sábado, 4 de agosto de 2018

Series oníricas

Al abrazarla su cuerpo se convierte en un poderoso busto cubista de aristas cortantes.

Llega el momento en que tendremos que acordar conjuntamente el lugar de nuestro encierro eterno.

La veo y retraso gozosamente el momento en que mi pasado regresará, pero entonces me encuentro colgando de un poste entre la multitud indiferente.

Mientras el barco se aleja por el mar estrellado alcanzo la dicha de la soledad.

Al otro lado enseñan que la muerte es un tránsito hacia ninguna parte. En éste, nadie enseña.

Al embarcar se nos dijo que lo que separa la navegación del auxilio no nos pertenece.

 
 Sueños de Agosto de 2018

domingo, 29 de julio de 2018

Sueño de la Noche del 29 de Julio

Sostenido en un trineo avanzo a gran velocidad por laderas de nieve que se acercan y alejan. La fuerza del viento me empuja no pudiendo más que agachar la cabeza y ver bajo mis pies mi vida sucediéndose. Una voz grave me alerta de un castigo inminente si no demuestro que no pude cometer una falta. Lo alarmante del caso es que no se me acusa de ninguna falta concreta, sino del hecho de faltar al deber, con lo que no encuentro forma de hallar defensa. Busco en vano la ladera que represente la sanción de la que se me acusa, que no puedo encontrar. Tiendo la mano al viento confiando que éste me llevará hasta el lugar de la inocencia, pero su fuerza, ajena a todo, no hace sino arrastrarme hasta los confines de la última montaña.

Sueño de la Noche del 29 de Julio

jueves, 12 de julio de 2018

Ética para un nuevo horizonte tecnológico

Hay intuiciones que vuelven sobre nosotros, que regresan de no se sabe dónde a nuestro encuentro, como queriéndonos recordar que todavía estaban ahí. Una palabra, una imagen, un recuerdo, filtran aquellas intuiciones hasta hacerlas conceptos. Quizá el arte no sea más que la manera de hacer soportable las emociones. Hace ya algunos años, durante un visionado de Eduardo Manostijerasuna de aquellas intuiciones volvió a mí, en el momento preciso en que el filo metálico de las manos de Edward rasgaba la piel de su amada Kim Boggs. Fue en ese momento cuando me asaltaron algunas ideas que años atrás había leído de la mano de pensadores como Ernst Jünger, Martin Heidegger, Jacques Ellul, F. Dessauer, Hans Jonas, Ortega y Gasset, Lewis Mumford, Miguel Ángel Quintanilla,..., y que ahora traduzco en el trabajo titulado Ética para un nuevo horizonte tecnológico ante los límites del humanismo latino. Y lo hago ahora, después de tantos años, movido por aquella emoción indemne, pero con la esperanza de que ya no volverá más.

Quiero agradecer la paciencia de los evaluadores y editores de la Revista Análisis por la publicación de este trabajo, escrito para aquellos que, como el artífice de aquellas tijeras, creen todavía en la efectividad de la pedagogía del buen uso y de las buenas intenciones.

domingo, 8 de julio de 2018

Sueño de la noche del 30 de junio

Antes de apearme de un viaje que ha parecido durar toda una vida, una voz anónima me recuerda que todavía puedo disfrutar del barco un día más, con su noche. Durante el tiempo que pase en él, surcando los mares y atravesando arrecifes, el mundo con sus gentes quedará suspendido, petrificado en un infinitésimo instante.
 
Una voz anónima me recuerda que debo elegir sabiamente con quién debo pasar ese día, con su noche. Pero ni mi ética ni la de los demás pueden servirme para elegir sabiamente, pues enseguida comprendo que ahí, en ese viaje de dioses, retornando al tiempo inmemorial, cuando la música todavía no suena y la poesía no canta, ni los preceptos ni el tiempo con sus relojes pueden ya orientarme.
 
Quizá, tan solo, un frágil recuerdo permanezca cuando regrese al mundo de los mortales. Un recuerdo que se desvanecerá con la música y la poesía ya cantadas.
 
 
Sueño de la noche del 30 de junio.

jueves, 28 de junio de 2018

A las afueras de la transparencia y de la oscuridad

El próximo martes, dentro del curso Filosofía y cine, en el Centro Buñuel de Calanda, hablaremos sobre Kubrick, Eyes Wide Shut, los límites del amor y de la conmoción. Hay tesoros que el tiempo no puede hacer desaparecer. Nos acompañan muchas veces en silencio, esperando el momento adecuado para desenterrarse y comenzar a destellar. Luz cegadora, que solo los valientes saben acoger. ¿Cómo es posible que el tiempo no reste nada a esta sustancia indivisa? ¿Cómo es posible que, después de tantos años, la sigamos viendo reconocible, como la primera vez, cuando todavía apenas éramos? ¿Cómo es posible que se desate ahora como aquella vez, rebrotando y recorriéndonos todo el cuerpo? ¿Será que la eternidad cabalga por debajo? ¿Habremos estado confundidos todos estos años? ¿Será que, en realidad, la vida es una máscara y la noche una verdad?

sábado, 23 de junio de 2018

La obsolescencia de la prohibición

En una entrada anterior comentábamos que la instauración del reino del deber ser responde al afán de ser más. Una ley, por definición, crea dos mundos antes inexistentes: el de lo permitido y el de lo prohibido. Para hacer más, hay que prohibir. El Genésis revela que la humanidad comienza ya en el momento de la prohibición, y no en el de la transgresión, como habitualmente se dice. Es decir, en el momento que se prohíbe tomar el fruto del "Árbol del conocimiento del bien y del mal" ya se da por supuesto el conocimiento (humano) de lo que debe y no debe hacerse. Han sido muchos y variados los agentes legitimados para llevar a cabo el acto de prohibir. De hecho, el sistema institucional, organizado a partir de una serie de prácticas, creencias y sentidos, se basa, en última instancia, en la legitimidad de las instituciones para prohibir y permitir. La desacralización del mundo supuso, precisamente, una traslación de la legitimidad de lo sagrado a lo profano.

Sin embargo, el acto de prohibir es solo una manera de instaurar un nuevo orden moral. Hay otras muchas maneras de poder avanzar. Y quizá, a la luz de la degeneración que hoy está sufriendo la idea de autoridad, bien en forma de violencia, de corrupción o de proliferación de autoritarismos políticos de toda índole, habría que comenzar a plantear otra manera de conducir nuestra sociedad. La prohibición tiene sentido, en efecto, si primero se reconoce a la autoridad como agente legitimador para el ejercicio del poder. Pero, desde la base social hasta las altas esferas de poder, por embotamiento de la sensibilidad moral o por falta de credibilidad del agente moral, estamos asistiendo a una fosilización de los mandamientos y principios autoritarios fundamentales. El reino del deber ser está cediendo su imperio al reino del poder ser: se acaba haciendo lo que se puede hacer. Por ello, la obsolescencia de la prohibición y la "muerte de la autoridad" exigen, quizá, un nuevo salto fundacional, generador de nuevas prácticas morales y formas de hacer política.

jueves, 14 de junio de 2018

Vidas a las afueras del rendimiento

Os dejó aquí mi reflexión Vidas a las afueras del rendimiento, que publica generosamente la Revista Imán en su número 18. Confío os guste...