sábado, 23 de junio de 2018

La obsolescencia de la prohibición

En una entrada anterior comentábamos que la instauración del reino del deber ser responde al afán de ser más. Una ley, por definición, crea dos mundos antes inexistentes: el de lo permitido y el de lo prohibido. Para hacer más cosas, hay que prohibir. El Genésis revela que la humanidad comienza ya en el momento de la prohibición, y no en el de la transgresión, como habitualmente se dice. Es decir, en el momento que se prohíbe tomar el fruto del Árbol del conocimiento del bien y del mal ya se da por supuesto el conocimiento (humano) de lo que debe y no debe hacerse. Han sido muchos y variados los agentes legitimados para llevar a cabo el acto de prohibir. De hecho, el sistema político institucional, organizado a partir de una serie de prácticas, creencias y sentidos, se basa, en última instancia, en la legitimidad de las instituciones para prohibir y permitir. La desacralización del mundo supuso, precisamente, una traslación de la legitimidad de lo sagrado a lo profano.

Sin embargo, el acto de prohibir es solo una manera de instaurar un nuevo orden moral. Hay otras muchas maneras de poder avanzar. Y quizá, a la luz de la degeneración que hoy está sufriendo la idea de autoridad, bien en forma de violencia, de corrupción o de autoritarismos políticos de toda índole, habría que comenzar a plantear otra manera de conducir nuestra sociedad. La prohibición tiene sentido, en efecto, si primero se reconoce a la autoridad como agente legitimador para el ejercicio del poder. Pero, desde la base social hasta las altas esferas de poder, por embotamiento de la sensibilidad moral o por falta de credibilidad del agente moral, estamos asistiendo a una fosilización de los mandamientos y principios autoritarios fundamentales. El reino del deber ser está cediendo su lugar al reino del poder ser: se acaba haciendo lo que se puede hacer. Por ello, la obsolescencia de la prohibición y la "muerte creciente de la autoridad" exigen, quizá, un nuevo salto fundacional, generador de nuevas prácticas morales y formas de hacer política.

jueves, 14 de junio de 2018

Vidas a las afueras del rendimiento

Os dejó aquí mi reflexión Vidas a las afueras del rendimiento, que publica generosamente la Revista Imán en su número 18. Confío os guste...

viernes, 8 de junio de 2018

El amor. Una filosofía de la generosidad

El pasado jueves 7 de Junio tuvo lugar la última sesión de esta primera edición del programa cultural del Ayuntamiento de Zaragoza 12 lunas Filosofía joven: atrévete a pensar. El filósofo Josep Maria Esquirol, autor de La penúltima bondad, junto a los jóvenes estudiantes de Filosofía Ariadna González, Clara Abánades y Pablo Samper, moderados por el profesor David Porcel, nos hicieron partícipes de un verdadero encuentro filosófico en torno a uno de los grandes misterios de la filosofía: el amor.






                                               Dibujos por cortesía de Clara Marta Moreno



Con ocasión de este motivo los cuatro participantes de la mesa pudieron compartir sus ideas sobre cuestiones de profundo calado filosófico como la generatividad del amor, la inseparabilidad entre atención, respeto y amor, las vías de aproximación al conocimiento del amor, su relación con la nocividad, etc.







Finalmente, el público pudo sumarse al debate de la mesa redonda con toda una variedad de preguntas, reflexiones e inquietudes que no hizo sino evidenciar su grado de atención e interés. De nuevo se consiguieron los objetivos marcados: animar a los jóvenes a acercarse a la filosofía y mostrar que ésta puede salir del ámbito académico para llegar a todas las personas.



lunes, 28 de mayo de 2018

Recuerdos de una vida presente

A mis compañeros del Colegio Azúa (1984-1992),
 
Que el recuerdo de una experiencia pasada pueda cambiar el futuro es algo ordinario, incluso habitual. Pero que ese recuerdo se transfigure en parte de ti, hasta no querer dejarlo pasar, compartiéndolo solo con quienes lo pueden recibir, es algo extraordinario. Cuando ello ocurre y el recuerdo se hace tuyo, obra por sí mismo, como una célula que se desprende de sus órdenes o una nota de la sinfonía que integra. En ese momento las estructuras se tambalean y lo más arraigado se debilita. Ni las guerras más feroces pueden evitar su irrupción ni la paz más perpetua calmar su violencia. El tiempo acaba descubriendo sus entrañas. Un reencuentro, una voz, un aroma, pueden desengancharte de la vida monótona de la memoria. Descubres tu impretérito ser, siempre indemne, como el primer niño capaz de mirar a su alrededor, pero también de dejarse mirar, formando con ello su lugar en el mundo.
 
Aquellos recuerdos nos separarán para siempre del paso del tiempo, de la melancolía del atardecer, de la incapacidad de ser más.
 
