Impresionante la narración que hace mi hermano de su gesta-vuelta a Alemania, y que de alguna manera me han evocado estas palabras de Nietzsche de La gaya ciencia: «no somos ranas pensantes, ni tampoco aparatos de objetivar y registrar, con frías entrañas. Hemos de alumbrar constantemente nuestros pensamientos con nuestro dolor y darles maternalmente cuanto poseemos de sangre, corazón fuego, placer, pasión, tormento, conciencia, suerte y destino. Vida significa para nosotros todo cuanto somos, cambiar continuamente en luz y en llama».
lunes, 7 de agosto de 2023
martes, 12 de octubre de 2021
miércoles, 6 de octubre de 2021
Los Pirineos y su titán
Ahora los Pirineos ya no serán los mismos sin su titán. Ejemplo de bravura, genio, e inteligencia. Mi hermano.
jueves, 30 de septiembre de 2021
jueves, 19 de agosto de 2021
Realismo heroico
A mi hermano,
Hay quienes creen sobrevolar las nubes sin levantar los pies, o pisar las huellas de otros como siendo las propias. Son los iluminados que tiemblan cada vez que escuchan el cántaro romperse o las cenizas echar a volar. A veces incluso viven fuera de sí, como esos pájaros que vagan sin rumbo porque han perdido el tren de la vida y ya sólo les queda regresar a lo oscuro de la tierra. Estos iluminados, abundantes por condición, suelen portar relojes biorítmicos y alistarse en los circuitos consumistas de la marca y el conseguimiento. Se vanaglorian de lo conseguido y coleccionan en su imaginario medallas de las que piensan, ilusos, que les harán inmortales. Son los corredores que imprimen el número en su muñeca porque ya sólo saben contar y desconocen la manera de no soñar. Son los que se esfuerzan sin marchar a caminar, sin iniciar siquiera nada, como quien se autoproclama caminante por dominar la cinta métrica de correr.
Frente a ellos, los verdaderos, se encuentran quienes hacen camino, tejiendo a cada paso una nueva aventura que contar, un nuevo recuerdo candoroso para otros. Son los que arriesgan y al mismo tiempo pueden temer. Son los que rehúsan de la marca y el registro, y a lo sumo lo admiten como regla de juego con la que lanzarse a los abismos solitarios. Son los que siguen la luz porque esperan algo de ella, dejando atrás el ego y cuantas nebulosas prenden a quienes lo rodean. Son los que confían en la fuerza de la tierra porque aman cuanto hay en ella. Como algunos pájaros, juguetean con la muerte viéndola pasar desde su escondrijo.
A ellos.
viernes, 31 de agosto de 2012
TOUR DU MONT BLANC. 22 DE JULIO DE 2.012.
sábado, 2 de junio de 2012
¡Aficionados! (al Ciclismo I). La metamorfosis de los sueños en sudor
Las fotos que me inspiraron este texto las tomé el pasado sábado en los puertos que fui coronando (Aspin por Arreu, Tourmalet por St. Marie de Campan, Luz Ardiden por Luz Saint Sauveur, Tourmalet por Luz Saint Sauveur, Aspin por St. Marie de Campan y Pla D´Adet por Saint Lary, respectivamente). Fue un día duro pero necesario.
¡Aficionados! (al Ciclismo I). La metamorfosis de los sueños en sudor.
En la lejanía el reto es un bello principio, evocador y fácil de alimentar, pero cara a cara se torna en ese cigarro que te hace toser y sólo queda aplastarlo con rabia, no hay otra forma de cumplirlo.
En las distancias cortas ya no hay princesas, sólo avariciosas prostitutas de puerto y bregados marineros. No hay amor, tan sólo fricción.
Cuando el General revienta la burbuja los sueños truenan y se alojan en las piernas y comprendes que ya no habrá grandes fotografías, el paisaje se viste de uniforme de campaña.
Siempre que lo onírico se torna en líquido el ejército irrumpe en la sala, y silencia a la orquesta en su mejor canción, y suenan palabras de gloria, de objetivos, de victoria y de sacrificios, y toca avanzar, se impone la obligación.
Pocos días habrá ya de naipe y retaguardia.
Se acabó el chasquido de las persianas de los bares cerrando a las cinco de la mañana.
Adiós a las jornadas de lluvia, viento o crematorio, el esfuerzo es ciego, el avance implacable, ¿qué importa el decorado?
La melodía de las ruedas navegando por el asfalto enmudecerá ante los bufidos y lamentos, socarrones sonidos, espeluznantes proclamas.
En la maldita hora de tragar saliva ya no hay salida, imposible escurrir el bulto, la trituradora de carne está en marcha y sólo queda cerrar el puño y golpear a ese reto que tan inocentemente te acompañó en los meses de invierno.
El sueño, el reto, ha crecido, fácil de alimentar, ya lo he dicho, y ahora es un monstruo, un tú o yo, un necesitar aún sin querer.
Siempre pasa igual, en algún momento el anárquico rock and roll da paso al corsé de las marchas militares.
¿Quién dijo que soñar es gratis?
Samuel Porcel Dieste.
viernes, 27 de enero de 2012
Donde crecen las Cruces de Hierro
De esta cinta me quedaré (de manera interesada y sesgada), con el Capitán Stransky. Este oficial acude al Frente Ruso en busca, unicamente, de tan valioso galardón.
Necesita ese engendro metálico con el que pavonearse en los cafés del París ocupado (a la sazón, otro trofeo), ¿cómo no tenerla siendo un oficial de noble ascendencia prusiana?, o lo que es lo mismo, ¿cómo ser un verdadero oficial prusiano sin poseerla?.
En el mundo de la bicicleta abundan los Stranskys, aquellos que sólo desean un diploma que dé credibilidad a sus proezas en una soleada tarde de Gran Vía y cucurucho.
Para otros muchos (donde me incluyo) las verdaderas cruces de hierro (entendidas como premio, no como acreditación, justa o injusta) crecen en el gusto por los días duros y sufridos, en la conquista de una nueva cima, por muy sucia y desconocida que ésta sea o en la satisfacción de dinamitar las piernas en la enésima rampa. Están en las gélidas mañanas de enero, en los oscuros días de noviembre, donde el invierno y pese a no haber empezado, parezca no tener fin, en los soliloquios primaverales del Dios Eolo o en los días donde el Sol te abandona a los caprichos de la niebla, también las vi en los ardientes caminos de julio donde el aire no se respira, se come.
De ahí este ramillete de fotos (Burdincurucheta, en euskera significa Cruz de Hierro), de lugares sin fama, recónditos sitios por donde nunca pasará Stransky en busca de su codiciada Cruz de Hierro.
Samuel Porcel Dieste
viernes, 25 de marzo de 2011
Subiendo a la cima del Ori
Más información en:
Larrau, la cruel sorpresa de hoy, en elmundo.es de 17 de julio de 1996




