viernes, 5 de marzo de 2021

Mujeres del mundo

Hay poetisas muy jóvenes. Tanto, que las encuentro entre mis clases de Bachillerato, cuando el reloj da la hora y ellas se acercan con un papel tembloroso, o susurran una idea de la que intuyes aguarda tesoros enormes. Debe ser porque yo también escribía de pequeño y nadie me leía. O porque las palabras, como los gestos, o los gritos, necesitan de alguien que los escuche.

Es lo que enseña esta joven poetisa llamada Valeria García, de 1º de Bachillerato, parte de cuyo poemario, dedicada a la mujer, y a la vida, compartimos con vosotros:

 


III) Mujeres del mundo

 

Mujeres del mundo,

Madres, novias, hermanas, tías, abuelas,

Por las que están y por las que nos dejaron,

Calladitas no estamos más guapas.

 

Gritad, por ella, por ti, por nosotras,

 

Seguid gritando,

Estamos preciosas gritando.

 

 

V) Tiempo

 

Todo crece y se desfigura.

El tiempo pasa y todo acaba.

Emparanoiada sobre tiempo y evolución,

Sobre cómo corre y mata,

 

Sigo aquí sentada

En esta mesa 

Fumando.

 


VII) Mujeres

 

Se hace muy difícil mirar recto, con la cabeza alta, cuando todo lo que escucho en mí es a una niña llorar, a una madre suplicar y a una anciana caer rendida porque no lo soporta. 

Siempre he estado llena de mujeres fuertes, he estado rodeada de mujeres increíbles. Me han enseñado, cuidado, castigado, criticado, amado... da igual de qué forma o con qué palabras me hayan tratado, todas me han hecho la que ahora soy, día a día. 

Estoy orgullosa de cada una de mis mujeres, las que me han hecho aprender 

y de las que aún me queda mucho por hacer.

 

 

IX) Esa botella de vino

 

Suelo asociar a las personas, 

letras, 

números 

y sentimientos a colores. 

Todo en mi vida debería ser arcoíris, 

pero solo me haces ver negro. 

 

La luna me hace perderme en ella,

como ese te quiero,

vacío,

que dibujaste gris mientras me movía lento.

 

Había tres estrellas fugaces,

Siete latas de cerveza,

Un condón usado,

una ilusión.

Nuestro suspiro se lo llevó esa botella de vino.

sábado, 27 de febrero de 2021

La claridad de Chrétien

Las luces no siempre dejan de lucir porque se apague el interruptor. Rara vez, pero ocurre, lo inesperado entra en escena sobrecogiendo a quienes conservan intacta la visión. La melodía de lo sempiterno inunda la sala y ya nadie sabe si aquellas siguen encendidas o apagadas. Es en esos momentos cuando uno descubre que lo verdaderamente otro no se encuentra en este lado:


“Cuando entró allí con el grial que llevaba sobrevino tan gran claridad que todas las velas perdieron su luz como las estrellas y la luna cuando sale el sol.” (Chrétien de TroyesEl cuento del grial)

viernes, 26 de febrero de 2021

Con libertad y seguridad hacia la octava Olimpiada de Filosofía

Si algo está mostrando la octava edición olímpica de Filosofía es que aun separados el pensamiento sigue reuniendo. Enorme la participación de nuestros alumnos aragoneses, con un total de veintinueve centros en las cuatro modalidades de Ensayo, Dilema, Fotografía y Vídeo. Enorme la participación de nuestros alumnos en las modalidades escritas, con unas reflexiones que ahondan en las estrechas relaciones que aúnan valores aparentemente incompatibles como la libertad y la seguridad. Y enorme su participación en las modalidades de Fotografía y Vídeo con trabajos audiovisuales que son ya una mirada del mañana que conviene revisar hoy.





Una edición olímpica que, sin duda, se recordará por el nuevo formato adaptado a las nuevas constricciones pero que, paradójicamente, a todos ha desenmascarado: a nosotros, sus profesores, compartiendo la emoción de verles participar; a ellos, nuestros alumnos, afanosos de esa palabra para cerrar la frase o aquella sombra de luz para su composición. Y es que la Olimpiada de Filosofía no es tanto una carrera hacia la victoria como una aventura interior por terrenos compartidos.

¡Bravo por vosotros!, alumnos, por dar sentido a esta empresa colectiva; a nosotros, sus profesores, por animarles y orientarles en su aventura; y a sus coordinadores, sin cuya labor esta actividad no hubiera tenido lugar.





Ahora solo queda desear a nuestros alumnos lo mejor en la fase autonómica, cuyos trabajos en su momento publicaremos. A finales de marzo o principios de abril anunciaremos en el blog de la Olimpiada los nombres de los 10 alumnos finalistas por la modalidad de Ensayo y de los 5 por la modalidad de Dilema, así como el del resto de alumnos finalistas participantes de las modalidades de Fotografía y Vídeo.

