lunes, 16 de marzo de 2020

Sueño del 15 de Marzo

Una cortina de arena que cae de lo alto separa el mar navegable del océano desconocido, mientras algunos hombres atrapan con sus bocas el chorro caído de arena para luego expulsarlo. Nado hacia ellos entre tumultos con el firme propósito de franquear ese límite.
 
Sueño del 15 de Marzo

domingo, 15 de marzo de 2020

Fuera de los adentros

Estamos en lo que algunos dirían que es el origen del arte. Cánticos en los balcones, llamadas al otro lado, siluetas al trasluz de las ventanas, siempre mirando fuera de los adentros, como moluscos con las anteras erizadas hacia la luz. No, no somos primero seres, y luego sociables, como si antes de topar con el otro pudiéramos ser algo: sustancia, pensamiento, voluntad, o yo que sé qué. El otro, aunque sea insinuado, alucinado, siempre fue anterior a los secretos que sólo en las noches de ninguna parte nos atrevimos a desvelar. Eso es, somos, y compartimos incluso el ser.

Es aquí, en la comprensión del otro, donde radica el origen del arte, y seguramente de la ciencia y la filosofía. Por eso, quizá ahora, ahora que el aislamiento se ha convertido en norma, nos abrase un poco más la necesidad del otro y la reconozcamos como el verdadero bien.

Segundo día

sábado, 14 de marzo de 2020

Pensares confinados

El confinamiento nos ha llegado también a Zaragoza y, seguramente, se prolongará durante el tiempo suficiente para hacer un alto en el camino y pensar. Pero pensares hay muchos, y aparecerán los pensares obsesivos, afanados en buscar el "verdadero" origen del problema, como si la verdad y la falsedad rigieran lo humano y como si todo problema tuviera su origen..; y aparecerán los críticos resabidos, que habrán encontrado un objetivo definido sobre el que cargar su ira y frustraciones personales, en forma de reproches y quejas a prisioneros de su ignorancia...; y aparecerán los hipocondríacos, que se medirán la temperatura temblorosos de cualquier alteración y condicionados siempre a una naturaleza demasiado frágil como para aliviar la hipocondría; y los teleadictos, a la televisión, las redes sociales o al teletrabajo, que con esto de la transparencia y de que todo el mundo puede ver lo que se hace podrá derivar en exhibicionismos del tipo...."mira, qué bien lo hago". Y aparecerán los separatistas, que viéndose separados del mundo les asfixiará no poder separarse de su familia, o incluso de ellos mismos al no abandonarse en aquellos paseos al sol. Y aparecerán los pensares recurrentes, y los intermitentes, y los olvidadizos. Y los insomnes en las largas noches de un día que se anticipa igual al anterior.

Y si el confinamiento llega a ser mayor, porque incluso el aire enfermara, aparecerán, sin duda, los pensares nostálgicos, de acercamientos y miradas próximas a primeros planos reveladores de secretos que sólo la distancia es capaz de borrar. Y si todavía es mayor, porque ya nadie ardiera nuestros desperdicios, aparecerán los pensares esperanzados de mundos que una vez se nos fueron de las manos pero que algún día volverán a las de los nuestros.


Primer día

sábado, 7 de marzo de 2020

El joven que decía sentirse solo

Un joven que decía sentirse solo acudió al más sabio de los maestros, de quien se decía que podía curar la mayor de las infelicidades. Cuando el joven lo tuvo ante sus ojos le confesó:

"Soy sobradamente sensible para distinguirme del sentir común de las gentes, pero no lo suficiente como para ser poeta. Soy sobradamente inteligente para no reírme de las ocurrencias más vulgares, pero no lo suficiente como para ser filósofo. Y soy sobradamente valiente para no sentir temor por las decisiones más corrientes, pero no lo suficiente como para ser aventurero."

Tras escuchar sus palabras, el sabio le respondió:

Recuerda que nada le sobra al más feroz de los huracanes ni le falta a la más dulce de las brisas.

El silencio se hizo en la montaña, hasta que el viento golpeó la puerta y el joven se retiró.

jueves, 5 de marzo de 2020

Huérfanos

Unos niños de ojos huérfanos corren hacia mí separándonos una valla metalizada. Parecen los últimos supervivientes de una humanidad que todavía es capaz de llorar.

Sueño del cuatro de marzo

domingo, 1 de marzo de 2020

La ventana discreta

Debe ser por nuestra condición de seres situados, anclados a una perspectiva, por lo que tendemos a pensar que lo otro no puede entrar a formar parte de nuestra vida. Lo otro es siempre lo que no pensamos cuando hacemos las cosas, lo que no decimos cuando las valoramos, lo que no vemos cuando las miramos. Pero el tiempo enseña que también lo que no alcanzamos a ver, a sentir o a conocer puede entrar a formar parte de nuestra vida, hasta transformarla, o incluso aniquilándola. Sería un experimento cinematográfico interesante la realización de remakes desde aquellos otros puntos de vista que no alcanzaron a ver ni a conocer los protagonistas en las originales. ¿Os imagináis una película relatada desde la mirada de Lars Thorwald de La ventana indiscreta? ¿No sería interesante completar la perspectiva del voyeur con la de quien es discretamente mirado? Seguramente, posicionados en la situación de malhechores, hubiéramos convenido en trazar planes más elaborados para aplacar a mirones como Jefferies.


Sí, lo que no vio Thorwald es que había objetivos de cámaras que sobresaliendo en las mañanas de los domingos estaban ya formando parte de su vida. Tampoco los habitantes de Bahía Bodega de Los pájaros pudieron imaginar que las aves, hasta el presente seres vulnerables de un mundo necesitado de belleza, iban a ingresar en el mundo humano arrancando las cuencas de sus ojos. Miramos el mundo desde una perspectiva, creyéndonos poseedores de ella, como si toda ella nos perteneciera y, lo que es más presuntuoso, como si toda ella fuera nuestro mundo. No, hay mucho más al otro lado, de las cosas, de sus sentires, del silencio.

domingo, 23 de febrero de 2020

Al otro lado del silencio

Hace unos meses una insolación de realidad me hizo pensar que el exceso, ya sea de esfuerzo, de velocidad, de información, de luz, no atenta contra ningún orden, sino contra la existencia misma. Y me acordé de Ray Milland arrancándose los ojos en la secuencia final de El hombre con rayos X en los ojos. Unos ojos que no quisieron sino ver más, siempre más. ¿Será eso la pulsión de muerte? ¿Retorno al no ser?

 
Y ahora, en el día de hoy, me pregunto si el mundo no está demasiado señalizado para querer ver más o perdernos en caminos que alguna vez nos pertenecieron. Y por ahí, aunque mejor dicho, apuntan estas palabras del sabio José Miguel Valle: "Cada vez se camina menos puesto que cada vez los sitios cotidianos están más lejos (la gentrificación expulsa a las personas de los centros de las ciudades) y los trayectos son más largos (y no disponemos del tiempo ni de la energía atlética suficientes como para desplazarnos andando). Sin la parsimonia metaforizada en el caminar y en el leer y sin el silencio como acceso al musitar palpitante de las cosas, la ensordecedora sonoridad del mundo y su zumbido epocal anestesian las condiciones de la deliberación reflexiva."