Muchas veces acabamos prisioneros de nuestras propias palabras. Y nos decimos ‘tengo que ser médico’, ‘abogado’, o ‘ingeniero aeroespacial’, 'tengo que hacer esto o aquello', 'sumar aquí o sumar allá'. Y nos lo decimos con tanta fuerza y opresión que acabamos creyendo que solo si logramos aquello que nos decimos la vida tiene algún sentido y hemos cumplido con lo que teníamos que hacer. Pero decirnos eso, y con la fuerza con la que a veces nos lo decimos, es tan absurdo como decirnos que nos tiene que gustar jugar al fútbol antes de practicarlo o que nos tiene que gustar pintar antes siquiera de conocer los colores. La vida no se rige por lo que nos tiene que pasar en ella, ni mucho menos por lo que nos decimos que nos tiene que ocurrir. La vida hay que recibirla con gratitud, abiertos a lo que nos pueda dar y regalar, escuchando sus pliegues y misterios, y recibiéndola sin esperar de ella nada que no podamos dar nosotros.
sábado, 9 de marzo de 2024
Dando paso
viernes, 1 de marzo de 2024
Cuando todo ello ocurre
Cuando la vida se entrelaza y desparrama como gotas en la lluvia de
invierno, o la luz blanca que nos llega como la primera vez que vimos la nieve.
Cuando todos parecen correr hacia ninguna parte, y observas a alguien que mira
pasmado hacia el cielo. Cuando un grupo de preadolescentes decide camuflarse en
el silencio bajando las persianas, y el profesor de guardia pasa inadvertido
para respetar su juego. Cuando repentinamente una teja de papel sobrevuela el
instituto, y vuelve a caer, pero con el papel del revés. Cuando alguien
corriendo se enamora de quien roza a su lado, y la luna baja para decirle que
también ella quiere ser tocada. Cuando se hace el silencio, porque ya es jueves
y estás cansado de mover los labios para preguntar cómo le va. Cuando entre
abrigos la recuerdas para no pasar frío, y los días en que viste el mar vuelven
a ti, para convertirse en palabras. Cuando todo ello ocurre, es que el día ha
merecido la pena.
sábado, 24 de febrero de 2024
Elogio de la ociosidad
Qué Olimpiada más interesante han realizado nuestros alumnos filósofos en la undécima cita sobre el ocio. Dilemas, ensayos, reflexiones, comentarios, y muchos rostros satisfechos de haberlo dado todo, una vez más, en este encuentro generoso que cada año reúne a más centros y alumnos de nuestra comunidad. Mucha suerte, Candela, Aleix, Lucía, Sergio y Ángela. Y también a esos otros alumnos que participan por Vídeo y Fotografía. Pase lo que pase, sois unos campeones.
“Como casi toda mi generación, fui educado en el espíritu del refrán 'La ociosidad es la madre de todos los vicios'. [...] Creo que se ha trabajado demasiado en el mundo, que la creencia de que el trabajo es una virtud ha causado enormes daños y que lo que hay que predicar en los países industriales modernos es algo completamente distinto de lo que siempre se ha predicado. [...] Quiero decir, con toda seriedad, que la fe en las virtudes del trabajo está haciendo mucho daño en el mundo moderno y que el camino hacia la felicidad y la prosperidad pasa por una reducción organizada de aquél.” (Bertrand Russell, Elogio de la ociosidad y otros ensayos)
martes, 13 de febrero de 2024
Vidas sin paraíso
Vivir sin paraísos, y sin manchas, con la sola palabra en la boca. Que diga: “te quiero”. Vivir abrazando su mano, cuando el suelo en las noches de insomnio se tambalea, y descubres que ya no eres el mismo yendo solo a los sitios. Vivir bebiendo de su cabello, dejando que alguno de sus rizos atraviese tu garganta, y lo retires como hacíamos de niños cuando nos tumbábamos en la paja. Cabellos negros que fueron dorados. Huella de épocas gloriosas en las que el tiempo parecía no contar, y juntos gritábamos a los cielos que dejaran un lugar para nosotros.
domingo, 11 de febrero de 2024
Despierta
Comparto este hermoso poema que me llega de la pluma de Laura, una de mis alumnas de 3ºESO de Iniciación a la Filosofía, donde comienzan a explorar las palabras y los sentidos. Lo comparto con agradecimiento, por su fuerza lírica, y misteriosa llamada.
Varias noches necesité,
en mis lágrimas me
ahogué,
tus brillantes ojos en
las estrellas
me retuerzo de dolor,
despierta.
Alguien me llama, cada
vez más cerca.
¿Eres tú? ¿O mi mente
compleja?
Es una presencia familiar,
solo espero tu respuesta,
te vas acercando a mis
labios…. “despierta”.
