domingo, 2 de agosto de 2020

Sueños de Agosto

Una extensión ilimitada de historias, representaciones y juegos humanos esperaba a quien cruzase el mar que yacía calmo entre rocas visibles. Al otro lado los niños corrían abrazándose unos a otros y los adultos conversaban tumbados en la hierba o sobre escenarios de los más elevados teatros. La familiaridad adhería incluso las piedras de los ríos que surcaban las planicies o levantaban edificaciones, algunas solo para ser contempladas. De figuras extrañas e inalbergables, servían para que círculos de hombres y mujeres bailaran y cantaran a su alrededor. A veces, durante noches intermitentes separadas por un rayo de luz, se producían las más elevadas conversaciones sobre asuntos que a todos incumbían, como el sentido de la mirada en el cortejo o el motivo primero del juego.


Y ahí me encontraba, teniendo que franquear las rocas negras bañadas por un mar hasta el momento calmo.

Sueño de la Noche del 1 de Agosto

sábado, 1 de agosto de 2020

Reflexión de un paseante

Hay quienes todavía se empeñan en ser diferentes cuando ya no aparecen más que pálidos reflejos en rostros ensombrecidos. Comparándose a quienes les rodean buscan una definición de sí mismos que les ensalce y les provea de cualidades especiales que los demás no tienen. Temerosos a descubrir la desnudez existencial, a sentir la intemperie de la piel, se protegen bajo cascarones de yoes e imaginarios que, en muchas ocasiones, les impide ver la humanidad de las paredes, de sus ladrillos cuidadosamente ensamblados, y de sus misterios. Diríamos que somos demasiado vulnerables, o insolentes, como para habitar la oscuridad de las grutas o hacer nuestros propios ladrillos. 


Heidegger lo vio muy bien al proponer en Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, soledad, finitud, que "la piedra es sin mundo, el animal es pobre de mundo, el hombre configura el mundo." El hombre necesita de mundos como el mundo necesita de hombres. Y, sin embargo, de este empeño de diferenciación, o de especialización, nacen muchas de las disputas humanas que, en último término, no conducen sino a sobrecargar de ilusión aquellas corazas demasiado pesadas como para querer salir de ellas. Quizá, después de todo, Dios, la Humanidad, la Libertad, pero también Auschwitz, la Shoah, sean consecuencia de esta perversión de la naturaleza humana, que en su empeño de retener la vida olvida la quietud de la primera oscuridad.

viernes, 31 de julio de 2020

La nueva anormalidad

Sorprende el modo como el ciudadano medio puede llegar a defender, con uñas y dientes, prácticas que hace solo unos meses le hubieran resultado del todo incívicas, inmorales, incluso inhumanas. Un viandante que incrimina a sus compañeros de aceras no taparse la nariz, la cajera de un supermercado que increpa a quien no obedece la nueva disposición que ha de llevar el carro de la compra, la dependienta de una zapatería que alerta al cliente despistado de que debe ponerse la calza si ha de querer probarse el calzado, y así con un sin fin de conductas, cuando menos, para el que vive sin telediarios, anormales. 

Si un hombre del pasado asistiera por una mirilla a este tipo de comportamientos pensaría que el mundo se ha vuelto anormal. Y se preguntaría, ajeno a todo, qué ha podido pasar para que de pronto defendamos, con uñas y dientes, normas y conductas que discurren contra la corriente de la sociabilidad y la proximidad. ¿Qué tipo de reactivo ha tenido que producirse en la mente de tantos hombres como para que, tan abruptamente, nos hayamos convertido en pregoneros del desapego y el "te quiero lejos"? ¿Quién diría que los salvadores de la humanidad iban a ser los inventores del papel higiénico y el gel hidroalcohólico? ¿Y los nuevos maestros quienes dominan el arte de la desinfección?


