Mirando con "Sardinillas", que no está precisamente en los huesos, doy con esta lectura enternecedora de Ariosto que nos recuerda el alcance de la libertad. No es sólo que haya que saber decir que no cuando lo que te proponen no encaja en tu lista de propósitos o prioridades, sino que hay empezar por abstenerse de engrosar en demasía nuestra vida antes de acabar encadenados a ella. Más vale la abstención que vaciarse como lo hizo el asno del poema.
viernes, 3 de mayo de 2024
Sátiras
sábado, 25 de noviembre de 2023
La silla rota
A veces, los objetos nos hablan, nos dicen cosas, a quien sabe escucharlos. Objetos fragmentados, rotos, frágiles, que nos recuerdan que la vida es demasiado valiosa como para malgastarla rompiendo sillas, o viéndolas romper. En este día tan señalado, Día de la eliminación de la violencia contra la mujer, comparto este microrrelato que nos regala Anni, alumna de 1º de Bachillerato.
LA SILLA ROTA
Ella se miraba en el espejo; sus dedos pasaban delicadamente sobre aquel círculo rojizo-morado que yacía en su mejilla.
-Solo fue esta vez - pensó, sin embargo una lágrima se resbaló
justo por encima de la marca.
Unas manos bruscas la limpiaron con falsa delicadeza.
-Prometo que no volverá a pasar - habló abrazándola. Ella se
quedó en sus brazos sin decir nada.
Una semana después la volvió a sujetar con más fuerza de la
necesaria; luego rompió el plato en el que comía porque “esto está frío”, y al
mes rompió una silla porque la hizo sentar de un manotazo.
En ese momento ella ya no tenía el pequeño círculo morado, de
hecho ya era casi imperceptible, pero en su lugar estaban las marcas rojas de
unos dedos en su brazo, tenía el labio roto y un moratón en sus costillas.
La silla se veía en el reflejo del espejo y eso hizo que un
pensamiento resonara en su cabeza.
- Tengo que irme - esa tarde tomó una decisión difícil.
“No te puedes ir”, “¿Me dejarás solo?”, “ No volverá a pasar”.
Esas frases invadieron su mente mientras guardaba con prisa sus cosas en una
maleta; no tenía mucho tiempo, él volvería pronto. “No puedo vivir sin ti”.
Esa última frase la hizo detenerse por un momento, pero entonces recordó
aquella silla rota.
-¿Y si la próxima vez no es la silla y soy yo?
Decidida salió de allí con una maleta, un corazón hecho añicos y
desilusión. Él llegó horas después con un peluche, la buscó por todas partes,
pero ella ya no estaba. El peluche terminó destrozado junto a la silla.
¿Y ella? Ella buscó ayuda y ahora está feliz viviendo una nueva
vida, una vida que creía que no existía. Todo, gracias a la silla rota.
Anni Roa (alumna de 1º de Bachillerato)
martes, 27 de junio de 2023
Te amo -dijo El principito
¿Se quieren o se aman los
cielos? ¿Se mira lo que se ama o se ama lo que se mira? Uno de mis autores,
Antoine de Saint-Exupéry, diferencia entre querer y amar. Del primero dice que
es un gesto interesado, pues va en juego sufrir si no se consigue lo que se
quiere, a diferencia del segundo, que es desinteresado y supone abrirse al otro
deseándole siempre el bien. Una maravilla de diálogo el que mantienen El
principito y la rosa, y que tanto convendría recordar en esta sociedad tan
sumamente obcecada en la conquista y la acumulación, y tan invisible para el
misterio y la dación.
"-Te amo - le dijo El principito.
-Yo también te quiero - respondió la rosa.
- Pero no es lo mismo - respondió él, y luego
continuó - Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás
eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es
hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para
completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es
apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces,
cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos
corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
(...) Amar es desear lo mejor para el otro, aún
cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún
cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace
en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca
será causa de sufrimiento.
Amar es darte un lugar en mi
corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que
en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario,
lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse
amar.
- Ya entendí - dijo la rosa.
- No lo entiendas, vívelo - dijo El
principito".
