miércoles, 2 de agosto de 2023

Libros con cuerpo

El verano siempre nos regala libros que nos sacan de nosotros mismos y, temporalmente, vivimos la vida de otros y respiramos el aire de otros. Se trata de libros que luego te acompañan también en las noches de invierno, ahí, en pleno bosque, cuando acalla el murmullo de las preocupaciones y quedas bajo el abrigo de la manta. Son libros que se convierten en libros amigos, que de repente ya no se los dejas a nadie, o a casi nadie, no se vayan a perder, para siempre. Son libros que adquieren cuerpo, peso, concreción, y necesitas volver a ellos respirándolos por temor a que ya no huelan. Este verano, como tantos otros, me ha traído a Tanizaki, El elogio de la sombra. Una maravilla que ya alumbra lo que llamo vivir entre niebla, retirado de ese electricismo en el que el hombre occidental se haya instalado. Vivir la luz, y las sombras, es también una forma de estar y de hacer mundo.



"En aquella ocasión, me había propuesto botar una pequeña embarcación en el estanque del templo de Suma. Invité a un grupo de personas y dispuse también que llevásemos la cena en las tradicionales cajitas apiladas. Cuando llegamos al lugar, comprobamos que las orillas del estanque estaban engalanadas con luces eléctricas de todos los colores. La luna estaba en su sitio, pero era como si no estuviera. Cosas así ocurren continuamente. Por lo visto, en los últimos tiempos la luz eléctrica nos ha entumecido los sentidos y nos ha convertido, curiosamente, en personas insensibles a las inconveniencias que se derivan del exceso de iluminación".

domingo, 30 de julio de 2023

Saber mirar

Hay quienes saben mirar el pájaro, la nube, los lirios en el campo. De ellos se dice que viven despreocupadamente, como los niños en las noches de verano o las ancianas cosiendo sobre su silla de madera en la calle de enfrente. La despreocupación -piensa el necio- es signo de inconsciencia e irresponsabilidad. Todo lo contrario, es puente de sabiduría y de libertad.



Quien sabe mirar, al cielo, dentro de uno mismo, sabe que no está solo, que no importa demasiado lo que le importa, que hay mucho más fuera de lo que puede imaginar, y el día le traerá lo que necesite. Quien vive mirando fuera es que no está solo.

viernes, 28 de julio de 2023

En movimiento

En movimiento. Así se vive. En movimiento hacia alguna especie de meta, aunque luego no resulte ser la que esperábamos o más queríamos. ¿Importaba mucho después de habernos movido? En movimiento hacia ninguna parte. Hacia la indefinición, diríamos. Hacia eso que nos vacía por dentro pero que, al mismo tiempo, nos abre a nuevos caminos. La cosa es estar siempre en movimiento. Así es como debió nacer la vida, y el pensamiento, y la consciencia. Así es como siguen quienes siguen viviendo:

"Hay una imagen bastante simple -y muy sugerente- que he oído a veces. Cuando un músculo muy entrenado no se ejercita durante un cierto período de tiempo, diversos ácidos, un tipo de toxicidad venenosa, se acumula realmente en las fibras. Todo empieza a doler, a descomponerse, a atormentar al cuerpo. Uno tiene que moverse, tiene que usarlo de nuevo". (George Steiner, Nostalgia del absoluto)

lunes, 10 de julio de 2023

Paradigma Berlusconi

Una educación que permanece ciega a los deseos y pasiones de quienes la reciben es una educación condenada a reproducir las mismas inercias y vicios que, en principio, ella pretende combatir. La educación debe servir a la sociedad pero sin amoldarse a ella, manteniendo su poder diferenciador y cultivando todas las esferas del ser humano. Muy ilustrador en este sentido el artículo que nos regala el profesor y filósofo amigo Miguel Ángel Velasco, y que titula El paradigma Berlusconi


Entrelínea

Cuando se dice en tono de reproche de la filosofía que es un saber inútil, o incluso cuando se dice que, debido a su inutilidad, es un saber bueno y necesario, se está traicionando a la condición humana. Decir de la filosofía que vale porque es útil o inútil es no considerar la naturaleza pensante del ser humano. La filosofía, como la escritura, acompaña aunque no valiera nada.




“Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba (…) Escribir es prolongar el tiempo, dividirlo en partículas de segundos, dando a cada una de ellas una vida insustituible. Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra” (Notas sobre el arte de escribir, Clarice Lispector)

domingo, 9 de julio de 2023

Tocad

Hay un materialismo que aboga por la idea de que la esencia de todo es la materia, o lo material. Desde este punto de vista, se niega la existencia de todo aquello que no sea susceptible de ser reducido a procesos o entidades cuantificables y calculables por la ciencia física. El materialismo, así entendido, niega cualquier forma de trascendencia, salvo aquella que lleve a postular una realidad algo misteriosa llamada materia.

Sin embargo, hay otro sentido del materialismo que nos parece más interesante y oportuno recuperar, especialmente en la era del imperialismo digital. Se trata de un materialismo mucho más concreto, que apela a lo concreto. Es el materialismo de las manos que toman y tocan; el de los olores que sentimos y el de los colores que vemos fuera de las pantallas. Es el materialismo que invita al cuidado y a ese sentimiento extraordinario por el que nos hacemos y sentimos próximos a los demás:




“El materialismo del que andamos faltos no es teórico –casi contradictorio en sus términos-, sino el más concreto y, por tanto, el más verdadero de todos. Si no lo recuperamos, entonces la era digital sí será, sobre todo, la era de la evasión, el opio renovado para el pueblo. En forma imperativa se podría decir: «Por favor, tocad tanto como podáis». Tocad la tierra, los troncos de los árboles, las piedras, la fruta, los cuerpos deseados…, acariciad el aire y abrazad a los hijos y agarrad las mantas y haceos la comida. Tal vez Heráclito, cerca del fuego, aprovechase para cocer un par de sardinas y tostar una rebanada de pan; el placer del primer mordisco venía precedido por el olor que el pescado desprendía desde las brasas. Éste es el auténtico materialismo de las cosas”. (Josep Maria Esquirol, La resistencia íntima)

sábado, 8 de julio de 2023

La guitarra

De mi amigo Rubén Figaredo nos llega esta fotografía, maravillosa, diciéndonos que toda la música del mundo está aquí, esperando ser liberada por unas manos. La música venida y la que está por venir, la visible y la invisible.



¿Y cómo lo finito puede contener lo infinito? ¿Cómo lo apresable puede generar lo inapresable? Misterios.