sábado, 29 de enero de 2011

Falacias educativas (I): El bilingüismo

Uno de los programas educativos actuales para favorecer el estudio de una segunda lengua es el Proyecto de Sección Bilingüe, implantado ya en la totalidad de la comunidades autónomas y con visos de extenderse por los centros de enseñanza secundaria. La idea es sugerente: que el alumno ejercite lo más posible la lengua extranjera que quiera aprender estudiando otras asignaturas, como Geografía e Historia, Educación plástica y visual, Educación para la ciudadanía, Educación Física, Matemáticas, Tecnología, en ese idioma. Sin entrar en los problemas pedagógicos, laborales o jurídicos que la implantación actual de este programa puede generar, me gustaría reparar en la falacia en la que se sustenta dicho programa. Y, bueno, en matemáticas todavía me pudieron enseñar (afortunadamente en castellano) que un sistema lógico apoyado en una falacia es inconsistente. El sofisma es el siguiente: Si al profesor participante del Proyecto de Sección Bilingüe se le exige un determinado nivel de inglés, francés o alemán (B2) es porque se entiende que va a necesitar de dicho nivel para participar adecuadamente en el programa. Entonces, si en efecto, como es su obligación, hace uso de ese nivel en sus clases, el alumno, principal destinatario del programa, no va a poder entenderle, pues precisamente la finalidad del programa consiste en que el alumno domine no ya ese nivel del idioma extranjero, sino otro inferior. Es decir, estamos presuponiendo que para realizar adecuadamente el programa se requiere haber conseguido lo que se pretende con dicho programa, y esto, señores, es una petición de principio.

7 comentarios:

Supermaño dijo...

Estimado David: Sigo con atención este blog, que suele traer aportaciones interesantes sobre temas de nuestro común interés. Como es natural, no siempre estoy de acuerdo con tu punto de vista y, en este caso, sería un placer charlar contigo sobre esos "problemas pedagógicos, laborales o jurídicos" de este y parecidos programas, lejos del acalorado y no siempre bienintencionado debate que suelen plantear entre los directamente interesados. Lo que sí me ha dejado estupefacto es el argumento que acabas de publicar; conociéndote, creo que terminarás reconsiderándolo tras una segunda reflexión. Porque, aparte de una incorrecta comprensión de lo que es el Marco europeo de las lenguas en que se basan los niveles que mencionas, bordea peligrosamente la falacia a la que aludes desde un punto de vista pedagógico: ¿es que un mayor dominio de determinadas competencias nos hace más inhábiles para transmitirlas a quienes no las tienen? ¿Es contraproducente que los doctores enseñemos a chavales a veces semianalfabetos - o al alumnado medio que nos encontramos en las clases, tanto da - porque nos va a costar más "hacernos entender"? ¿Cuando la Administración nos pide una licenciatura o superar una oposición para acceder a la docencia nos está sugiriendo que debemos dar las clases al nivel que se nos exigió para obtenerlas? ¿Funcionaría mejor el bilingüismo con profesores de un nivel lingüístico más cercano al de sus alumnos? ¿Es ese razonamiento aplicable al proceso de enseñanza en general? No tomes toda esta ristra de interrogantes como un ejercicio de mayéutica sino como una sincera muestra de perplejidad. Espero con interés tu respuesta porque podría ser que algo se me estuviera escapando: en casi todo, pero en especial en la educación, pretender simplificar las cuestiones complejas tiene sus riesgos. Un saludo.

David Porcel dijo...