¡Hasta pronto!






domingo, 21 de febrero de 2021

Vacuna contra la inacción educativa

No puede ser más actual el artículo que los profesores José María Querol y Daniel Marías escriben en el número dedicado a los Tiempos revueltos que publica la Revista Ábaco en su Número 82. La vacuna contra la inacción educativa pasa por dejar de usar medidas suavizadoras y mirar todos a un horizonte común. Creo que su introducción es ya un alegato de que, a veces, hay que cortar de raíz para que el fruto vuelva a nacer:




"Por desgracia son muchos los males que aquejan a nuestra patria. No es cuestión de enumerarlos ahora, y mucho menos de jerarquizarlos. Pero cualquiera que medite un poco al respecto con hondura llegará a la conclusión de que una de las vías para tratar de resolverlos y regenerar nuestra sociedad es sin duda alguna la educación. Una lástima que se tarde tiempo en ver los frutos de su correcta puesta en práctica, así como que la situación de partida (es decir, aquella en la que nos encontramos ahora mismo) sea tan penosa. Escribimos estas líneas perplejos por la escasa atención que se le presta desde hace tiempo al lamentable estado de la educación en nuestro país y por las nulas, improductivas o perjudiciales medidas adoptadas para tratar de mejorarla (cuesta saber si es peor no hacer nada, o dejar las cosas a medio hacer, o hacerlas mal directa y mucho nos tememos que premeditadamente). Dan ganas de dinamitarlo todo y empezar desde cero, porque está claro que con tiritas no vamos a curar a un enfermo herido de gravedad, y que pierde sangre en grandes cantidades y cada vez por más sitios. Como docentes con amplia experiencia, y también como padres y como ciudadanos de este país, vemos con preocupación y desesperación cómo un asunto de tanta trascendencia como es la educación sigue sin tomarse en serio. No es que a nosotros no nos guste el humor, quizás uno de los más poderosos instrumentos educativos. No es eso, no. Es que, o nos ponemos serios y a trabajar a destajo y en la dirección adecuada, o la que se nos viene encima es de tal magnitud que va a terminar por aplastarnos a todos. La que tenemos por delante es una tarea tan necesaria como titánica, y por ello habremos de ser optimistas, constantes y pacientes. Tarea en la que nos hallamos todos, de una forma u otra, involucrados: los distintos colectivos de profesores, los alumnos, también sus familias y, cómo no, los responsables políticos, los dirigentes de las instituciones educativas, e incluso la sociedad en general. Quien vea la educación como algo que no le atañe, se equivoca por completo. Se trata de un tema amplio y complejo, de eso no hay duda, lo cual dificulta tanto ponerse en marcha como continuar hacia adelante. Aquí no pretendemos, pues, más que esbozar unas cuantas pinceladas –no a partir de informes, estadísticas y sesudos estudios, sino de nuestras propias experiencias, tan limitadas como reales, y en el mundo de la Educación Secundaria y en el de la Universidad– que esperamos que sirvan, al menos, como una llamada de atención para aquellos que permanezcan en la ignorancia o aún se encuentren dormidos. Así como esperamos que sirva también como una llamada a la acción a quienes están concienciados del problema y piensan que se encuentran solos ante el peligro." (José Manuel Querol y Daniel Marías, Introducción a "La situación actual de la educación en España: ¿Un suicidio colectivo?", Revista Ábaco, 2014)

sábado, 20 de febrero de 2021

Los nuevos chamanes

Vivimos en la época de la imagen, sí, ¿pero cuándo no lo hicimos? ¿No es la imagen, o la metáfora, o la trama, el andamio del pensamiento? Ocurre, eso sí, que los grandes relatos, aquellos que eran capaces por su poder persuasivo imaginativo de hacer auditorio en plazas e iglesias, hoy son reemplazados por la cultura del videojuego y los nuevos chamanes como influencers youtubers. Hace tiempo que el mito y la filosofía dejaron de generar amigos de la verdad. Y es que el hombre de hoy no se conforma con ser novelista de su propio tiempo, sino que quiere formar parte de la novela, interactuar con ella, protagonizarla. O es a lo que apunta la novela de Jünger Abejas de cristal, que fue escrita hace casi un siglo pero que se augura como lo que ya ha llegado: el estadio mágico de la técnica, donde la realidad ya no confronta sino que obedece al deseo. Los viejos dualismos mente-cuerpo y hombre-máquina desaparecen y un sistema de impulsos inunda y recorre el mundo. Sirva esta noticia y el pasaje de hoy para invitar a su lectura:


