domingo, 4 de abril de 2021

Brújulas existenciales (II)

Como si lo técnico fuera, de suyo, algo. (El ser de) lo técnico ya encierra una visión del ser humano, toda una antropología. Por ejemplo, si decimos que la técnica es un medio para conseguir algo, estamos incorporando toda una antropología según la cual el ser humano es un ser proyectivo dotado de voluntades que más o menos puede llegar a satisfacer. Por lo mismo, en cada una de las acciones enseña el modo como se ve a sí mismo. Otro ejemplo. Si entendemos la técnica como lo creado, o lo puesto, en oposición a lo dado, lo hacemos ya desde concepciones, como la judeocristiana, que nos definen como seres poiéticos o creadores. Por ello, decir que la técnica es algo respecto de lo que hay que asumir algún tipo de responsabilidad es no caer en la cuenta de que, cualquiera sea el modo como la entendamos, ya nace incorporada a una visión o imagen de nosotros mismos. Una visión de la que sí que somos verdaderamente responsables. Es decir, respecto de la técnica tenemos que comportarnos como se comportaría una tortuga respecto de su caparazón, a la que en ningún caso, sabedora de que el caparazón forma parte de ella misma y que va estar presente en cualquier comportamiento, se le ocurriría preguntarse cómo comportarse respecto de él.

"Ahora bien, nuestro estudio quedaría incompleto si no tocase también un tercer orden, más frío, que es el que principalmente otorga su impronta peculiar a esta inflexión de los tiempos en que nos encontramos. Nos referimos al orden técnico en sí, a ese gran espejo en el que se refleja con máxima claridad la creciente objetivación de nuestra vida y que se halla impermeabilizado de manera especial contra el acoso del dolor. La técnica es nuestro uniforme." (Ernst Jünger, Sobre el dolor)

sábado, 3 de abril de 2021

Brújulas existenciales

El aspecto preocupante no es que los nuevos juguetes tecnológicos vayan instalándose en nuestras vidas y profesiones, sino que lo hagan sin el permiso de nadie. Y es que hoy día parece que para ser un buen profesional, incluso una buena persona, hay que dominar toda una serie de técnicas y saberes mediadores, ¡como si lo técnico fuera, de suyo, algo!

"El título -Humano, más humano- expresa también la réplica a una de las evasiones ideológicas de nuestra época: la del transhumanismo, con sus golosas promesas de un más allá de lo humano. Obviamente, no me refiero a la cuestión de lo que seremos capaces de conseguir con las innovaciones biotecnológicas, sino al discurso ideológico que las acompaña y las adorna. ¡Qué paradoja más triste: aspirar a y confiar en llegar más allá de lo humano y quedarnos cortos en humanidad! Es decir, perdernos, y no advertir que el horizonte más importante no se encuentra más allá -más lejos-, sino más adentro." (Josep Maria Esquirol)

Una olimpiada a la altura de nuestro tiempo

Cuando iniciamos este año la octava olimpiada de Filosofía nadie podía imaginar la alta participación de nuestro alumnado, tanto por el número como por la calidad de sus trabajos. Una altura que ha hecho sombra al desánimo y que mantiene la esperanza de que mejores mundos son posibles.

Comparto por aquí una muestra de ello con algunos de los trabajos de mis alumnos del IES Miralbueno.

Gracias a todos por participar y toda la suerte del mundo para la final aragonesa del 22 de Abril.

jueves, 1 de abril de 2021

LLAMARÉ AL CIELO


Estamos aquí en la sierra de Albarracín, disfrutando de sus paseos, y de sus cielos. También de su gastronomía. Y con sus amaneceres leyendo, Humano, más humano, de Josep Maria Esquirol, y un nuevo poemario de mi padre....



“No hay casa sin ventana: para ventilar, para que entre el viento o la brisa y se renueve el aire que respiramos. El último aliento es la última presencia –el último alimento- de la vida. Pero, por la ventana, no sólo entra el aire, sino también el cielo: el aire del cielo y del mismo cielo. Necesitamos la ventana para poder tener un pedacito de este cielo que tanto nos sosiega.” (Josep Maria Esquirol)


                                              "Al final del camino me dirán:
                                               «¿Has vivido? ¿Has amado?».
                                                      Y yo, sin decir nada,
                                           abriré el corazón lleno de nombres."
                                                      (Pere Casaldàliga)

sábado, 20 de marzo de 2021

Primavera, a pesar de todo

A mi padre, 

De mi padre siempre diré que ha sido el mejor compañero que puede esperar un hijo, como suele decirse, a las duras y a las maduras. Con sus torpezas, desvaríos, y algún mal genio, me dio su mano para que, solo, afrontara lo recóndito en la oscuridad del día, allí donde otros sólo aciertan a taparse los ojos.