- Antoine de Saint-Exupéry –
lunes, 19 de junio de 2023
El ciego
Cuando se dice de los profesores que descansan en verano, como queriendo decir que en su profesión solo está dar clase a sus alumnos y que, a falta de estos, ya no pueden ejercer, se olvida un aspecto esencial de cualquier forma de enseñanza.
Se olvida que los veranos, además de tiempo de
familia y amigos, es tiempo de renovación y depuración, y es que, esas ideas y
conocimientos que ya fueron amorosamente transmitidos en el curso que se deja,
han de dejar paso a los nuevos que esperan ser estrenados. Y así es como he
dado con esta maravillosa edición de las fábulas de Esopo, ilustradas por
Arthur Rackham, que, a buen seguro, darán para nuevas y enriquecedoras
reflexiones y comentarios.
Y, si no, id pensando sobre lo que nos pueden decir el tacto y el gesto, que es tanto, que pueden llegar a descubrir lo que no dice la palabra.
lunes, 29 de mayo de 2023
Lo que no dice y enseña el cuento
Los cuentos se sostienen en lo que no dicen, en lo que dicen silenciosamente, inadvertidamente. Se pronuncian sobre un fondo apenas advertido, en todo caso sugerido, aludido, pero que está lleno de significado y da sentido y estructura al relato. Habría que diferenciar lo relatado de lo silenciado, lo explícito de lo implícito. Y es que se ha reparado en el aspecto moralizante del cuento, y se ha visto en él una manera de advertir o de enseñar algo. Por ejemplo, a no confiar en los desconocidos, a no mentir gratuitamente, a no desviarse del camino que dicta el mundo adulto. Sin embargo, el cuento –con ese aspecto moralizante- es solo la punta del iceberg que vemos, y que supone toda una estructura de significados y connotaciones que no vemos pero que sostienen el iceberg. Se trata de hacerla visible, de bucear bajo el iceberg y ver hasta dónde podemos llegar. Y, en este sentido, el cuento se convierte en un puente que nos transporta a mundos que habían quedado al otro lado, a puertas secretas que a veces la historia empolva y esperan ser abiertas. Por eso se dice que son clásicos de la literatura, porque siguen cargados de significados, de historias, de narraciones que van descubriéndose conforme lo hacen sus lecturas.
Una delicia este estudio al que nos invita la profesora Ana Carrasco-Conde, sobre la filosofía de los hermanos Grimm:
https://www.youtube.com/watch?v=yBl6E_ZSftM
martes, 17 de enero de 2023
La luciérnaga y el sol
En
un pueblo lejano había una luciérnaga especialmente luminosa. Destacaba sobre las
demás a quien las comparaba, y en la noche era capaz de hacer el día y devolver
a las cosas su color.
Todo el pueblo estaba tan agradecido, que hicieron una fuente de piedra en su honor en el centro de la plaza.
Mientras,
la luciérnaga, acostumbrada a dar luz a su paso, vivía ajena a las ocupaciones
y preocupaciones de sus gentes.
Pero un día la luciérnaga se fue del pueblo, dejando a la noche huérfana y a sus habitantes bajo un cielo profundamente gris. Y se fue con la naturalidad con la que viene la luz.
Hastiados
de vivir sin luz, el poeta, el agricultor y el niño del pueblo decidieron consultar
al gran sabio por si este podía conocer el paradero del coleóptero y hacerlo volver.
Al
escuchar sus plegarias, el sabio les preguntó:
- ¿Qué
echáis tanto de menos que ya solo la buscáis a ella?
Y
el poeta replicó: - tan bellas formas y figuras, con sus colores y relieves, que
así inspiran mis poemas y a mi naturaleza.
A lo que añadió el agricultor: - y el vigor y maduración de los frutos, visibles a la luz de la luna, incluso en los días de lluvia y tormenta.
El
sabio, al observar que el niño no decía nada y permanecía mudo, se dirigió a
él:
- Y
tú, niño. ¿Qué echas tanto de menos que vienes hasta mí?
- ¡Qué
ya no puedo soñar! ¡La luz interior!, es lo que se me ha llevado.
