Cierro ahora Paradero
desconocido, de la escritora norteamericana Kathrine Kressmann Taylor. Una
verdadera delicia, de principio a fin, que ahonda como pocos textos he leído en
la naturaleza del poder, cuando este es invasivo, contagioso, indiscriminado,
total. Presenta el nacionalsocialismo como un virus, que se infiltra en los corazones y se
apodera de las mentes hasta hacerlas sólo permeables a la ideología que aquel
profesa. Ni siquiera la confianza de dos amigos resiste a su embiste, acabando
destrozados como su amistad.
Pero tanto o más me han conmovido las razones
que dio su autora para escribir el relato:
“Poco antes de que estallara la guerra, unos
amigos míos alemanes, personas de buen corazón e intelectuales de espíritu
cultivado, que llevaban un tiempo viviendo en Estados Unidos, decidieron
regresar a Alemania. Poco después ya se habían transformado en nazis
declarados. No aceptaban la más mínima crítica en contra de Hitler. Durante una
visita a California, se encontraron en la calle a un antiguo amigo con el que
habían mantenido una estrecha relación. Su amigo era judío y no le dirigieron
la palabra. Cuando hizo ademán de ir a abrazarlos, le volvieron la espalda. «¿Cómo
es posible que ocurra algo así?», me pregunté. «¿Qué ha pasado para que cambien
de manera de sentir hasta ese punto? ¿Qué los ha llevado a semejante crueldad?»”