Gracias, por una vida juntos


PRIMAVERA, A PESAR DE TODO

Te despertabas, y el despertar te enseñaba

un árbol quemado,

quemado en medio de la noche;

no humeaba porque el rocío había lavado ya su piel

y los pájaros revoloteaban alrededor buscando su sitio en las cenizas,

y si había zorros olían la madera quemada y hocicaban con terror

lo que pudo haber sido su perdición;

y te decías ésa es tu cosecha,

así que

mírala, huélela, tócala, hazla tuya si puedes


todo fue en la noche

cuando el sueño herido vino a ti;

me vino a mi desprevenido

cuando andaba revoloteando como una mariposa marica

en las sábanas del olvido,

aquello, el puro fuego, la antorcha verdadera

que prende la sal de la vida su primera verdad;

¿cómo podría llamarse? Se llamará

como tú te llames: yo soy el polvo oscuro

que se mezcla con la mañana después del fuego;

mi nombre es yo, nada

si después del fuego llega el agua y lava

también mi piel,

y ya no queda ni el recuerdo

de cuando vivimos de verdad sin saber y sin saberlo.


Miguel Porcel


INDISTANCIA

En agradecimiento,

Al poco de recibir el filósofo Josep Maria Esquirol el Premio Nacional de Ensayo por La resistencia íntima, me respondía con estas palabras a la pregunta por el origen del distanciamiento. Ahora, al releerlas, veo que continúan previniéndonos de uno de los mayores engaños de nuestro tiempo:

P: Es un error pensar lo «próximo» como lo contrario de lo lejano, porque desde la lejanía todavía pueden verse las cosas. Si no es la distancia, ¿qué es lo que puede impedirnos ver las cosas?

R: Sin ninguna duda, el gran enemigo es la indiferencia. La mirada atenta puede definirse incluso como una especie de movimiento de aproximación que guarda la distancia. Fijémonos en que la violencia es precisamente la absoluta ausencia de distancia. Por eso, lo contrario de la proximidad no es la distancia sino la indistancia. La indistancia, es lo que no está ni cerca ni lejos; lo que adviene como un mundo homogéneo e indiferenciado, a pesar de sus formas coloreadas y brillantes. A menudo nos hemos engañado —y seguimos engañándonos— al pensar que la superación de las distancias trae la cercanía. Pero no es así: el entramado tecnológico no sólo conlleva la desaparición de las distancias sino, con más sutilidad todavía, a veces también la de las cercanías. Superando distancias con la conectividad global, perdemos la proximidad de lo cercano —valga la redundancia. Aquí, la diferencia como categoría filosófica surge sin necesidad de forcejeo ni de magia alguna: lo indistante es a la proximidad, lo que la indiferencia es a la atención. El reino de la indiferencia se despliega cuando cede la vigilia de la atención. Por el contrario, cuando la atención no abandona su puesto (puesto que no está en ninguna alta torre sino apenas a unos pocos palmos del suelo), es la diferencia la que cabe advertir. Lo mismo es lo mismo que nada. Sólo si la escucha oye el latido de la diferencia es aún posible la verdadera experiencia. (Entrevista completa en Revista Ábaco, Nº 91-92, 2017)


viernes, 12 de marzo de 2021

Hombres universales

Hay momentos que como volcanes en la nieve irrumpen derritiendo todo a su paso. De pronto lo que se creía sólido se convierte en agua, y lo que se creía líquido se convierte en vapor. Ya no hay suficiente música que distraiga al oído de semejante acontecimiento. A veces, se trata de una emoción que libera el dolor de generaciones enteras, de una melodía que presta voz a las más profundas agitaciones del ser. Otras, de un sentimiento que nos abre al mundo como la primera vez que vimos el mar. Es entonces cuando las palabras dejan de referir a las cosas, sacándonos de cuanto nos ocupaba y remontándonos a cuando el lenguaje todavía no era instrumento.

"El poeta es el hombre universal. Todo lo que ha agitado el corazón de un hombre, todo lo que la naturaleza ha podido experimentar y producir en todas circunstancias, todo lo que habita y fermenta en un ser mortal, ése es su dominio, que se extiende a toda la naturaleza. Por eso el poeta lo mismo puede cantar la voluptuosidad que el misticismo, ser Angelus Silesius o Anacreonte, escribir tragedias o comedias, representar los sentimientos nobles o vulgares, según su humor y su vocación. Nadie puede mandar al poeta que sea noble, elevado, moral, piadoso y cristiano, que sea o de deje de ser esto o lo otro, porque es el espejo de la humanidad y presenta a ésta la imagen clara y fiel de lo que siente." (Arthur Shopenhauer, El amor, las mujeres y la muerte.)