En
ese momento el sabio comprendió, y dirigiéndose al niño, en voz alta, replicó:
- ¿Acaso
viste a la luciérnaga lamentarse de perder su luz cuando sale el sol?
sábado, 4 de junio de 2022
El joven que bajó del monte Azul
“A veces, estar en paz, es mejor que tener
razón.” (El principito)
En lo alto del monte Azul había un pueblo, y en
lo alto del pueblo un joven de quien todo el mundo decía que estaba paralizado
por la rabia, la ira y el miedo.
Un día el joven decidió bajar del monte para
hablar con uno de los maestros, a quien le confesó:
- Maestro, no logro liberarme de la rabia, la ira y el miedo que, como sedimentos en el río, impiden que mi karma fluya.
El maestro no dudó en responder:
- ¡Suéltalos! La rabia no te va a morder, la ira
no te va a agredir, el miedo no te va a destruir.
jueves, 13 de enero de 2022
Ángeles
El mal se presenta de tantas formas que a
veces es difícil descubrir los ángeles que nos rodean. En ocasiones incluso se
molesta en disfrazarse, como el lobo de nuestros recuerdos, y entonces no lo
vemos venir, o si lo vemos, nos avergüenza vernos engañados y preferimos que
siga su parodia. Otras se presenta a lo bruto, sin previo aviso, y de pronto lo
que creíamos horizonte se hunde para siempre. Pero cuando alguien
descubre a un ángel, a este hay que cuidarlo, y cuidarse de que esté bien, sin
atosigarlo, no vaya a molestarse. Ángeles los hay sobre las ventanas, en los
sueños de los niños, o en los museos de las noches iluminadas. Los hay también en
quienes nos rodean, aunque muchos no lo saben y se pavonean de lo que en verdad
son defectos. Los hay solitarios y que prefieren las multitudes, gráciles y
toscos, esbeltos y diminutos. Los hay bellos y feos, aunque para la gran mayoría pasan desapercibidos.
A veces, sólo a veces, un ángel te mira, y te implora.
martes, 4 de enero de 2022
Compasión
En un pueblo apacible
de hombres que trabajaban la tierra y miraban al mar las noches de verano,
apareció de entre las rocas un joven que empezó a dictar su propia ley.
Mandó cambiar el modo de gestionar la riqueza del país, cerró las escuelas y
privó de voto a los más sabios del lugar. Se dice que su poder era tan grande
que en la oscuridad las fieras le protegían y en el día las nubes le cortejaban.
Nadie nunca lo nombró y todo el mundo le conocía como el Amo.
Uno de los labriegos más trabajadores, harto ya de la situación, invocó al hechicero del lugar para ver qué podía aconsejarle. Y así, reunidos los dos allí donde no alcanzaban las nubes, el mago aconsejó:
- El miedo que infunde es el mismo del que se alimenta. Por él es como tendréis que acabar con él.
Al oír estas palabras, el labriego se compadeció del joven y ya nunca supo más de él.
sábado, 25 de diciembre de 2021
Los ojos de Chiyono
En un monasterio había una
monja, llamada Chiyono, muy trabajadora, disciplinada y responsable, pero
enormemente insegura en sus labores y quehaceres. Nunca sentía que hacía bien
su trabajo, y ello aunque las gentes de su alrededor así se lo hicieran
ver. Los más sinceros elogios de amigos y compañeros no bastaban para que
se sintiera bien y todos los días se retiraba convencida de que no había
realizado bien su trabajo.
Uno de sus compañeros
monjes, observando su pesar, decidió llevarla al maestro de la Montaña, de
quien se decía que curaba todas las penas y pesares.
Habiendo escuchado su
historia, el maestro de la Montaña quiso ayudar a Chiyono:
- Te voy a dar mis ojos
para que dejes a un lado los tuyos y te veas como te ven los demás. Y te voy a
dar mi corazón, para que te sientas como te sienten los demás.
