sábado, 4 de abril de 2015
jueves, 26 de marzo de 2015
Resumen de la jornada de ayer de la I Olimpiada de Filosofía de La Rioja
Queridos alumnos, compañeros, padres y madres;
Agradecer, igualmente, a la Universidad de La Rioja su interés y recepción del evento. Aquí tenéis enlazado la noticia de su página web.
David Porcel Dieste
desde el blog de la asociación de profesores y de la Olimpiada de Filosofía de La Rioja quería agradeceros, como coordinador del evento, vuestra implicación e interés por el desarrollo de las pruebas. La jornada de ayer transcurrió con mucha expectación y el ímpetu mostrado en la realización de los diferentes ejercicios hace presumir que será muy difícil llegar a un dictamen claro sobre los ganadores. En cualquier caso, hasta el próximo miércoles 15 de Abril a las 18:00 de la tarde no se harán públicos los resultados e igualmente esperamos vuestra acogida cálida y masiva.
Agradecer, igualmente, a la Universidad de La Rioja su interés y recepción del evento. Aquí tenéis enlazado la noticia de su página web.
David Porcel Dieste
sábado, 28 de febrero de 2015
El poder de "El Turco"
Hace un tiempo tuve un sueño que narraba algo así como:
Me encontraba paseando por la avenida de Madrid en Zaragoza. Era otro tiempo, futuro. Lo notaba en las casas, los escaparates, la luz. La estética se había vuelto prescindible. Nadie parecía reparar en el proceso de descomposición que corroía las paredes y las aceras. En los escaparates solo se veían luces, destellos, que permitían intuir la existencia de nuevas necesidades para mí desconocidas. No había nada que mostrar. La imagen se había independizado del objeto. A los lados veía escaleras metálicas que no llevaban a ninguna parte. Parecían fragmentos de un pasado remoto. El Sol estaba más cerca, pero no hacía demasiado calor. Era como si hubiese perdido fuerza. Por un momento pensé que el hombre había descubierto el secreto de la gravedad, ahora regulada a su voluntad (...)
Recuerdo que tuve la sensación de que el sueño pretendía descubrirme algún secreto, alguna intuición que sólo el tiempo acabaría dando forma y concisión. Y así ha sido como algunas lecturas desde aquel sueño han ayudado a modelar lo que antes carecía de definición. El sueño insinúa la independencia de lo excedente (luces, destellos, que permitían intuir la existencia de nuevas necesidades) respecto de lo superfluo. La imagen, esto es, aquel aspecto impresionable del objeto, se ha independizado de éste y ha pasado a ser el auténtico objeto de culto y adoración. Los paseantes de aquella avenida ahora sólo parecen detenerse ante las luces y destellos, y no por lo que ellos esconden o representan, sino por lo que ellos son en sí mismos. La apariencia, que no aparenta nada, es ya suficiente para despertar la atención.
Este fenómeno de apariencia distópica es ya una realidad presente, sólo que todavía no reconocida. ¿O acaso no estamos convirtiéndonos en auténticas construcciones orgánicas preparadas para atender señales lumínicas, portadoras de secretos inconfesables? La técnica, antes de servir, hechiza, encanta. Los grandes publicistas y diseñadores industriales lo saben y se aprovechan de ello. Jünger los llama magos, pues lo mismo que la magia hace con el niño, la técnica lo hace con el adulto. Su poder, como el de Aladino, se alimenta del deseo más que de la persuasión. En efecto, tanto el inventor como el mago saben que en el fondo nadie quiere descubrir el truco, sino que le continúen hechizando:
Y en ese ambiente muy particular y particularmente estimulante estalló la bomba: apareció el autómata dotado de inteligencia, de inteligencia decididamente superior a la humana. No solamente pensaba, en sentido estricto, sino que se había dirigido hacia una auténtica y verdadera especialización, poniendo el cuidado de escogerla de entre las más arduas. Jugaba solamente, pero espléndidamente, al ajedrez. Y al ajedrez batía regularmente a todo "humano" que osase desafiarlo. Este autómata (digámoslo inmediatamente: este falso autómata) era el "Turco", nombre derivado del traje que llevaba. Hizo que se hablara de él más que todas las otras serias y nobles creaciones que lo habían precedido: logró una fama inmensa, vivió una verdadera epopeya, atravesó el mundo asombrando y engañando a los miembros de al menos tres generaciones; fue el protagonista de un increíble batiborrillo científico-aventurero-filosófico." (en Los falsos adanes, Gian Paolo Ceserani)
Recuerdo que tuve la sensación de que el sueño pretendía descubrirme algún secreto, alguna intuición que sólo el tiempo acabaría dando forma y concisión. Y así ha sido como algunas lecturas desde aquel sueño han ayudado a modelar lo que antes carecía de definición. El sueño insinúa la independencia de lo excedente (luces, destellos, que permitían intuir la existencia de nuevas necesidades) respecto de lo superfluo. La imagen, esto es, aquel aspecto impresionable del objeto, se ha independizado de éste y ha pasado a ser el auténtico objeto de culto y adoración. Los paseantes de aquella avenida ahora sólo parecen detenerse ante las luces y destellos, y no por lo que ellos esconden o representan, sino por lo que ellos son en sí mismos. La apariencia, que no aparenta nada, es ya suficiente para despertar la atención.