Gracias por compartir tu reflexión, que me parece además sumamente sugerente. Ahora confiaré en aliviar tu estupor: Naturalmente para un docente, si quiere ampliar sus posibilidades como profesor, es fundamental ampliar sus conocimientos. De hecho, es algo patente que cuanto más alimentemos nuestra mente más podremos ofrecer a nuestros alumnos. La sabiduría, en este sentido, debe ser un punto de referencia en nuestra búsqueda de la excelencia como profesores. Además, esa suma de conocimientos nos hará más fácil el descenso que generalmente exigen nuestros alumnos. Ahora bien, el problema, a mi modo de ver, comienza cuando introducimos elementos que entorpecen esa búsqueda de claridad y rigor del profesor y ese afán de comprensión y expresión que debe exigirse a todo alumno. Y uno de estos elementos que entorpecen el aprendizaje de cualquier disciplina (hay otros elementos que la entorpecen más todavía) es una lengua vehicular que no se domina lo suficiente ni por el profesor ni menos aún por el alumno. Cuando un alumno tiene que preocuparse en cómo construir correctamente una frase en inglés, porque es una lengua que todavía no domina, desatiende inevitablemente la significación y la profundidad conceptual de la idea que porta esa frase. Y esto lo sé por experiencia, porque me gusta estudiar idiomas. Creo que para que los alumnos sepan más inglés deben hacer más horas de inglés, por profesores nativos o especialistas, como se hace, por otra parte, en otras comunidades con programas más eficientes que el de las secciones bilingües y sin provocar tanto malestar entre los profesores (véanse los Cursos de refuerzo de conversación y escritura de inglés y francés en Navarra, o el Proyecto de ampliación de la competencia lingüística en inglés en la comunidad de Madrid, en el que, por cierto, los alumnos antes de participar deben acreditar el nivel suficiente del idioma...) Un saludo. Enlazo tu blog al mío.

Supermaño dijo...

Hola de nuevo, David. La introducción de tu respuesta me alivia, efectivamente. Parece que estamos de acuerdo en que un programa de bilingüismo funciona tanto mejor cuanto mayor es la competencia lingüística de los docentes, que fue el arranque del debate. El resto de tu comentario no me sorprende demasiado: en casi todas las conversaciones que he tenido sobre el asunto, mis interlocutores acaban reconociendo (o revelando) su rechazo de fondo a la idea misma de enseñanza bilingüe, que efectivamente provoca “tanto malestar” entre algunos profesores. Las razones de ese malestar las podríamos comentar en otro momento. Lo que sí me gustaría puntualizar es que no sé de ningún estudio solvente ni conozco ninguna experiencia que avale tu opinión de que el bilingüismo sea uno de esos elementos que “entorpecen el aprendizaje”. De hecho, en los países que muestran mejores resultados educativos se ha apostado decididamente por esa vía y también se empieza a hacer en España, incluidas las dos comunidades que citas –en la de Madrid con muy pocas contemplaciones con los claustros y los profesores reticentes, dicho sea de paso. El Marco Europeo de las Lenguas está basado precisamente en abandonar esa idea de que mejorará el dominio de los idiomas con más clases de lengua –de inglés, en este caso; esa receta sí ha probado su ineficacia. La clave del asunto está quizás en tu frase “cuando un alumno tiene que preocuparse de construir una frase correctamente en inglés…”: eso es lo contrario de la metodología AICLE en que están basados los programas bilingües. La corrección gramatical no puede ser nunca un obstáculo ni para el aprendizaje de la lengua ni menos para el de la disciplina no lingüística. Y, respecto a esta última, estoy convencido de que el esfuerzo orientado a la búsqueda de sentido que implica el bilingüismo refuerza esa profundidad conceptual que es clave en nuestras áreas –y no solo en las nuestras. Con esto no quiero decir que los programas bilingües no tengan peros: los tienen desde el punto de vista teórico y metodológico, más aún desde el punto de vista político, cuando las administraciones educativas los ponen en marcha sin la debida planificación, legislando sobre la marcha y obsesionadas por la presentación mediática inmediata más que por los resultados a medio plazo. Claro que esa es otra historia que nos llevaría lejos del planteamiento que inicialmente proponías. Un saludo.

David Porcel dijo...

