critican. Los que hacen aquello que creen que tienen
que hacer. Los que dudan y, en cambio, tienen clara la diferencia entre lo que
está bien y lo que está mal. Los que hacen preguntas pero no son equidistantes:
los que se hacen preguntas para no ser equidistantes. Los que podrían dormir
tranquilos y, sin embargo, se desvelan.” (José Luis Sastre)
miércoles, 18 de febrero de 2026
Profundidades
Las diferencias aparecen a una mirada superflua de las cosas, si nos detenemos en el aspecto. Esas mismas diferencias se borran cuando reparamos en una mirada profunda de las cosas, esto es, cuando dejamos a las cosas que se descubran en toda su profundidad.
sábado, 14 de febrero de 2026
Vidas conjuntas
En mis lecturas juveniles de Ortega aprendí a ver en la vida una oportunidad insustituible para realizar lo que se supone sería un verdadero proyecto vital. En su filosofía de la vida y la circunstancia entendí la importancia de vivir hacia delante y no replegarse en pasados de ninguna especie, por muy reconfortantes que estos fueran. Aprendí a distinguir lo valioso de lo superfluo en tanto que lo primero me impulsaría a realizar paso a paso lo que podría definirse como un auténtico proyecto vital. Y aprendí a ver en la circunstancia un escenario de oportunidades y dificultades con las que poder seguir haciendo futuros que acabarían, para bien o para mal, siendo parte de mí.
Ahora, sin embargo, cuando la madurez me ha alcanzado y me siento, hasta cierto punto, realizado, veo que lo verdaderamente excitante y meritorio no es proyectar la vida hacia adelante, no es encauzar las energías hacia un futuro más o menos esperanzador. No, lo realmente digno y merecedor de valor es, más bien, vivir haciendo proyecto, esto es, vivir implicando en tu vida a quienes más consideras por formar parte de ella. Así, por ejemplo, vive haciendo proyecto quien se embarca en grupos de trabajo y hace de compañeros y alumnos personas capaces de hacer cosas que antes ni siquiera imaginaban poder hacer. Vive haciendo proyecto quien es capaz de ilusionar y sembrar semillas donde antes no las había, o quien mueve voluntades hacia propósitos que se difuminan conforme el camino compartido va tomando luz. Hacer proyecto significa, en definitiva, suspender tus proyectos para mirar al otro con la misma fuerza con la que te mirarías si estuvieras en su lugar.
martes, 10 de febrero de 2026
Aprender a soñar
Ayer vi –o vimos, según se mire- Jacquot de Nantes, de la directora Agnès
Varda. La película es la historia de un niño que aprende a soñar estando
despierto, mientras que la manivela de su pequeño cinematógrafo hace bailar
a las figuras, y moverse, y susurrarles al oído en lo oscuro de la casa. La
película es, también, la historia de un refugio que transforma a un niño en una
vida de pasión y movimiento. Y cuando tiene a punto la proyección baja al
cuarto de abajo para que los demás vean su sueño.
El caso es que viendo la película
recordé estas palabras de George Steiner, pensando que también los profesores
deberían soñar, y equivocarse, y despeñarse. Y así crear, acompañados: “Estoy
asqueado con la educación escolar de hoy. Veo cómo se ha convertido en una
fábrica de incultos, donde no se respeta la memoria, el silencio ni el valor
del error. Me duele ver cómo se entrena a los niños para repetir sin pensar,
para vivir acelerados, sin tiempo para tener tiempo. Yo siempre he creído que
la poesía, la filosofía y la literatura forman el alma, y que aprender de
memoria no es una pérdida, sino una forma de llevar dentro lo esencial. Me
preocupa que estemos criando generaciones incapaces de soñar, de equivocarse y,
por lo tanto, de crear. La educación debería formar seres humanos completos, no
consumidores vacíos.”
lunes, 9 de febrero de 2026
Cuando las cosas se mostraban
En un mundo en que se nos escamotean las cosas, con su luz y sus sombras, traigo este hermoso poema que escribe mi padre, y que recuerda al tiempo dibujado de memoria y deseo. Pudo ser un instante, un atardecer en el mar perezoso, un día entero, cuando las cosas se mostraban y no había donde esconderse salvo en ellas.
viernes, 6 de febrero de 2026
Aquí hay conocimiento
Nueva
experiencia inolvidable la decimotercera Olimpiada de Filosofía. Viéndola
crecer, uno se siente parte de algo. Reencuentros acompañados. Hojas y hojas de
guiones y esquemas previos a la ejecución. Luces dirigidas al papel valioso. Bolígrafos
relevando a otros. Miradas atónitas de que aquí
hay conocimiento. Semillas del mañana que son ya el hoy. Alumnos y alumnas
venidos de todas partes para abordar desafíos y dilemas que, a trompicones o de
una vez, los acercarán a ellos mismos.