- ¿Y cómo verás y sentirás
entonces, si tus ojos y corazón ya no están en ti? -interrumpió la monja-
Al escucharla, el maestro comprendió la bondad del mundo y se convirtió en el primer discípulo de la monja Chiyono.
miércoles, 29 de septiembre de 2021
La fuente
En un reino no muy lejano llegó a oídos de un rey la noticia de un niño que cada día caminaba hasta una misma fuente. Los pastores de la noche le veían atravesar los mismos valles a la caída del Sol. Los ángeles aguardaban escondidos mientras bebía su sorbo de agua. Y las mujeres asomadas, mientras el río corría, lamentaban cada mañana que no entrara a su puerta.
Y el caso es que llegó a oídos del rey que aquel niño se había hecho hombre caminando cada día a la misma fuente. Siguió el curso de los años y el rey, siendo tan viejo que apenas podía sostenerse, mandó llamar al "hombre que acude a la misma fuente a beber de su agua."
¿Por qué cada día acudes a la misma fuente a beber de su agua? - Le preguntó.
El hombre, que ya era casi tan anciano como el rey, le respondió:
No es por el agua por lo que voy, que es diferente a la que ahora corre. No es por el placer de atravesar el camino, cuyas piedras y surcos son ya otros. Tampoco por la sombra del olmo que me da descanso.
¡Ni el Sol es el mismo que el de aquel día!
miércoles, 30 de junio de 2021
El niño que se escondía tras los arbustos
viernes, 25 de junio de 2021
La historia que todo lo sana
En un
reino lejano había un joven conocido como el hombre que contaba “la historia
que todo lo sana”. A quienes se sentían tristes alejaba la tristeza para
siempre, a los melancólicos les devolvía la esperanza, y a los enfermos la vitalidad de los cuerpos sanos. Tal fue su fama que llegó a oídos de un rey que veía
cómo su reino se debilitaba por el contagio de una extraña enfermedad.
El rey, antes de que se marchitara el último de sus tulipanes, imploró al joven que entonara “la historia que todo lo sana”.
Cuando éste la hubo entonado y los pájaros reanudaron su canto, el rey pudo gobernar como gobiernan las estrellas el cielo y las olas los océanos.
domingo, 13 de junio de 2021
El rey obstinado
sábado, 24 de abril de 2021
Cualidades de aprendiz
jueves, 30 de abril de 2020
Cómo ahogarse de una forma segura
miércoles, 1 de abril de 2020
Hacedores de luz
La aceleración que espera afuera es más tenebrosa que la caverna de Platón, pues esta escondía al menos una promesa de luz y de verdad. Tanto ha castigado aquella nuestros corazones que ahora, atosigados y atolondrados, ya no sabemos clamar sosiego. ¿Cuándo nos convirtieron en sobrantes y reciclados? ¿Cuándo hicieron de nosotros velocímetros de nuestro cuerpo? Es algo que ni las mejores escuelas nos supieron explicar.
José Antonio Porcel, Ventana
De niño, en las noches de tormenta, cuando los cristales recobraban su fragilidad en la casa del pueblo, la luz solía "irse" (así decía mi abuela, "ya se ha ido la luz", y lo decía porque sabía que tendría que volver), y nos quedábamos todos reunidos en torno a una vela que, por lo general, no tardaría en consumirse. La majestuosidad del momento radicaba en su poder para desplazar nuestras diferencias y protegernos de la oscuridad de las cosas. Una de aquellas noches, como digo, cuando el miedo más apretaba y miraba a mi abuela ensombrecida, pensé que si Dios existía tendría, a la fuerza, que estar hecho de luz.
lunes, 30 de marzo de 2020
Habitantes de caminos
Entre sus enseres no hallarás nada que organice sus días, pues caminan hasta que se pone el sol, o incluso de noche si la luz es oscura. No portan ni producen imágenes. En realidad, aun estando parados no cesan. Hay quienes aseguran haberlos visto sin pieles ni botas, desnudos como el frío, y solo abandonan el sendero para dejar de escucharse el corazón.
domingo, 29 de marzo de 2020
Habitantes de árboles
José Antonio Porcel, Sabina.
sábado, 28 de marzo de 2020
Habitantes de ventanas
José Antonio Porcel, Ventanal.







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