Gracias de nuevo por compartir tu tiempo, pero sigo sin estar de acuerdo en dos aspectos esenciales que a mi entender deben darse para el buen funcionamiento de las secciones. En primer lugar, no me extraña que en los países de mejores resultados académicos (Finlandia, Suecia, Noruega, Suiza, Alemania....) se piense en apostar por esta vía, pues muchos de sus estudiantes ya tienen un altísimo dominio de la lengua extranjera vehicular. En los viajes que he hecho a Alemania he podido comprobar que hasta el más tontorrón para las matemáticas o la filosofía sabe inglés. Además, ya sabemos que las ratios en estos países se presta a que los chavales practiquen mucho mejor la competencia oral. Con esto quiero decir que la circunstancia educativa en esos países sí es adecuada para que puedan funcionar este tipo de programas, a diferencia de la nuestra, y es que en esto todavía andamos en pañales. De todas formas, las Secciones bilingüe en español, que funcionan tan bien en países extranjeros, quienes las imparten son nativos y especialistas en la lengua española, y no profesores de ahí con un B2 de español. En segundo lugar, que nos debamos olvidar de estudiar las reglas gramaticales de una lengua para aprenderla y hablarla correctamente (principio de AICLE) no significa que no necesitemos 'saber hablar y comprender correctamente' una lengua (el inglés, por ejemplo) para poder aprender otros contenidos (historia o filosofía) en esa lengua. Son cosas distintas. La metodología AICLE está encaminada a aprender una lengua extranjera, pero no nos dice nada sobre cómo aprender simultáneamente una lengua extranjera y otros contenidos teóricos para cuya comprensión necesitamos contar con un dominio alto de la lengua vehicular, y que los alumnos todavía no tienen. Y a mi entender esta es la clave de la cuestión: para poder entender y asimilar una cantidad importante de conocimientos necesitamos de un lenguaje lo suficientemente desarrollado que nos permita conceptualizar y estructurar dichos conocimientos Yo parezco tonto cada vez que salgo al extranjero, porque no consigo entender ni expresar pensamientos complejos si me falta ese dominio de la lengua. Finalmente, el hecho de que los métodos tradicionales de inglés (refuerzo,...) no hayan traído los frutos deseados no significa que el problema esté en el método mismo (eso lo saben muy bien los científicos) Yo sé de muchos alumnos que les cuesta aprender inglés sencillamente porque sienten una vergüenza enorme a hablar en un 'idioma raro' o sencillamente a 'preguntar cosas', y eso es como todo, esfuerzo y disposición. Un saludo

Rokosovsky dijo...

Buenos días. Aún siendo un grotesco Sancho Panza me atrevo a exponer mi opinión a tales magníficos Quijotes de las ideas y las ciencias, que todo lo razonan y piensan. Mi opinión, (puro sentido común) es que si los chavales tienen problemas en comprender los más elementales conceptos (ya sean matemáticos, lingüísticos, históricos,...) en su lengua materna (castellano, catalán,...) será del todo imposible que los comprendan si se les tratan de eneseñar en francés, inglés o cualquier otro tipo de lengua "más últil e internacional" que la castellana.
Por otro lado creo que, al igual que una casa debe empezarse por los cimientos, en la enseñanza se debería apostar por enseñera "el abc" antes de pasar a otro tipo de conocimientos más difíciles y menos útiles. Yo, aunque quizá anticuado por no seguir dictados de los MP3, IPODS y PLAYSTATION (del único angloparlante que me fío es del Señor J&B) considero que es más importante leer, escribir y pensar que dominar la técnica de un idioma extranjero.
Bueno un saludo desde la tierra.

David Porcel dijo...

Estamos de acuerdo, entonces

Rokosovsky dijo...

Es obvio que estamos de acuerdo, ahora bien, la diferencia (y la crítica) está en toda la parafernalia que escribes para llegar a una conclusión a la que se llega por otros medios mucho más rápidos y mundanos.
Por tanto, me tomo la licencia, de comentare la impresión que tengo de tu Blog:
"Que la mediocridad suele venir envuelta en grandes artificios".