sábado, 18 de noviembre de 2023
Con o sin rodilleras
lunes, 13 de noviembre de 2023
Aves de ciudad
Estamos en esa extraña condición de «seres misteriosos», que vagan sin saber hacia dónde ni por qué. Estamos en esta cueva tan oscura, en la niebla más espesa, y solo alcanzamos a seguir la luz que al otro lado se divisa. ¿O no somos niños en un mundo creado a nuestra imagen y semejanza? ¿O no son las casas cabañas y las torres intentos de alcanzar el cielo? ¿Y las ciudades santuarios por donde vagar y refugiarnos? Ahí, en los callejones, es donde pensamos, y esperamos, y leemos. En los rincones de la ciudad, donde nadie nos advierte, precisamente porque hay ciudad. Se dice que las primeras ciudades se hicieron para honrar a los muertos, o para enterrarlos, ¿pero no será que así nos espantábamos a los espíritus? ¿No será que así nos escondíamos del hombre del saco o de quienes podían todavía hacernos daño? La ciudad es, también, lugar donde dormitar, y emboscarse, y replegarse, hasta decir abiertamente lo que uno piensa, sin temor a ser oído, pero para ser oído. ¿No es la ciudad lumbre en la oscuridad? ¿No es el Titanic luz en el silencio? Luz que va apagándose, pero que por lo mismo puede volver a encenderse. Este carácter de provisionalidad, de menesterosidad, de acompañamiento, no habría de dejarnos nunca. Habríamos de verlo en todas partes. Incluso en lo aparentemente más alejado, cerrado, eclipsado, abstracto. También en lo artificial, y precisamente más en ello.
viernes, 3 de noviembre de 2023
Vivir en la mentira
De nuevo, interesantísima la clase de hoy de Iniciación a la Filosofía, que me ha recordado una de las películas que con más devoción veía en los años noventa. ¿Qué película? Rashomon, de Akira Kurosawa. Tendría diecisiete o dieciocho años cuando me llamó la atención esa frase magistral de uno de los personajes que afirma aquello de que, más terrible que las catástrofes, accidentes, barbaries, crímenes e injusticias humanas, es el no poder confiar en los demás. ¿Por qué habríamos de confiar cuando nadie cuenta de veras la verdad? Hay que ver la película para comprender el sentido profundo de la idea... Pero también me ha sugerido que no es lo mismo mentir que "vivir en la mentira", y que Kant, el filósofo de la luz y de la ilustración, que con tanto apasionamiento explicamos en clase, no ve esta diferencia cuando condena la mentira como una violación del orden establecido por una moralidad burguesa. Vivir en la mentira es mucho más corrosivo y perjudicial que mentir, limitado siempre a un número de ocasiones, porque mientras que el daño de una mentira puede pagarse con el reconocimiento y el perdón, el daño de vivir en la mentira, la mayoría de las ocasiones, se paga con la vida, y entonces ya es demasiado tarde.
domingo, 29 de octubre de 2023
El anciano de la aldea de los molinos de agua
Decía Hitchcock que
podría llegar el momento en el que los pájaros se rebelasen contra los intentos
de enjaulamiento humanos y acabasen con la idea misma de civilización. Lo decía
seguramente movido por un sentimiento de fascinación por las criaturas que nos
concede la naturaleza, a veces eclipsado por la ilusión de velocidad y poder de
quien se cree dueño de lo que en realidad es siervo. Ayer, viendo al viejo Kurosawa, recordé estas palabras de "la aldea de los molinos de agua":
Fotografía tomada por Clara Marta
“Lo único que nosotros
pretendemos es llevar una vida natural tal y como solía hacer la gente antes.
Hoy día los seres humanos olvidan que también ellos forman parte de la
naturaleza, y que a ella le deben su existencia, pero la gente suele tratarla
negligentemente creyendo que son capaces de crear algo mucho mejor, especialmente
los científicos. Puede que intelectualmente estén bien preparados, pero lo malo
de ellos es que muchos ignoran el verdadero significado de la naturaleza, y
esos son los que se sienten orgullosos inventando cosas que solo acarrearán
tragedias a los seres humanos. Y lo que todavía es mucho peor: La mayoría de la
gente suele conceder un gran valor a todos esos inventos absurdos, y como si de
milagro se tratara los adoran. Ellos no saben que esas cosas arruinan la
naturaleza y consecuentemente se están destruyendo a sí mismos. Las cosas más
importantes para los seres humanos son el aire puro y el agua pura. Los árboles
y las plantas nos proporcionan ambas cosas, pero absurdamente la gente continúa
contaminándolas a su antojo. El aire y el agua contaminados contaminan incluso
la mente de los seres humanos.” (Akira Kurosawa)
viernes, 27 de octubre de 2023
Cegueras
Es una delicia escuchar a quienes con la edad de catorce años se
introducen en la Filosofía, me refiero a los alumnos de la nueva asignatura de
"Iniciación a la Filosofía", de dos horas a la semana, música
celestial en medio del tumulto y la cháchara diarias. Ahí los alumnos se
despegan de sus miedos y, como son pocos, con eso de que han sentido curiosidad
por saber qué significa la palabra "Filosofía", también de su
timidez, y rompen el hielo, a pesar de que el corazón les palpita hasta que ya no
aguantan más y asaltan el silencio. Ahí se expresan, sí, y lo hacemos
juntos, a partir de cuentos de los hermanos Grimm, de fábulas y cuentos de
Esopo, de mitos clásicos, desafíos y dilemas varios que, no sé si suenan a
situaciones de aprendizaje, pero les pone en camino del pensamiento. Hoy,
especialmente, me ha sorprendido la agudeza de sus comentarios, primero, sobre
las cegueras del yo, a raíz de un lobo que, creyéndose león, olvida su
condición, y que han derivado en algunas ideas sobre el origen del egoísmo y de
por qué nos inclinamos a cuidar lo nuestro antes de atender al prójimo.
domingo, 22 de octubre de 2023
Ir a tientas
Ir
a tientas significa no querer –o no tener- todo aquí y ahora. Ir a tientas significa saber
esperar, entender que puedes conducirte al abismo, o a tener que caminar
tendido de un hilo, o a permanecer parado durante un tiempo hasta que el camino
vuelva a ser transitable. Ir a tientas supone asumir que la vida no depende
solo del esfuerzo, el tesón y la determinación, porque en cualquier momento
puedes dar un mal paso o despeñarse una roca no dándote paso. Ir a tientas
supone aceptar que la vida es riesgo, y que no triunfa quien tiene éxito sino
quien ha emprendido el camino sabiendo que la vida es riesgo. Ir a tientas significa
dejar de querer todo aquí y ahora, y no llorar para que acudan a consolar tu
llanto o a contentar tu capricho. Ir
a tientas significa empezar a marchar, en lugar de querer que se disipe la
niebla. ¿Por qué se iba a disipar si nos envuelve y asimila? ¿Y por qué tendría
que querer que la niebla se disipase? ¿No es mejor hacer casa, y poner la
lumbre, y esperar a que llamen a mi puerta?