lunes, 9 de julio de 2007

Aprender a filosofar

El ensayo Aprender a vivir. Filosofía para mentes jovenes (2007) que recientemente ha publicado el eminente filósofo francés Luc Ferry ha despertado un verdadero entusiasmo no sólo en Francia (donde se venideron más de 100.000 ejemplares en menos de dos meses) sino en otros muchos países del mundo. El éxito de este libro sin duda se debe a la claridad, el rigor y la amenidad con la que el filósofo aborda algunas de las cuestiones más controvertidas y difíciles de la filosofía continental.
A juicio de Luc Ferry toda cosmovisión filosófica incluye tres ámbitos dependientes, necesarios y, al mismo tiempo, irreductibles. El primero es la teoría, cuya función consiste en describir la naturaleza del mundo y del ser humano; el segundo es la ética, la cual, ateniéndose a dicha descripción, es la encargada de construir el referente normativo desde el que conducir la acción de los hombres; y, finalmente, está la sabiduría, que resulta de la actualización de esos preceptos morales.
Y todo ello, ¿para qué? El filósofo francés atribuye a la filosofía una función puramente terapéutica. El filósofo sería algo así como el responsable de curar o aliviar los síntomas derivados de nuestra consciencia de finitud (miedo, angustia, melancolía, nostalgia...) . Pero para ello antes es preciso ser un científico y disponer de un conocimiento fiable del mundo que nos circunda, incluido de nosotros mismos, de nuestra propia muerte, de lo que supondrá para nosotros ésta; luego un filósofo moral y construir una serie de principios normativos de acuerdo con dicho conocimiento; y finalmente ser un sabio y estar dispuesto a aplicar sobre uno mismo esos principios. Y así el autor explica cómo la filosofía antigua resuelve aquellos síntomas tratando de conciliar la voluntad singular con el logos universal, la teología cristiana mediante el respeto y el amor al prójimo y a Dios, y el pensamiento contemporáneo mediante el compromiso a abrirse al otro y conocer así lo humano que hay en nosotros y en nuestras obras.
Desde aquí os invito a que leáis este ensayo que seguro os permite comprender un poco mejor la filosofía y, por qué no, el ser humano: http://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-15327408-aprender-a-vivir-filosofia-para-mentes-jovenes-luc-ferry-_JM

domingo, 24 de junio de 2007

El conocimiento, una actividad demasiado humana

Uno de los ensayos sobre educación que más me sigue cautivando es el estudio que realizó durante diez años Ken Bain sobre la metodología pedagógica que siguieron en sus clases los mejores profesores universitarios (pínchese http://www.agapea.com/Lo-que-hacen-los-mejores-profesores-universitarios-n280899i.htm) Leyendo este libro uno se da cuenta de la importancia de considerar el conocimiento como un proceso constructivo vinculado íntimamente al espíritu humano. En este sentido, el autor insinua que antes de comenzar a explicar, por ejemplo, el sistema newtoniano del mundo o la teoría de la historia de Hegel, primero es preciso entender que el conocimiento no es sólo un conjunto articulado de conceptos más o menos complejo, un sistema objetivo de conceptos, argumentos y conclusiones, sino una forma de responder a una serie de problemas previamente planteados que han llegado a preocupar y ocupar nuestro tiempo.

La concepción del conocimiento más usual que considera el saber como una sucesión objetiva de teorías malogradas oculta a mi entender la fuente del conocimiento y su vinculación con el ser humano. El conocimiento no consiste meramente en una sucesión caprichosa de sistemas conceptuales, capaces de responder o abordar de una manera más o menos satisfactoria una serie de problemas que han preocupado a la humanidad. Es también resultado de una actitud vital, de un deseo de apaciguar una serie de inquietudes íntimas y personales. Si como profesores nos quedamos con la primera concepción del conocimiento nuestra tarea y responsabilidad se reducen a entender las teorías y a usar las herramientas pedagógicas para transmitir dichas concepciones a nuestros alumnos de una forma más o menos inteligible. Por el contrario, si entendemos el conocimiento como un resultado inmediato de una actitud humana, vital, compartida por tanto también por el conjunto de personas que integra nuestra clase, nuestra tarea podrá comenzar por escuchar al alumno y así conocer su posición personal sobre el problema que se trate (que seguro ya la tiene). El siguiente paso consistirá en lograr que el alumno tome consciencia de la debilidad de su concepción y así se sienta preparado (y lo que es más importante, interesado) para aprender una teoría mejor que la suya.