Personas
que se hacen más personas por confiarse a su pensamiento. Miradas que se elevan
porque ha llegado la palabra buscada. Palabras que no llegan y que, por eso
mismo, ceden a la siguiente. Líneas completas que hay que seguir para dar con
el conjunto y cuidar la última de las comas. Caminos de vuelta porque hay que reescribir esa letra de dedos torpes, o doblar la idea que quedó huérfana. Aventuras de quien
marcha solo confiando en el conocimiento que una vez proveyeron profesores y
familiares. Colegas anónimos que están en las mismas que tú y que, por
eso mismo, formamos la decimotercera olimpiada aragonesa de Filosofía.
domingo, 1 de febrero de 2026
Luz de sueño, luz de la razón
¿Cómo es posible que lo inerte produzca tanta
fascinación como lo vivo? ¿O que Leibniz demostrara en el siglo XVII que lo
único que se necesitaba para realizar todas las operaciones de la lógica y la
aritmética eran el uno y el cero? ¿O que un vacío -un agujero, una ausencia-,
debidamente encajada, fuera capaz de dar vida con los primeros telares
mecánicos a la cornucopia de guirnaldas, rosas, leones, corderos, vírgenes,
ángeles y santos que adornaban las paredes de los hogares más lujosos de
Europa? ¿O que un telar, que es una máquina primitiva según los estándares
modernos, como revela Benjamín Labatut en el capítulo que dedica a 'Nicholas
Augustus von Neumann' en Maniac, “pudiera
encerrar en su interior la semilla de una tecnología que iba a afectar, para
bien y para mal, todos los aspectos de la experiencia humana”?
Fascinación y espanto es lo que el mismo telar
mecánico -convertido en insecto metálico de diez mil patas para una mirada
literaria- produce en dos hermanos que lo reciben de su padre plantado en medio
de su casa. En el mayor la fascinación lo lleva a querer saber todo de él, a
perderse en su infraestructura y a querer desentrañar cada uno de sus secretos
y entresijos: “No dejó de hurgar dentro del aparato, desarmándolo pedazo a
pedazo, llegó a estar tan inmerso que el segundo día se saltó el té y la cena, y
todavía estaba intentando descifrar sus secretos, arrastrándose por el suelo
para meterse dentro del mecanismo principal, o reptando a cuatro patas para
encontrar dónde iba la pieza que había sacado, cuando yo me rendí y dejé de
insistir en que lo dejara en paz y viniera conmigo a jugar al jardín antes de
que nos obligaran a irnos a la cama.”
Mientras, el pequeño, más temeroso y retraído,
sueña angustiado con el gran artefacto de diez mil patas cobrando vida y,
montado encima su hermano mayor, queriéndolo devorar.
*
Esta fue la actitud que asumí cuando recibí el primer Cinexin de mis padres. En lugar de querer saber de su funcionamiento destripándolo y matando sus secretos, seguía una y otra vez aquellas dulces proyecciones en el cuarto oscuro de las dos camas, a veces a solas, otras acompañado, pero siempre girando una y otra vez la manivela para recrear la misma historia a la velocidad que dictara la mano. ¿Qué contenía esa luz que me hacía seguir viéndola?
jueves, 29 de enero de 2026
Espacios de vida (Idea para un aniversario)
Una de las grandes riquezas de los centros de Formación profesional es
el modo como enseñan los valores que luego harán de los profesionales verdaderas personas. Cuando un alumno te quiere mostrar el taller donde trabaja
y ejecuta los movimientos recién aprendidos, o las cocinas donde con sus
fogones realiza los platos que su maestro le enseña, en realidad te quiere
mostrar algo de él mismo que ha estado aprendiendo durante sus años de formación.
Un taller, una cocina, un laboratorio, mucho más que una clase cerrada diseñada
como receptáculo donde a alumnos y alumnas se les dispone a sentarse y apoyar
sus apuntes sobre una mesa no elegida, son «espacios de vida» forjadores de
valores que, muy especialmente las enseñanzas prácticas, pueden llegar a transmitir.
El alumnado ha de convivir para aprender, y ha de poder equivocarse, meter la mata, mezclar
lo que no debe, quejarse cuando yerra la ejecución, ayudar al que se queda
atrás, o correr más aprisa cuando el timbre amenaza con sonar. Como escenarios
de vida construidos para su aprendizaje, los talleres de formación profesional
funcionan como hacedores de valores imprescindibles para cualquier vida fuera de la academia.