Aquellos recuerdos serán para siempre tú mismo.

viernes, 18 de mayo de 2018

Existencias desfondadas

Para mis amigos, ahora reencontrados, del Colegio Doctor Azúa (1984-1992),

El amor es uno de esos fenómenos que nos pone sobre la pista del Misterio. El hecho de que sea tema inagotable para la poesía, la ciencia y la filosofía muestra su carácter inescrutable. Diríamos que nos es dado el conocimiento de que hay un tesoro, pero no el tesoro mismo. Una mirada, un gesto, una palabra, inoportunamente pronunciada, puede despertar de las entrañas, siempre débiles y condenadas, aquella imagen que una vez nos acompañó en los primeros sueños de la infancia. Del amor lo interesante no es tanto lo que se ha dicho sobre él, sino el hecho mismo de que, después de más de dos mil años de esfuerzo intelectual, se siga hablando de él. Esto muestra que funciona de antesala, de frontera de mundos quizá sólo atisbados por algunos.

El amor nos pone ante lo ilimitado. De San Agustín son las palabras “se puede conocer una cosa y no amarla, pero no es posible amar lo que se desconoce.” (De Trinitate, VIII); pero, ¡cuántos son los testimonios que aseguran haber amado lo que nunca llegaron a conocer! El amor trasciende los límites de lo cognoscible porque lo conocido existe en tanto que hay amor. La sentencia debería ser, más bien, que no podemos conocer sino en tanto que amamos y porque amamos. Ignoro si, como advirtiera Shopenhauer, el amor responde al inconsciente y sus ávidos deseos de reproducción. Pero, aun siendo así, me pregunto qué es lo que haría de la Naturaleza, o de la voluntad de vivir -caso de que exista algo así-, una realidad afanosa de seguir queriendo. ¿Por qué la voluntad habría de querer seguir queriendo? ¿Acaso podría hacerlo si no se amara a sí misma? Pero entonces sus deseos de perpetuación ya no servirían para explicar la presencia del amor... Y así sucesivamente, con todas las tentativas de explicar algo que, seguramente, subyace a cualquier intento de explicación:

La generosidad es sin fundamento: ella misma es el fundamento. Se ama porque se ama; no hay por qué (como la rosa de Silesius, que florece porque florece, sin por qué) Está claro que hay motivos, y razones, pero, después de todo, ninguna explicación puede reducir el amor a otra cosa  (Josep Maria Esquirol, La penúltima bondad)

martes, 8 de mayo de 2018

Nuestros alumnos revolucionando la Olimpiada filosófica

El pasado fin de semana se repitió la fiesta filosófica a la que año tras año nos tiene acostumbrada la Olimpiada filosófica de España, en la que todos compiten pero nadie pierde. En esta ocasión fueron los compañeros extremeños los que acogieron a los más de novena alumnos y treinta profesores procedentes de cada comunidad autónoma. Nuestros alumnos aragoneses, junto a los coordinadores, profesores y padres acompañantes, pudieron disfrutar de todo un encuentro compartido de experiencias y conocimientos, que no hace sino evidenciar la importancia de la organización de este tipo de eventos para la sociedad y la filosofía. Volviendo la vista atrás, cuesta creer que todo comenzó en un simple anhelo. Un anhelo de ilusión, de cambio, de revolución, que ahora aúna a muchos hacia una utopía común.

A nuestra llegada el viernes, los profesores organizadores extremeños nos acogieron en el IES Brocense de Cáceres, donde los alumnos de Disertación y Dilema realizaron una serie de pruebas que pusieron en juego su buen hacer argumentativo y capacidad reflexiva. Tras la debida merienda para reponer fuerzas, comenzamos la visita guiada por la parte antigua de la ciudad extremeña.

El sábado por la mañana, tras escuchar las defensas de nuestros alumnos en el salón de actos del IES Santa Eulalia de Mérida, todas muy apasionadas y reñidas, recibíamos la alegría de que una de nuestras alumnas, Estela Bescós, del IES Medina Albaida, había obtenido el segundo premio por la modalidad de Dilema. Además, el alumno Rodrigo Gimeno, del Colegio Marianistas, con su vídeo Primavera, y la alumna Olga Cortés, de la Escuela de Arte de Teruel, con su trabajo fotográfico ¿1984 o 2018?, se clasificaron entre los diez primeros de España. Estos resultados, así como la buena participación del resto de alumnos aragoneses, a buen seguro, no hubieran podido lograrse sin el cuidado y dedicación preparatoria de sus profesores acompañantes.

Aquí tenemos a nuestros alumnos aragoneses antes de realizar las pruebas:

 
Y aquí con sus respectivos profesores acompañantes y los coordinadores, tras ellas:


 


Y aquí a Estela con su trofeo junto al resto de alumnos españoles ganadores:

 


 
Finalmente, por la tarde pudimos disfrutar de la cultura emeritense:



 
 




 
Ahora, tras retomar el tren del cada día, ya vemos con cierta nostalgia aquellos días dorados cuando el conocimiento respondía a la sola llamada del deseo.

Un abrazo,

David Porcel

miércoles, 2 de mayo de 2018

El Solitario en tiempos de incertidumbre

Dejo aquí una invitación a la lectura de Ernst Jünger (1895-1998)