"Las películas de Zapparoni se acercaban claramente a ese tipo de pronósticos. Comparado con ellas, lo que imaginaron los autores de utopías resultaba zafio. Los autómatas habían logrado una libertad y una elegancia de danzarines que inauguraba un imperio. En ellas aparecía convertido en realidad lo que a veces se creía captar en el sueño: que la materia piensa. De ahí que poseyeran un poderoso atractivo que cautivaba especialmente a los niños. Zapparoni había destronado a los antiguos personajes de los cuentos de hadas. Tejía sus fábulas como uno de esos narradores que, en los cafés árabes, se sientan sobre una alfombra y transforman el espacio. Creó novelas que no sólo era posible leer, oír y ver, sino que hacían posible también entrar en ellas, como quien entra en un jardín. En su opinión, tanto en cuanto a belleza como en cuanto a lógica, la naturaleza no bastaba y era superable. De hecho, creó un estilo que asimilaron también los actores humanos, un estilo que adoptaron como modelo. En el mundo de Zapparoni se encontraban los muñecos más encantadores, fascinantes imágenes oníricas. Esas películas habían contribuido a granjearle una popularidad muy especial. Era el abuelo bueno que relata cuentos. Se le imaginaba con una larga barba blanca, como se concebía antes a Papá Noel. Los padres se quejaban, incluso, de que tenía a los niños demasiado ocupados. Que no podían dormirse y que soñaban intranquilos, excitados. Pero, después de todo, la vida era tensa para todos. Era lo que templaba la raza y había que resignarse." (Ernst Jünger, Abejas de cristal)



domingo, 14 de febrero de 2021

La pezuña que no debió enseñar

Quien habita la zona de la sentimentalidad y se deja, por ejemplo, engatusar por sentimientos supuestamente cautelosos y sensatos, como la desconfianza o el recelo a lo desconocido, ya está expuesto a peligros enormes. En los Cuentos de los Hermanos Grimm lo que lleva a las pobres cabritillas a la boca del lobo es su desconfianza hacia los demás: porque desconfían de quien dice ser el lobo, le piden que enseñe su negra pezuña. Pero es precisamente esta desconfianza lo que pone al lobo sobre la pista para engañarlas y acabar devorándolas. Por el contrario, quien, en un esfuerzo sobrehumano, logra, aunque sea por unos momentos, desproveerse de lo que inevitablemente nos vincula al mundo humano, crear refugio en plena tempestad, se traslada al tiempo de los dioses donde todo es posible:

"Y aún hoy continúa habiendo en nuestra investigación un rasgo alquímico, una voluntad misteriosa, cuya nobleza se delata en que no alcanza su meta. A eso se debe el que en nuestro mundo -que es un mundo creado por el espíritu- perdure un resto que el intelecto es incapaz de disolver. Es algo que se hace visible a veces -en los momentos en que el hombre se sale de su mundo de fines- y que se deja adivinar como una tenue luz que se liberase del engranaje. Es nuestra alegría festiva. Conocemos entonces más que nuestro progreso, experimentamos nuestro poder estático, nuestra figura, nuestro ser-así en ella. En comparación con eso los instrumentos se convierten en meras imitaciones. En instantes como ésos se desvela que el saber tiene una fuente en la cual no sólo se acerca al arte y a la fe, sino que llega a unificarse con ellos." (Ernst Jünger, El libro del reloj de arena)

viernes, 12 de febrero de 2021

Murió el acontecimiento

Si algo está poniendo de manifiesto la pandemia es que ya no hay acontecimientos como los de antes. Y no porque los de ahora sean menos virulentos, avasalladores o devastadores. Los lobos siguen acechando en la noche que nadie ve. Tampoco porque ahora seamos más capaces de conjurar el Dolor y la enfermedad, como si el uniforme de la técnica pudiera protegernos de aquello que la mueve. Murió la Verdad. Eso sí que tuvo que ser un acontecimiento, con mayúsculas, como la llegada a la Luna, la división del átomo o la gripe española. No como los de ahora, que solo acontecen.

Porque…, ¿hay algo que hoy congregue a su alrededor? ¿Algo que sea motivo de verdadera celebración? ¿O de veneración? ¿O de expectación? ¿O de horror? ¿Está siendo esta pandemia un Acontecimiento? La pandemia se ha radiado, televisado, seguido, escenificado, controlado, llorado, documentado, consumido, explotado, sobreexplotado... Se ha hecho de ella un nuevo espectáculo. Desde el primer momento se ha puesto al servicio de la «segunda consciencia», ésa que dentro de la gran maquinaria funciona como el ojo artificial responsable de registrar los datos para luego rellenar las estadísticas y las páginas de los telediarios. Se ha hecho de ella un participio. Se ha adjetivado, calificado, clasificado, ocupando el lugar sustantivo el ojo clasificador. En ningún momento el Acontecimiento ha sido protagonista de nada. Los cuadros no la situarán en el centro de la escena. En su lugar se dibujarán estados anímicos, yoes vociferando, gráficas compitiendo; en el mejor de los casos, el estado en que se encuentra la lucha. Murió el acontecimiento.

“Ha de ser grande el poder capaz de someter al ser humano a las mismas exigencias que se le hacen a una máquina.” (Ernst Jünger, Sobre el dolor)



                                  Murió la Verdad, Francisco de Goya