Sorprende el modo como el ser humano puede acabar integrando normas y conductas que, hace muy poco tiempo atrás, le hubieran resultado descabelladas y estrambóticas. Sin duda, la gestión empresarial de la pandemia (porque también el COVID-19 es una mercancía) pone cada día de manifiesto que también somos consumidores de normas, pautas y leyes, y que las defendemos no por íntima convicción, sino porque, a base de repetírnoslo, nos han hecho ver que lo cívico consiste en ser anormal y que, por encima de todo, hemos de defender una nueva anormalidad (previo maquillaje, claro está, de "nueva normalidad")

Por mi parte, todavía no tengo claro de donde viene el agua, como para que vea con claridad por qué debo usarla desinfectada.

domingo, 26 de julio de 2020

Enemigos semejantes

La única forma de combatir el enemigo es suponiéndole un atributo semejante, algo que lo haga reconocible, familiar, que nos ponga en camino para combatirlo. Mientras esto no sucede, y nos tenemos que ver con seres absolutamente extraños, insólitos, innominados, afloran aquellos impulsos ancestrales que todavía hoy nos unen en comunidades y familias. Es lo que les sucede a los personajes hitchcockianos de Los pájaros, máxima expresión de cualquier forma de intrusión y una de las primeras grandes pandemias cinematográficas. Decíamos en una entrada anterior que la película no versa sobre pájaros que atacan, sino sobre la manera como lo insólito remueve y transforma las relaciones humanas. Los pájaros -casi siempre negros- no aterrorizan porque amenacen la existencia humana, sino porque, atacando, muestran que cualquier cosa es posible. Y esto es lo que horroriza: que el caos haya entrado en la historia.


Es el momento álgido de la indefensión. Ni siquiera la razón, que de tantos atolladeros nos ha sacado, puede asir la nueva amenaza y reconducir la situación hacia algún camino. Es el momento álgido del desamparo, por el que el hombre se hace habitante de la intemperie y busca desconsoladamente la mano del otro. Es interesante reparar en el movimiento progresivo de aproximación de la madre de Mitch (Jessica Tandy) hacia Melanie (Tippi Hedren) -a quien ve desde un comienzo como una amenaza por el temor a que le arrebate a su único hijo- conforme avanza el ataque de las aves. La mano que le tiende tras alejarse juntos de la bahía ocupada expresa aquello que todavía nos une a los semejantes como la primera vez: te tiendo la mano porque así nos haremos más fuertes, te la tiendo porque así quien me puede proteger se hará más fuerte.

viernes, 24 de julio de 2020

Habitantes del valle



El valle solo admite escucha. Nadie puede alzar la voz, y aunque lo hiciera no se oiría. Como la vela que prende la cera, su claridad nos protege de la oscuridad de las cosas, y de su vanidad. No hay detalles que urjan y todo es un regalo a su paso.


El valle también acoge habitantes, pero estos no se dejan ver. Se esconden como el otro lado. Quizá en la noche, cuando ya todo es regalo, pura generación, salen para descubrirse a las estrellas.

jueves, 23 de julio de 2020

Sueños de julio

El tiempo no se agrupaba en horas, y apenas había paredes que colgasen calendarios. De hecho, no había agrupamientos. De ningún tipo. Y un extenso pasillo acogía laboratorios, trascriptores, bibliotecas y jardines, más allá de los cuales se adivinaban ciudades de adultos ajenas a cualquier forma de verdad.

Debía ocupar un puesto relevante, pues los alumnos acudían a mí a enseñarme sus resultados o a preguntarme cuestiones de logística. De pronto, me sentí parte de aquello.



Sueño de la Noche del 22 de Julio

lunes, 13 de julio de 2020

Lectura para un verano sosegado

Os invitamos a leer la nueva entrega de la Revista Ábaco, donde se plantea y reflexiona sobre temas de urgente actualidad en la nueva era de la inteligencia artificial y de necesaria transición energética y ecológica. Sin duda, arrojará luz a un tiempo de cambios e incertidumbre.


En esta ocasión colaboramos conversando con la especialista en educación e innovación social digital Liliana Arroyo Moliner, sobre temas de actualidad como la influencia de las redes sociales en nuestras vidas, el papel del teletrabajo en la actualidad o la importancia de diseñar nuevos escenarios educativos para la era digital.

Sin duda, un número muy sugerente para este verano que se anticipa sosegado, disponible en versión impresa y digital para el lector.