Este fenómeno de apariencia distópica es ya una realidad presente, sólo que todavía no reconocida. ¿O acaso no estamos convirtiéndonos en auténticas construcciones orgánicas preparadas para atender señales lumínicas, portadoras de secretos inconfesables? La técnica, antes de servir, hechiza, encanta. Los grandes publicistas y diseñadores industriales lo saben y se aprovechan de ello. Jünger los llama magos, pues lo mismo que la magia hace con el niño, la técnica lo hace con el adulto. Su poder, como el de Aladino, se alimenta del deseo más que de la persuasión. En efecto, tanto el inventor como el mago saben que en el fondo nadie quiere descubrir el truco, sino que le continúen hechizando:
Y en ese ambiente muy particular y particularmente estimulante estalló la bomba: apareció el autómata dotado de inteligencia, de inteligencia decididamente superior a la humana. No solamente pensaba, en sentido estricto, sino que se había dirigido hacia una auténtica y verdadera especialización, poniendo el cuidado de escogerla de entre las más arduas. Jugaba solamente, pero espléndidamente, al ajedrez. Y al ajedrez batía regularmente a todo "humano" que osase desafiarlo. Este autómata (digámoslo inmediatamente: este falso autómata) era el "Turco", nombre derivado del traje que llevaba. Hizo que se hablara de él más que todas las otras serias y nobles creaciones que lo habían precedido: logró una fama inmensa, vivió una verdadera epopeya, atravesó el mundo asombrando y engañando a los miembros de al menos tres generaciones; fue el protagonista de un increíble batiborrillo científico-aventurero-filosófico." (en Los falsos adanes, Gian Paolo Ceserani)
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Filosofía,
Literatura,
Reflexiones
lunes, 9 de febrero de 2015
Presentación del número 80/81 de Ábaco
La REVISTA ÁBACO tiene el gusto de invitarle a a la presentación del número 80/81 monográfico titulado "Frentes Marítimos. Memoria del Litoral."
La presentación tendrá lugar en Oviedo, el día jueves 12 de febrero de 2015 a las 19 horas en la Librería Cervantes en la c/ Doctor Casal, 9, 33001, Oviedo. Teléfono 985207761
El acto contará con la intervención de:
Miguel A. Alvárez Areces, director de la revista Ábaco
María Cruz Morales Saro, Catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo
María Soledad Álvarez Martínez, Coordinadora del monográfico, Catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo
El en el acto se presentará también el libro "Espacios portuarios y villas costeras. Modelos de estrategias urbanísticas y patrimoniales de regeneración y transformación del litoral asturiano" resultado del Proyecto de Investigación MICINN-HAR2011-24464
Tras las intervenciones se realizará un coloquio con los asistentes.
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Filosofía,
Libros,
Sociología
domingo, 25 de enero de 2015
Acaba la tarde
Creemos ilusamente que
el otro nos mira, como cuando de
niños jugábamos mirando de reojo a esa madre o ese padre a quien siempre nos
confiábamos.
Creemos ilusamente que
nuestras acciones dejarán huella, como sobreponiéndose a la arena movediza y
siempre inconclusa.
Creemos en el
reconocimiento como si de un otro intemporal se tratara, cuando éste forma
parte de la misma amalgama.
Sólo los restos,
aquello con lo que además no contábamos, perdurarán para un ojo ciego, que no
alcanza a ver....
