viernes, 5 de febrero de 2021

Próxima estación olímpica

Sorprende la creciente participación de centros en una de las actividades más filosóficas orientadas a alumnos de Secundaria y Bachillerato. Hablamos de la Olimpiada aragonesa de Filosofía, sí, que un grupo de profesores preparamos cada año con el cuidado y dedicación que merece y con la mirada puesta en la nacional. Esta edición, con el lema Libertad y seguridad, promete ser una aventura que nos llevará a descubrir la manera como entienden las nuevas generaciones estos valores y sus intrincadas relaciones. Una aventura que ya está haciendo que cientos de estudiantes de nuestra comunidad se olviden del rollovirus y salgan a la calle portando su cámara o un libro para sentarse a leer. Una aventura que, sin duda, explorará el interior de nuestra sociedad y la del futuro, que ya está aquí. De Febrero a Mayo, y luego también, lloverán ideas que llenarán de vida nuestros días y de día nuestras vidas.

jueves, 4 de febrero de 2021

Sueño de la Noche del 3 de Febrero

Encontrándome postrado en una de las camas de mi infancia comienzan a visitarme familiares sabiendo que una extraña enfermedad se llevará mi cuerpo. Pasan los días y acuden familiares de todas partes.

Sin quererlo me he convertido en testimonio del dolor más allegado.

Sueño de la Noche del 3 de Febrero

domingo, 31 de enero de 2021

Silencio forzoso

El silencio ya no será el mismo. En aquellos lugares donde se convierte la obediencia en estado normal un nuevo silencio se impone, más temible que el que advertimos en los lugares de culto y mucho más instigador que al que se obliga en bibliotecas y museos. Se trata de un silencio que no abre la vida a nuevos caminos sino que, todo lo contrario, los cierra o cancela, y a veces para siempre. Hoy el silencio no es condición de posibilidad, sino de necesidad. De ahí su poder legitimador. Arma contra el nuevo enemigo.

¿Pero cómo desproveerse de aquello que nos hace ser? ¿Cómo arrebatarnos y seguir luego en pie? Que el cuidado, la llamada, la voz dejen de escucharse es signo inequívoco de poderosos cambios que están actuando bajo la superficie, allí donde sujetos a altas presiones se forjan los metales que luego resisten al poder del tiempo.

"¿Hay una ganancia real en el mundo de los seguros, de las vacunas, de la higiene minuciosa, de la prolongación general de la vida? (...) Cuando una nave se va a pique, también se hunde la farmacia. Lo que importa son otras cosas; por ejemplo, ser capaz de sobrevivir algunas horas en el agua helada. La tripulación de elevada edad media que ha sido vacunada varias veces, que está libre de microbios, que se halla habituada a los medicamentos, tiene en ese caso menos perspectivas de sobrevivir que una tripulación diferente que desconoce tales cosas. Una mortalidad mínima en tiempos tranquilos no da la medida de la verdadera salud; de la noche a la mañana puede trocarse en lo contrario. Y aun es posible que esta mortalidad mínima genere epidemias antes desconocidas. El tejido de los pueblos se torna propenso a enfermar." (Ernst Jünger)

sábado, 30 de enero de 2021

El sonido de la nieve

Un hombre graba sus pasos cada noche de cielo estrellado para conocer el sonido de la nieve.

Sueño de la noche del 29 de Enero


.

viernes, 29 de enero de 2021

Habitantes de ruinas

La aceleración de la vida y su presura nos hace olvidar la historia que hay detrás de las piedras, algunas arruinadas y otras todavía dando sentido a lugares y palabras. Piedras que sostienen, montadas unas sobre otras, y construyen ciudades de ruinas en los sueños de Novalis. Piedras que se elevan tanto que inaudibles ya suenan solo para dioses. O se dispersan como las gotas en los días de calor o su mirada antes del último ayer. Piedras que no volverán, como las crías alejadas de su madre o las notas truncadas de un pianista malogrado. Piedras que ni siquiera aprendieron a soñar.

Y como las piedras, cuya voluntad es la de ser, tantas palabras que anhelan ser escuchadas.

"Pasear sin rumbo entre las ruinas, sin importar de qué época sean, es una experiencia que entusiasma. El tiempo se suspende de repente. El mundo cotidiano parece muy lejano. La relación que se ha establecido entre la naturaleza y la obra ha obrado un milagro, un equilibrio frágil y sublime entre el tiempo y la belleza. Un relato de la soledad y del silencio." (Roberto Peregalli, Los lugares y el polvo)

sábado, 23 de enero de 2021

Habitantes de la intemperie

Contrasta lo poco que conocemos de la ciudad cuando salimos al balcón y la miramos de frente con todo lo que nos importa poder hacerlo cada día. Una mirada fugaz, momentánea, pero que ilumina cada día haciéndolo salir del calendario y remontándonos, con él, al misterio de las cosas. Poder mirar cada día la ciudad desde el balcón. Uno de esos pequeños gestos que, pese a los informativos y modas telediarias, nos dicen que todavía estamos ahí. Estamos ahí, a la intemperie. Una intemperie que la consciencia de poder generada por la velocidad de los tiempos a muchos escamotea. Y que hace olvidar que quienes viajaban sobre el Titanic también eran habitantes de la intemperie, solo que no lo sabían. De ahí que venga bien de vez en cuando soñar con camas yaciendo bajo tormentas o máscaras atravesadas de abrazos eternos. Quizá, después de todo, aprendamos a ver en nuestros hospitales verdaderos albergadores de cuerpos desnudos, pero solo porque ellos también imploran rozar los cielos.

"La gran soledad de la persona singular es uno de los signos característicos de nuestro tiempo. La persona singular está cercada, está rodeada por el miedo, el cual va empujándola como si fuera un muro. El miedo toma formas reales - en las cárceles, en la esclavitud, en la batalla de cerco. Esto llena los pensamientos, los diálogos del hombre consigo mismo, esto llena tal vez también sus Diarios, en unos años en que no puede tener confianza ni siquiera en los que más próximos le son." (Ernst Jünger)

jueves, 14 de enero de 2021

Contra el derrotismo

La cura contra el derrotismo también está en uno mismo. O es lo que aprendí de las lecturas juveniles de estoicos y rebeldes. También del Único de Stirner, tan denostado, pero que mete el dedo en la llaga cuando habla de señalar el origen de tantas banderas e idolatrismos. Diríamos que el combate se libra en el interior, no en la discusión del café o saliendo a gritos y palas. Nos va en juego el porvenir, que de tan poco lo es todo. Casi nada.


Un compañero me preguntaba esta mañana que por qué creo todavía en la filosofía. ¿Pero cómo no voy a creer en la filosofía? Me he dicho. ¿Cómo no voy a creer en lo que, por definición, nos vincula, nos ocupa, nos implora? Claro. La cura está en reparar en la filia. No en la del prójimo, que ya pasó aquello de mirarnos a través del otro, sino en la propia, la que nos une a las cosas, a las de cada día, como el pan de la mañana, la pizarra del aula 24, el gorrito azul del alumno de la esquina, o aquella ventana. Mírala. Ahora abierta.

La cura está en reparar que, aún dentro de nosotros, tan adentro que ya no se puede sacar, hay filia, deseo, ardor, algo de verdad. La cura está en sentir que todavía hay mucho por decir, y por hacer, y por amar. La cura es fijarse, también, en lo sempiterno de las cosas, y de los días.