sábado, 22 de septiembre de 2018

Almas enfriadas

Hay existencias que viven retiradas, o en el retiro. Hacen del Bosque, o de la Nada, su lugar de amparo. Amparar significa 'proteger parando o deteniendo algo'. Quizá sea el frío existencial, el infierno de los otros, o la infección del nihilismo, lo que explica que tantos hombres, literarios y reales, hayan hecho de su existencia un exilio, o del exilio de sí un modo de vida. Sería tedioso describir cada una de estas figuras, ya encerradas entre vitrinas de palabras y pasajes emblemáticos. Por citar algunos, es el caso de Bartleby de Melville, del Emboscado de Jünger, de Wakefield de Hawthorne, del Venator de Eumeswil, de Rick de Casablanca, o de Kurtz de Apocalypse Now.

Lo fascinante de estas figuras no es tanto el modo como sobreviven a la tempestad, es decir, la manera como sus almas encarnadas acaban creándose un lugar desde el que seguir respirando, sino el hecho de que vivan retirándose de la sociedad, o, mejor dicho, el hecho de que la sociedad vaya retirándose de ellos. Para quien no tiene casa, la noche y el frío son las verdaderas fuerzas disgregadoras que impulsan a encontrar calidez bajo el amparo del fuego. En cambio, para quien hace de la intemperie su casa, la noche y el frío son el terreno propicio para plantarse y crecer. Lo inhóspito se convierte para ellos en el reclamo perfecto con el que ensayar alternativas existenciales. Por lo mismo, la inhospitalidad ya no es algo de lo que huir o cobijarse, sino lo único confiable en un mundo demasiado cálido para abrigar a almas enfriadas.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Filosofía sin rumbo

Filosofía sin rumbo. ¿Cómo podría el pensamiento estar predeterminado? El pensar nunca ha sido hijo del método. En tal caso tampoco habría método. El pensamiento te hace caminar, hacia ninguna parte, y vibra él mismo. Entonces el universo con su historia deja de existir, y ni hay esos árboles, ni esa ciudad ni bosque. Sólo pensamiento cabalgando sobre sí mismo. A ver si sale, casi nada. Para entonces lo demás son ya vanas interrupciones, acompasadas del inoportuno "te recomiendo encarecidamente", como aquel teléfono que no dejaba soñar a los surrealistas o el autómata que cesó por la santa furia de Tomás de Aquino.


Por el pensar vive la filosofía; y la música, y tú mismo, por cierto. El deseo no crece ni se acrecienta. Se renueva o desapareces. Un relámpago en la noche, dos días de insomnio, un aforismo de Wittgenstein, un pasado que se abre paso, el tuyo, bastan para encontrarte de nuevo como la primera vez, afanoso. Hay pensamientos que sobreviven al tiempo. ¿Pero a qué tiempo? Otros lo forjan, lo articulan. Ya puedes escribir una autobiografía. Antes de ellos veías pasar el tiempo, las cosas con sus nombres. Ahora ya tienes tiempo. Te pertenece. ¿Para qué buscar? Puedes dejarte llevar.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Quien se exilió de sí mismo

Una reflexión al hilo de Wakefield:

Lo contrario de la apropiación no es la indiferencia, sino la contemplación, que exige respeto y atención. Es el deleite de la contemplación lo que incapacita a poseer algo, de ahí que poetas, filósofos y científicos no vayan a ser los que destruyan el mundo. ¿Cómo podría apropiarse del revolotear de la mariposa quien se deleita con su belleza? ¿Y cómo podría atrapar el vaivén de su movimiento quien se afana sólo en dibujarlo? ¿No es más libre quien se exilia de sí mismo situándose en la contemplación que quien, inhabituado a contemplar, teme ser apropiado? ¿No es más libre quien vive deleitándose de cuanto encuentra a su derredor que quien busca cambiar de alrededor? Decía Schiller que el alma bella es incapaz de dañar; como ángel caído, arrojado, se limita a embellecer el mundo.

martes, 11 de septiembre de 2018

Errores de juventud

La civilización se constituyó en torno al fuego, y sólo aquellos que comprendían su secreto podían comunicar con los dioses, cuya voz, si bien mediada, nadie escuchaba.

Su error fue tratar de tocar y poner voz a lo que no lo admite, como quien construye puentes sobre desiertos o cruza mares con brazos de paja. Más aun, fue tratar de que la musa bajara hasta él y le mirara como él la había mirado.


Mientras, ella, la de carne y hueso, ajena a todo, se camuflaba vanamente en el personaje inventado, y reía, burlona, del error de juventud.


Reflexión del 11 de Septiembre

sábado, 8 de septiembre de 2018

Momentos

También la eternidad palidece con la llegada del momento. El tiempo del reloj da las horas, que segmentadas se hacen infinitas y eternamente abstractas, pero es el momento lo que origina que el tiempo dé las horas, y que ellas no terminen, como el sentido origina los lenguajes con sus traducciones. Momento de espera, de añoranza, de reencuentro, a la luz del cual todo lo demás se vuelve indiferente hasta casi desaparecer, como hacen los árboles y bosques para el corazón amante, siempre expectante.

Reflexión del 8 de septiembre

viernes, 31 de agosto de 2018

En septiembre, un nuevo camino

Muy acostumbrados estamos a recorrer rutas, itinerarios, todos prefabricados. Nos acostumbran a ello, y entonces no vemos lo que hay delante, alrededor y tras nosotros. Nos acostumbran a pretender lo que queremos y a buscar lo que añoramos, cuando la añoranza sin objeto subyace a todas nuestras obras. El mensaje adormecedor es tú puedes, cuando lo vibrante es que no puedas hacer, ver ahí el abismo sin poder arrojarte a él. Nunca te he buscado, y sin embargo siempre te he añorado. Nunca te he pretendido, y sin embargo siempre te he imaginado, pensé en una ocasión.


Cuando el misterio se abre a nosotros empezamos a ser. Antes sólo nos tenían. Éramos posesión. Pero lo imprevisible es lo inasible, y siempre está ahí. Ya el hecho de que aquel irrumpa descubre nuestra resistencia a ser tenencia y cierta debilidad que nos hará ser más. El Rosebud salvó a Kane de no ser, como Penélope a Ulises o la fuerza lunar a los mares.

Afortunado quien muere escuchando un último nombre. Lo demás, meros artificios y postizas imposturas.

Reflexión del 31 de Agosto

domingo, 12 de agosto de 2018

Reacción cósmica

En el contacto humano apareció la necesidad del fuego, como llamando el calor al calor. Con el primer abrigo, la necesidad del cuidado. Pero eso en las praderas y los valles, donde era posible el frotamiento de los cuerpos bajo el amparo del sol. En lo más alto, allí donde no alcanzaba el calor y sometidos a altas presiones, en las montañas de hierro helado, los hombres se sentían solos y abandonados, separados para siempre por la adversidad y la inclemencia. Como enfrentados unos de otros, decidieron no cuidarse más que a sí mismos y desligarse, por fin, del último aliento de calidez.
 
 
 
 
Pero un día el destino quiso que ambos reinos se encontraran; los unos buscando el contacto, los otros ahondando su soledad. Y lo que se produjo, más bien, fue un fortalecimiento de cada reino, haciéndose el sol más cálido y el hierro más helado.
 
Reflexión del 12 de Agosto