lunes, 6 de enero de 2020

Repelentes existenciales

¿De qué fuego nació la necesidad de abrigo? ¿Es el fuego lo que llama al fuego? ¿Llegaron los hombres de las altas montañas a desprenderse del último aliento de calidez? ¿Puede la vida desapegarse de ella misma, hasta quizá abandonarse como hace el insecto con el capullo? Y lo artificial, con su arquitectura hostil, ¿será capaz de arrebatar las raíces a lo natural? ¿Podrá negarse a los destechados la experiencia de la intemperie? ¿Llegará a ser la hospitalidad un lujo y lo inhóspito norma?

Son algunas de las preguntas que animaron mi trabajo Encuentros y desencuentros en la sociedad digital que ahora publica generosamente el Número 101/102 de la Revista Ábaco.

Aquí lo podéis obtener

                                 
  "Arquitectura hostil: una ciudad contra los sintecho"

domingo, 5 de enero de 2020

Encuentros y desencuentros en la sociedad digital

No os perdáis la siguiente entrega que la Revista Ábaco dedica al viaje como forma de conocimiento, y en la que, en respuesta a la inquietud que genera el fenómeno global de la conectividad, colaboramos con una reflexión sobre el modo como las sociedades digitales construyen nuevas formas de interacción con sus nuevos "lugares de encuentro y de desencuentro". Seguro que la lectura del número resulta un viaje apasionante.



Lo podéis solicitar en revabaco@gmail.com o por este enlace

jueves, 2 de enero de 2020

El revés de las cosas

Normalmente soñamos, sin más. A veces soñamos que soñamos. Pero muy raramente soñamos que "soñamos y despertamos". Entonces el sueño se convierte en un acto autorreferencial.

En la terraza de un bar de un día apacible la nube se deforma, las horas se desordenan, incluso la llamada se oscurece. En ese momento la camarera me recuerda que también a ella le ha pasado. 

Retomo el paseo y decido trascribir el sueño.

Sueño del primer día del año

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Aquí amé

Un muchacho harapiento trata en vano de trascribir Aquí amé.
 
Aquí amé, repite incesantemente, mientras una ciudad liberada se deshace a sus pies.
 
                                      
Sueño de la tarde del 25 de Diciembre

Sed buenos y deciros "te quiero"

Si algo tiene nuestro tiempo es una endiablada capacidad para disponernos al orden y a la disciplina. Como por aquí estamos en tiempos de paz, por donde asoma el sol cada mañana y se pone aun en los días de niebla, la disciplina se orienta hacia metas no basadas en la confrontación ni la lucha. Pero la disciplina, de una violencia inusitada, sigue amansando a tropas de insomnes partidarios y llevándose a sus víctimas. Ahora las víctimas son los pacientes de sobrepeso, los indecisos que gastan su vida teniendo que decidir, los que esperan acallar sus egoísmos comprando y regalando a diestro y siniestro, los que invaden con sus móviles el momento pudoroso de la sorpresa, los impacientes que desenvuelven regalos porque esperaban encontrar otra cosa, siempre otra cosa...

En los días navideños la llamada disciplinaria es a "decirnos te quiero", con un regalo bajo los brazos con lo que dar fe de que se ha llevado a efecto la declaración. Que conste que yo te he regalado algo y que ha sido este regalo. Los tequieros desetiquetados no sirven en estas fechas, o no interesan a los grandes oligopolios papanoelistas. Y sin embargo alguien me dijo una vez que los mejores regalos son los que no se compran, los que nacen de la generosidad, o de la generación, que es lo mismo. Estos regalos están fuera de contexto, actúan fuera del automatismo y de la lógica del cálculo (del cuánto me tengo que gastar y de a quiénes tengo que regalar) Es verdad. El regalo, si no es comprado, si no responde a la llamada al orden, queda siempre en el corazón de quien lo da y de quien lo recibe. Es resultado de una gracia que siempre nos acompañará.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Pinceles de agua

Llega el momento de evaluar a nuestros alumnos, o de soportarnos en las tediosas y expurgadoras juntas de evaluación, con sus clichés, su anecdotario, y siempre imprecisos comentarios. Hay quienes hacen de ellas una ocasión para un lucimiento personal, con su remache final "y esto es todo señores, espero que lo hayan disfrutado"; y otros casi la aprovechan para desconectar de sí mismos con su tablet o portátil tapándoles el torso. Pero todos acaban, o acabamos, cuando me toca, dando pinceladas de agua al lienzo, sin apenas impregnar en él huella alguna, ni mucho menos color o forma definidos. La sensación final es que podríamos habernos evitado el trago, el mal trago de tener que pintar con el pincel mojado, y dejar las cosas como estaban, porque ya es un suplicio tener que evaluar con números a los conocimientos y a las actitudes.

Pero todavía hay quienes practican el credo de la cuantificación, con sus Cuántos, sus Cálculos y su Precisión, y se vanaglorian, y públicamente, de no haberle subido al alumno a un cinco por quedarse en el cuatro coma noventa y cinco, como si el mundo obedeciera a la aritmética y ellos tuvieran la llave de su gobierno. De nuevo, otro acto de violencia, esta vez pervirtiendo al prójimo y a los ajenos inventores de la ciencia matemática. El caso es que ignoro si algún día dejaremos de tener que reunirnos en las tan poco agraciadas juntas de evaluación. Lo que sé es que los únicos evaluados son aquellos que dejan a sus vidas someterse a la ley del número y de la marca.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Sueños de Diciembre

Una madre enferma abraza a su hijo por última vez, pero entonces pisan juntos cada uno de los lugares que ella transitó.

Sueño de la noche del 14 de diciembre