Extendiendo este concepto a toda la educación, sería hermoso ver a cada enseñanza, a cada familia profesional, mostrando de qué manera sus contenidos, prácticas, teorías, metodologías, contribuyen a la formación integral del alumnado, inculcando este o aquel valor fundamental para su desarrollo como personas. Por ejemplo, a la materia de Lengua y literatura, fomentando la amabilidad a través del uso responsable y respetuoso del lenguaje; a la Filosofía, estimulando la curiosidad mediante la comprensión de los fundamentos y el sentido de las cosas; al estudio del inglés y del francés, potenciando la integración de lenguas y culturas; a la Historia, promoviendo el valor de la libertad a partir del reconocimiento de las ventajas de los sistemas democráticos frente a otras formas de gobierno; al Dibujo, estimulando la belleza mediante el desarrollo de la sensibilidad estética; a la Biología, impulsando el progreso a través de la observación de la naturaleza como fuente de aprendizaje para el avance científico; a Formación y orientación laboral, reforzando el respeto al derecho mediante el conocimiento de las obligaciones y responsabilidades en el ámbito laboral; a los talleres de Automoción, fomentando valores como la precaución con sus protocolos de seguridad y una ética profesional responsable, a Cocina, con sus productos, hornos y fogones, favoreciendo el amor y cuidado por los alimentos y los comensales. Y así, con el resto de enseñanzas y familias profesionales...
sábado, 24 de enero de 2026
Forja de valores
También las ideas necesitan reposo para cuajar, y así luego
conformar paisajes que, de otra manera, no tendrían lugar. Y ayer, escuchando a
nuestro alumnado de Formación Profesional en la preparación del Certamen de Debates sobre Igualdad,
salió a relucir esta idea que ahora me gustaría reposar: ¿Cómo puede contribuir
el conocimiento práctico a la asimilación de valores fundamentales para la
convivencia, como es el valor de la igualdad? ¿De qué manera el ejercicio de
los saberes prácticos y técnicos puede contribuir a crear sociedades más justas
e igualitarias? Desde las enseñanzas de Bachillerato se insiste en la
importancia de la teorización para la promoción de valores (fundamentación y
legitimación de valores, expresión en declaraciones de derechos y deberes...),
y va llegando el momento de considerar esta otra vía práctica para contribuir,
sin duda, a una educación más completa e integral.
martes, 20 de enero de 2026
Momentos de vida
Hay momentos en la vida en que uno se confía a su interioridad y espera sacar de ella lo que ningún tratado, regla o fórmula es capaz de contemplar. Son momentos implacables, que llegan de las zonas más recónditas para recordarte que "eso eres tú". Son momentos que para el sentido común se presentan bajo el signo de lo torpe, lo ingenuo o lo ridículo, pero que, en realidad, contienen misterios quizá sólo entreabiertos. Son momentos en que el decir se vuelve verdadero decir, y saca al hablante del parloteo y monótono coloquio con los que va zarandeándose por el mundo:
“-Es que es verdad, al final es muy duro. Uno
piensa que tendrá tiempo de decir las cosas, y cuando se quiere dar cuenta ya
es demasiado tarde. Uno piensa que basta con dar muestras de cariño, con hacer
gestos, pero no es verdad, hay que decir lo que se siente. `Decir´, esa palabra
que tanto te gusta, Michka.” (Las
gratitudes)
jueves, 1 de enero de 2026
Feliz año nuevo
Sólo los locos y los necios no sueñan cuando duermen.
Sólo los locos y los necios no reinventan a cada instante sus vidas, ni se
despiertan con la sábana que los había dejado helados en la noche. Sólo ellos
no viven fuera para tener que habitar nuevos mundos, quizá compartidos por
alguna alma perdida que navegue hasta ellos. Sólo los locos y los necios no
beben del agua tibia y toman de las impurezas de vivir sin escafandra. Sólo
ellos escapan de los gritos, impertinencias y desaires de sociedades cada vez más
desvergonzadas y violentas. Sólo ellos no necesitan de Cervantes y el Quijote
para imaginar nuevos mundos y hacer más soportable el nuestro. Sólo ellos no
cuentan los años, y las uvas, y los champanes, para celebrar cada año nuevo
como si fuera el bueno. Sólo ellos no escuchan a Mahler ni se adentran
temerosos cada vez que alguien abre la puerta. Sólo ellos no albergan esperanza
de encontrar al cazador que mate al lobo, ni de sentirse acompañados en los
momentos finales. Sólo ellos, los locos y los necios, no corren para entrar y
ver al final la hoguera infinita de los tiempos.

