El profesor entonces no debe comenzar por el inicio de la historia del conocimiento, ya sea científico o humanístico, sino por el final, es decir, debe conocer el punto de llegada antes de conducir al alumno en su búsqueda de conocimiento. Por ejemplo, he tenido este curso un alumno para quien la filosofía de Platón constituía un auténtico referente teórico desde el que solucionar el problema (su problema) de cómo prepararse para la muerte y de cómo vivir. Sería un error imperdonable permitir que este alumno acabara pensando desde la concepción de Platón, ya que ésta es a la luz de los hallazgos científicos y filosóficos precaria y errónea. Afortundamante vivimos en el siglo XXI y debemos aprovecharnos de nuestra experiencia histórica para educar mejor a nuestros alumnos, pertenece a nuestra responabilidad como profesores. El problema al que debemos enfrentarnos, en este caso, no debe consistir por tanto en hacer inteligible la cosmovisión de Platón, sino en hacer comprensible al alumno por qué la teoría de Platón no es adecuada para solucionar su problema vital (para lo cual, por cierto, la concepción aristotélica nos viene como anillo al dedo). Sólo así se descubre la filosofía como una sucesión necesaria de conocimientos y deviene la verdadera educación.

jueves, 14 de junio de 2007

Un esencialista entre dos guerras



Existe una suma notoria de escritores europeos que consiguieron sobrevivir los totalitarismos, la barbarie y el derrotismo, que caracterizaron buena parte de la historia política del siglo pasado, mediante una disposición interior, un talante diría yo, que luego se traduciría en una obra poética, filosófica acorde a dicha actitud. Éste es el caso del escritor alemán Ernst Júnger cuya vida recorrió casi la totalidad de un siglo marcado por el totalitarismo, la destrucción y el desarraigo.
En el excelente episodio que dedica el ensayista y poeta Adam Zagajewski (otro de estos escritores exliados, pínchese http://www.acantilado.es/ficha.asp?id=293 ) al pensamiento de Ernst Jünger en Dos ciudadaes (1995), presenta a éste como un autor de espíritu esencialista necesitado de descubrir el sentido del mundo en cada uno de sus rincones: "Jünger percibe el mundo como un todo extremedamente diverso, donde cabe una infinidad de cajones llenos de especies, órdenes, subespecies, tipos, peculiaridades y excepciones. La realidad es compleja, pero está jerarquicamente estratificada. No es una coincidencia que para Jünger una de las mayores autoridades fuera el botánico sueco Linneo. La contemplación a la que Jünger se entrega no parece salvaje ni caprichosa; además de ser fuente de un placer estético, contiene momentos de clasificación del todo racionales. El nombre latino de una flor corona un acto de contemplación casi erótica. Lo mismo ocurre con los minerales. Diría más: ¡los humanos no constituyen ninguna excepción en este sentido¡"
El escepticismo de Zagajewski respecto a la validez de esta concepción esencialista le lleva a considerar a Jünger como un escritor de la ambigüedad y su literatura como un vasto juego de metáforas, inteligentes e ingeniosas, capaz de empañar y ocultar una realidad llena de una violencia brutal e incomprensible. En efecto la concepción del mundo que sostiene Jünger se construye desde unos intereses y expectativas que también animaron los grandes sistemas clásicos esencialistas. El anhelo de entender el mundo, de descubrir su sentido y su fundamento primero, el lugar y papel del hombre él, ha impulsado todos los grandes sistemas idealistas y racionalistas a los que Jünger, paradójicamente, se enfrenta desde los comienzos de su obra. Se trata de un anhelo de hacer comprensible el mundo, de encontrar una razón de ser a cada una de las acciones de una época marcada por la barbarie y la destrucción, en definitiva, de hacer habitable un mundo que de por sí se presenta deshumanizado e inhóspito.
Porque..., ¿hay alguna forma más eficiente para vencer la barbarie y los totalitarismos, la angustia y el desánimo, que vestir al mundo de un ropaje de sentido y conseguir que éste se muestre compensible, que cultivar un sentimiento estético del mundo por el cual descubrir su belleza?
Dejo en Un rincón para jüngerianos una serie de páginas que podéis visitar para acercaros a conocer la obra del excelente pensador alemán.

domingo, 3 de junio de 2007

La filosofía como metaciencia (II)