Febrero, de 2024
Eco, Pablo Gargallo
martes, 30 de enero de 2024
“Paz”, una palabra sencilla de decir
Qué palabras tan sentidas y necesarias las que se han escuchado esta mañana en nuestro patio de recreo, con motivo de este día dedicado a la Paz. La paz es construcción, compromiso, solidaridad, labor compartida. Muchas gracias a todos por estar ahí, y a vosotras, por poner vuestro corazón y vuestra voz:
“Paz”; una palabra y tres letras. Sencilla, ¿verdad?
Bueno, tengo una expresión un poco más complicada: “fe en la causa”,
cuatro palabras y once letras, cuyo significado lo quiero ahora compartir con
vosotros:
Tenía poco más de cuatro años cuando mi madre me leyó y explicó esta
expresión que vi en el uniforme militar de mi padre. Ella tiene un significado
bastante evidente: ‘tener fe en la causa que vemos lograr’, ‘tener fe en que lo
podemos conseguir’. Desde que la escuché me pareció una expresión fascinante y
encantadora, una de esas frases que dejan huella en tu alma y sabes que te
acompañarán siempre. Y es que esas palabras escondían un significado muy
especial que ya entonces me decía muchas cosas, aunque fuera difícil ponerle
nombre. Y aunque está dirigida al mundo en general, porque sé que todos tenemos
una causa común, la paz es uno de esos horizontes que no a todos perece posible
alcanzar. ¿Llegaremos algún día a ese estado de «paz perpetua» con el que los
filósofos ilustrados tanto soñaron? ¿Caminaremos hacia él hasta mirarlo de
frente como hacen los hombres y mujeres de bien? ¿Tomaremos algún día la
determinación de pensar verdaderamente en la paz? ¿O seguiremos viendo pasar
bombas y estallar ciudades en muchos de nuestros países vecinos?
Yo creo que lo único imposible es lo que no se intenta jamás, y aquí es
donde os animo a todos para intentarlo. Os invito a acabar con esas guerras que
carecen de sentido y parecen nunca cesar. Os invito a mirar el mundo dejando de
lado las diferencias inexistentes, y a mirarlo para que baje sus fusiles y
pistolas, y acabe con sus siglos y siglos llenos de odio, llanto, desesperanza,
abusos e inseguridad. Os llamo a mirar juntos el cielo, y a preguntarnos si no
hay algo más valioso para poder cantarlo en paz. Os propongo seguir juntos
pensando que un mundo mejor es posible, y que creáis que en nuestra mano está
cambiarlo. Os animo a que os sintáis parte del mundo y creáis que podéis hacer de
él un lugar lleno de paz y sentido.
Ante las crisis sociales y humanitarias que estamos viviendo en el
mundo, la cultura de la paz es, ahora más que nunca, un gran desafío y una gran
responsabilidad de todos y de todas, pues la paz se logra con acuerdos políticos
y económicos justos y equitativos, pero también con el compromiso unánime y
constante de quienes integramos las sociedades. Quienes compartimos una visión
de paz positiva, pensamos que la paz es mucho más que la ausencia de guerras y
conflictos armados, y la asociamos a valores tan fundamentales como la
igualdad, la justicia y la sostenibilidad. Empecemos a tener fe en la causa, en
la paz, a creer que de verdad podemos acabar con tanto dolor, porque aunque una
sola persona no llega nunca a formar siquiera un coro, todos unidos podemos
hacer una orquesta que nos reúna y dé la mano. Unamos nuestras fuerzas y
empecemos a intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo. Aunemos nuestros
esfuerzos hacia ese fin noble que es la paz. ¿O no merece la pena que sigamos
intentándolo?
Llegados hasta aquí, os invito nuevamente a tener ‘fe en la causa’, en
la paz.
Anni, Alicia, Natalia, Marina y Paula (alumnas de 1º de Bachillerato)
viernes, 19 de enero de 2024
Luz azul
¿Alguien en la mañana de hoy podría imaginarse a un instituto disfrazado de azul? Y de nieve, con sus luces, y su manto, y sus faros, y la belleza de sus porches metálicos. ¿Quién anda ahí que ya no eres tú? Esta fotografía que nos regala una compañera nos recuerda que la vida es cambio, devenir, aventura constante, como vuestra Olimpiada. Lo que ayer parecía una cosa hoy puede ser otra. Y así sucesivamente. Pero fijaos en la luz, azul, bella, de letras luminosas, y porches huérfanos, que nos recuerda que hay belleza incluso en los lugares más cotidianos y monótonos, también en las pisadas cubiertas de nieve, allí donde las fortalezas se hacen eternas y nada de fuera puede ensuciar.