.... (una reflexión de David Porcel al hilo de Acaba la tarde)
Acaba la tarde
Acaba la tarde.
Qué alegría volver a la
cena, al plato viejo, al agua,
a los ojos cerrados.
Soy dueño de todo, salvo
de los desechos que fui dejando en las
horas.
Papeles hechos añicos me reclamarán cuando esté en el mejor de los
sueños.
No esperes testigos de
nada,
nadie es testigo,
excepto de su ceguera.
Desconsuélate: estabas
solo,
ni el peor de los crímenes dejó una huella
visible,
ni el amor pisó una
tierra que pudiera delatarte.
Sólo los restos, en los
rincones donde se reúne el polvo,
darán cuenta de ti y te lo harán recordar
para saber de tu
existencia.
Miguel Porcel
3 de diciembre de 2014
sábado, 17 de enero de 2015
En busca de la predicción
Así anticipa Jacques Ellul el futuro tecnológico: “No es un azar que la hidroelectricidad capte las cascadas y las obligue a ir por conductos cerrados: de la misma manera, el medio técnico absorbe el medio natural. Nos encaminamos rápidamente hacia el momento en que ya no dispondremos de medio natural. No olvidemos que la noche desaparecerá cuando hayan tenido éxito las investigaciones dedicadas a fabricar «auroras boreales» artificiales. Entonces será de día sin interrupción en todo el planeta…" (La edad de la técnica) El interés de la predicción no radica tanto en su grado de cumplimiento o de éxito como en el hecho mismo de que se tome en serio. Esto es un síntoma de que el presente contiene algo que permite anticipar aquello que aparecía en la predicción, con independencia de que luego se cumpla o no. Pues bien, en este artículo -que compone el nuevo número de la Revista Fedro dedicado a la mirada y al arte de mirar- nos hemos tomado en serio tal predicción y hemos pensado un camino para recuperar aquello de lo que nos vería privado esta sobrenaturaleza tecnológica. Espero que disfrutéis del número.
David Porcel
martes, 13 de enero de 2015
Jerarquía de necesidades
Lo mismo que se habla de jerarquía de valores, puede hablarse de jerarquía de necesidades. Hay necesidades más y menos superfluas, más o menos necesarias. Algunas historias de la técnica se quedan en el aspecto fenoménico, superfluo, y así sus alusiones y comprobaciones sólo aclaran un aspecto del asunto. Por ejemplo, es frecuente encontrarse en los manuales y tratados de la técnica la idea de que la invención del reloj mecánico -para algunos historiadores, el instrumento clave de la modernidad- responde a la necesidad que sintió el hombre del medievo de ordenar sus rezos. Sin embargo, y atendiendo al aspecto nouménico del asunto, debiéramos dar un paso más y preguntarnos por lo que llevó al hombre a necesitar de un orden para sus rezos y prácticas religiosas. Esta necesidad de orden y repetición explicaría no sólo el deseo de contar con nuevos instrumentos para medir el tiempo, sino para cualquier otro fin imaginable. ¿O acaso la necesidad de orden y control no explica el hecho mismo de la técnica, y no sólo la aparición de tal o cual técnica particular?
Por ejemplo, es sabido que el hombre del neolítico mejoró su agricultura gracias a su fijación por la repetición, manifiesta en los movimientos de los planetas o en la sucesión regular de las estaciones. Tampoco hubiera proliferado la técnica artesanal si el hombre no hubiera sentido una necesidad de orden y uniformidad, visible en la actividad tejedora -en sí misma, repetitiva-, en las labores de fundición del hierro o de cocción del barro -basadas ambas en un principio de manipulación repetitiva-. Los niños suelen ya despertar a temprana edad esta necesidad de orden y repetición, deleitándose con la imitación continuada de aquello que ven o la reproducción exacta de aquello que escuchan. Y nadie duda del enorme valor terapéutico del hábito y de la rutina: ¿o no abrazamos con serena alegría la llegada del orden tras abundantes días de descontrol y desenfreno?
Por ello, quizá debiéramos situar esta necesidad en los primeros puestos de aquella jerarquía, y, siguiendo el mismo principio argumentativo, preguntarnos si no existe también en la naturaleza humana una necesidad de similar fuerza e ímpetu, aunque de dirección opuesta, esto es, tendente hacia el caos y el desorden, lo incierto e imprevisible; lo que los freudianos han llamado thánatos o pulsión de muerte.
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