sábado, 6 de junio de 2015

Mundos novelados

Bien puede leerse la Crítica de la razón pura del maestro Kant como una novela, aburrida, pero novela al fin y al cabo. Y lo mismo ocurre con los grandes libros de ciencia como los Principios matemáticos de la filosofía natural de Newton o Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo ptolemaico y copernicano de Galileo. Y decimos que pueden leerse como novelas porque todo cuanto hay escrito en ellos se refiere al dominio de las cosas que no son, sino al de las que pueden o deben ser. Es frecuente atribuir a la ciencia o a la epistemología un poder descriptivo, como si fueran los únicos saberes capaces de describir el mundo cual conjuntos de hechos analizables y descriptibles. Sin embargo, más bien, aquellos saberes tienen un carácter prescriptivo, pues no informan de cómo es el mundo sino de cómo tendría que comportarse dadas unas condiciones ideales, inexistentes al fin y al cabo.

La crítica trascendental kantiana no se ocupa de analizar algo que se da de hecho, sino aquello que tiene que darse (lo que llama Kant las formas a priori de la sensibilidad y del entendimiento) para que de hecho haya conocimiento. Pero lo que tiene que darse, por definición, no pertenece al dominio de cosas que existen de hecho, sino a las que existen por derecho. De ahí que Kant no haga psicología, sino teoría novelada. Asemeja en este sentido a la teoría del derecho, que nos habla de realidades inexistentes en el mundo fáctico, o a la física de Galileo, cuyas leyes del movimiento no describen el movimiento real y visible de los cuerpos, sino cómo deben comportarse éstos dadas unas condiciones a priori inexistentes (resistencia 0, uniformidad y rectitud del movimiento, etc) Por ello, el mundo que describe Galileo es puramente ideal, lo mismo que el mundo que describe Kant o el que describe la teoría del derecho. Pero entonces, ¿qué diferencia hay entre el mundo de la ciencia y el mundo ideal de Cervantes o de Borges? Pero sobre todo, ¿qué relación puede establecerse, si es que puede establecerse, entre el mundo de los objetos (ser) y el de los conceptos (deber ser)?