miércoles, 25 de diciembre de 2019

Aquí amé

Un muchacho harapiento trata en vano de trascribir Aquí amé.
 
Aquí amé, repite incesantemente, mientras una ciudad liberada se deshace a sus pies.
 
                                      
Sueño de la tarde del 25 de Diciembre

Sed buenos y deciros "te quiero"

Si algo tiene nuestro tiempo es una endiablada capacidad para disponernos al orden y a la disciplina. Como por aquí estamos en tiempos de paz, por donde asoma el sol cada mañana y se pone aun en los días de niebla, la disciplina se orienta hacia metas no basadas en la confrontación ni la lucha. Pero la disciplina, de una violencia inusitada, sigue amansando a tropas de insomnes partidarios y llevándose a sus víctimas. Ahora las víctimas son los pacientes de sobrepeso, los indecisos que gastan su vida teniendo que decidir, los que esperan acallar sus egoísmos comprando y regalando a diestro y siniestro, los que invaden con sus móviles el momento pudoroso de la sorpresa, los impacientes que desenvuelven regalos porque esperaban encontrar otra cosa, siempre otra cosa...

En los días navideños la llamada disciplinaria es a "decirnos te quiero", con un regalo bajo los brazos con lo que dar fe de que se ha llevado a efecto la declaración. Que conste que yo te he regalado algo y que ha sido este regalo. Los tequieros desetiquetados no sirven en estas fechas, o no interesan a los grandes oligopolios papanoelistas. Y sin embargo alguien me dijo una vez que los mejores regalos son los que no se compran, los que nacen de la generosidad, o de la generación, que es lo mismo. Estos regalos están fuera de contexto, actúan fuera del automatismo y de la lógica del cálculo (del cuánto me tengo que gastar y de a quiénes tengo que regalar) Es verdad. El regalo, si no es comprado, si no responde a la llamada al orden, queda siempre en el corazón de quien lo da y de quien lo recibe. Es resultado de una gracia que siempre nos acompañará.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Pinceles de agua

Llega el momento de evaluar a nuestros alumnos, o de soportarnos en las tediosas y expurgadoras juntas de evaluación, con sus clichés, su anecdotario, y siempre imprecisos comentarios. Hay quienes hacen de ellas una ocasión para un lucimiento personal, con su remache final "y esto es todo señores, espero que lo hayan disfrutado"; y otros casi la aprovechan para desconectar de sí mismos con su tablet o portátil tapándoles el torso. Pero todos acaban, o acabamos, cuando me toca, dando pinceladas de agua al lienzo, sin apenas impregnar en él huella alguna, ni mucho menos color o forma definidos. La sensación final es que podríamos habernos evitado el trago, el mal trago de tener que pintar con el pincel mojado, y dejar las cosas como estaban, porque ya es un suplicio tener que evaluar con números a los conocimientos y a las actitudes.

Pero todavía hay quienes practican el credo de la cuantificación, con sus Cuántos, sus Cálculos y su Precisión, y se vanaglorian, y públicamente, de no haberle subido al alumno a un cinco por quedarse en el cuatro coma noventa y cinco, como si el mundo obedeciera a la aritmética y ellos tuvieran la llave de su gobierno. De nuevo, otro acto de violencia, esta vez pervirtiendo al prójimo y a los ajenos inventores de la ciencia matemática. El caso es que ignoro si algún día dejaremos de tener que reunirnos en las tan poco agraciadas juntas de evaluación. Lo que sé es que los únicos evaluados son aquellos que dejan a sus vidas someterse a la ley del número y de la marca.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Sueños de Diciembre

Una madre enferma abraza a su hijo por última vez, pero entonces pisan juntos cada uno de los lugares por donde ella transitó.

Sueño de la noche del 14 de diciembre

domingo, 8 de diciembre de 2019

Realidades anti-antagónicas

Vivimos tiempos para la tranquilidad. Allí donde un despertador interrumpe la placidez del sueño, luces intermitentes nos dan paso, cifras que informan del tiempo que resta, señales que, en general, nos disponen para la obediencia, allí donde todo eso ocurre, se busca tranquilidad. Hasta se ha formado una filosofía de la tranquilidad, con sus pautas, recetas y panaceas. Pero la quietud es otra cosa. La quietud de los bosques, de los pueblos, de las grutas, no admite contrario ni relaciones de antagonismo, por mucho que sea el peso de una tradición empeñada en encontrar opuestos. 


                                         Grutas de Cristal (Molinos)

Hay quienes se obstinan en llegar a la quietud por un acto de freno o desaceleración, como si reduciendo el paso o ralentizando la marcha no siguiéramos presos del automatismo y la lógica del tráfico. No, a la quietud no se llega por oposición, como tampoco se alcanza la indigencia oponiéndose a la opulencia, o el hambre a la saciedad. Es por ello que el consejo no ha de ser, como tantas filosofías de la tranquilidad promulgan, retirarse huyendo del bullicio y la aceleración, lo cual no hace sino confirmar nuestra condición de velocímetros, sino, más bien, hacer que se retiren de nosotros aquellas ilusiones que, como la del binomio velocidad-reposo, nos alejan de la quietud que también somos.


                                                   Cuevas de Cañart (Teruel)

viernes, 6 de diciembre de 2019

Sueños de Diciembre

Un baúl esconde una casa, y un balcón, lleno de recuerdos. Entre ellos un caballo, llamado Romero, que con su carro empieza a tirar de mí y de cuanto llevo encima. También de unos diarios, por las calles del pueblo. Todo hasta que caigo al suelo, y el caballo desaparece, los papeles se humedecen, y no hay calles por donde transitar.

Sueño de la Noche del 5 de Diciembre

domingo, 1 de diciembre de 2019

Sueños de Noviembre

Me encuentro proyectando a mis alumnos Al final de la escapada, de Jean-Luc Godard. Sin embargo, al poco reparo que se trata de una clase de Matemáticas aplicadas a las ciencias sociales, y veo en ellos miradas incriminatorias. Aterrado, pienso la posibilidad de obligarles a transmutar en algoritmos los monólogos de Godard, cuando descubro que soy incapaz de descifrar las más elementales operaciones.

Sueño de la noche del 30 de Noviembre