Que sin embargo quedan
Ni siquiera una carta
No una petición
Nadie lo supo
Nadie me preguntó
Pero el caso es que fue así
Que nadie me vio
Amores eternos
Inconcluidos
Inempezados
Todavía ahí
Que sin embargo quedan
Ni siquiera una carta
No una petición
Nadie lo supo
Nadie me preguntó
Pero el caso es que fue así
Que nadie me vio
Amores eternos
Inconcluidos
Inempezados
Todavía ahí
Esta
pandemia ha hecho de la celebración fin, motivo, valor en sí. Ahora cuando nos
juntamos, y nos sentimos más cerca de los otros, celebramos también el hecho de
estarlo. Estar juntos, ni más ni menos. Los unos con los otros. Lo que antes
podía ser medio, excusa, compromiso, ahora es fin, culminación, virtud. ¿Para
qué hacer otra cosa si ya estamos juntos? ¿Para qué hablar, o empeñarnos, o
conquistar, si ya nos podemos mirar, y sonreír? ¿Para qué ese empeño de verdad si lo que hay es honestidad? ¿Para que la
palabra, y la poesía, y la metafísica, si hay fuego donde juntarnos?
¿Y mirar tan lejos cuando sólo un paso
podemos dar?
Mira
lo que mis ojos ven desde la calma:
la ciudad y sus murallas, párpados de piedra;
escucho todo los silencios cantados para mi,
el grillo del verano, el pájaro de los tiempos,
el roce gastado de las horas cuando llegan
a la orilla del mar que me rodea;
me envuelve la blanca soledad,
la página posible donde los signos se crean
y el mundo nace cada día como una flor de primavera
Miguel Porcel,
6 de Mayo de 2022
Tu vida está en mí, y ya no te siento, pero porque estás en mí.
En
mi corazón, pero también en mis huesos, y en mis heridas, y en mi historia.
En
mis células, con sus pliegues, y su piel. Sus vinos y cenizas. Su fuego y su
candor.
Contigo.
Hasta el final.
Feliz
aniversario,
01.05.2009
Ayer
con nuestros alumnos de 1º de Bachillerato pasamos una mañana estupenda
visitando los Yacimientos de Atapuerca y el centro arqueológico experimental,
donde además de conocer la evolución de las innovaciones tecnológicas a lo
largo de la Historia de la Humanidad, alumnos y profesores recreamos algunas de
estas técnicas primitivas dedicadas a la caza, la comunicación y la
supervivencia. Después de una comilona en la ciudad de Burgos y disfrutar del
paseo del Espolón y de la maravilla de su Catedral, visitamos el Museo de la
evolución, donde los alumnos pusieron en práctica los conocimientos adquiridos
y entendieron un poquito mejor el sentido de la evolución humana y los
misterios que todavía hoy envuelven a la aparición del lenguaje y de la
humanidad.
Hay otros reinos que un alma puede habitar y guardar, que no nacen de un acto de voluntad, o de intelección. No son lugares para el destierro, el refugio o la recreación. No hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada en ellos.
Uno de estos reinos es el silencio, pero no el que se busca para limpiar o afinar el alma. No es el que encuentra el poeta antes de ponerse a escribir, o el pastor cuando al atardecer adivina las estrellas. Es otro silencio, que no admite traslado, historia, ni casi memoria. Nada determinado, prefigurado, planificado.
El punto de no/saber
Es el silencio lo que hace que no estés en ningún sitio,
que
flotes en ese aire que absorbieron los dioses
cuando
aún vivían azarosos en todos los rincones
es
el silencio que te enreda con todas las músicas posibles
que
nadie puede oír,
que
sólo están en el fondo de tu olvido
cerrado
con tus claves
apenas
eres un colibrí que no aletea,
fijo
en un punto remoto del espacio
en
pleno s ab(v)er/no, (*)
allí
justo donde deben cruzarse los incógnitos pasos que te llaman
(*)
Saber/no
No
saber
Averno
Ver
No
ver
No
Miguel Porcel