El planteamiento que sigue David Oldroyd en El Arco del conocimiento para contarnos la evolución dinámica de los problemas filosóficos supone considerar la filosofía como metaciencia. Para este autor la filosofía no puede (no debe) trabajar al margen de la ciencia. La filosofía es un desarrollo conceptual que surge como una reflexión sobre el origen y la naturaleza del conocimiento científico y sobre la metodología científica. Es por tanto un saber cuyo objeto de conocimiento es la ciencia misma, por ello nunca debe confundirse con ésta pero tampoco desarrollarse al margen suyo. Ello explica que la mayoría de los filósofos hayan sido también científicos.
Podemos preguntarnos por el origen de la filosofía considerada como metaciencia. Si en efecto la filosofía nace como una reflexión sobre la ciencia misma, ¿en qué momento sintió el hombre la necesidad de teorizar sobre ella?, ¿con ocasión de qué surgió el afán de filosofar?
Existen diversos y muy variados momentos históricos en los que los científicos han sentido la necesidad de filosofar, de teorizar sobre (o describir) el proceder científico: por ejemplo, Platón en sus Diálogos hace uso (de manera más o menos consciente) de un método claro y definido para llegar a un conocimiento científico (verdadero) de la idea de justicia, de bien, de virtud…, necesario, a su vez, para configurar un estado o modelo de sociedad justo, bueno, virtuoso….; Descartes en sus Reglas para la dirección del espíritu nos describe minuciosamente el procedimiento que debe seguirse si se quiere adquirir y construir un conocimiento seguro del mundo, que luego se convertirá en la llave para satisfacer nuestros anhelos de seguridad, bienestar, comodidad….; Kant en su Crítica de la razón pura se pregunta por la posibilidad de considerar la metafísica (conocimiento del alma, del mundo y de Dios) como una ciencia, para lo cual debe describir el proceder científico y delimitarlo de otras supuestas formas de conocimiento; Popper en Conocimiento objetivo caracteriza el proceder del conocimiento científico también para delimitarlo de otras supuestas formas de conocimiento y así ahorrar esfuerzos vanos y prevenir a los hombres del peligro de asumir ciertas teorías pseudocientíficas
Hoy en día, con el desarrollo de la Inteligencia Artificial, los científicos también deben tratar el problema epistemológico del funcionamiento de la mente para simular ordenadores capaces de pensar, de ahí su creciente interés por la epistemología y la filosofía de la mente. Existe por ejemplo, en este sentido, el caso de un computador llamado Golem capaz de generar teorías explicactivas eficientes que se programó teniendo en cuenta la reflexión que realizó David Hume sobre la inducción científica.
Aquí os dejo un breve texto que podéis leer para aclarar el interés de la Epistemología para el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Lo escribe Rodolfo J. Rodriguez y se titula Epistemología e Inteligencia Artificial. ¿Es posible una Epistemología Androide?

lunes, 28 de mayo de 2007

La filosofía como metaciencia (I)


Recomiendo a los interesados por la filosofía la lectura de El arco del conocimiento. Introducción a la historia de la filosofía y metodología de la ciencia, de David Oldroyd (Ed. Crítica, Barcelona, 1993) Se trata de una Introducción a la filosofía que como su propio autor advierte resulta muy diferente de las convencionales. En ella no detalla (sólo) la historia de las ideas, sus disputas y avatares, más bien lo que le interesa es dar a conocer en su desnudez los problemas fundamentales de la filosofía, algo que hoy día se echa de menos. Estamos tan acostumbrados (alumnos y profesores) en las clases de Historia de la filosofía a escuchar y entender las principales concepciones filosóficas del mundo (en el mejor de los casos) que nos hemos olvidado de cuáles son los problemas fundamentales de los que parten dichas teorías. Por ello os invito a la lectura de este ensayo, que desde luego puede constituir una herramienta muy interesante para los alumnos de 2º de Bachillerato...
Pero... ¿qué es lo genuino de un problema filosófico?, ¿en qué se distingue un problema filosófico de uno, digamos, cotidiano, personal, o científico...? En el siguiente post trataré de dar una respuesta que confío dé lugar a algún pequeño debate....

sábado, 26 de mayo de 2007

De Woody Allen a Platón

Wody Allen es uno de esos cineastas que consigue expresar de una forma lúcida y trasparente una concepción del hombre y del mundo, puede decirse, a la altura de nuestro tiempo. Un ejemplo de ello es su reciente película Match point (2005), que no sólo está construida de una forma magistral sino que constituye otro ejemplo más de la cosmovisión del director. Su tesis manifiesta también en otras de sus más célebres pelíclas como Delitos y faltas (1989) es que, a diferencia de como pensaba Platón, no siempre es preferible padecer una injusticia a cometerla. Un alma corrompida no lo es para siempre, uno puede purificar su alma en vida a pesar de haber cometido un delito imperdonable. Es lo que acontece en el interior de los personajes de estas y otras películas, que tras haber cometido un crimen para salvar aquello que querían (la establidad de su matrimonio, su trabajo, posición y reconocimiento sociales, lo cual da una idea de la moral burguesa...), se dan cuenta de que sus actos no pueden ser ya castigados ni por el Estado ni por un Dios justiciero. Entonces entienden que la vida no se rige por una estructura moral y consecuentemente desaparecen los sentimientos de la culpa, el remodimiento y el temor a ser castigados, que amenazaban con volver insoportable el resto de su existencia. Se han liberado de aquellos sentimientos que para Platón constituían el motivo fundamental por el que es preferible padecer una injusticia a cometerla.
Woody Allen, uno de los más grandes de nuestro tiempo, un cineasta que consigue dejar una huella en cada uno de nosotros, que nos descubre nuestra naturaleza en cada una de sus sus películas.
Os dejo en 'un rincón para cinéfilos' referencias y comentarios bibliográficos sobre varios ensayos sobre cine y filosofía, y más concretamente sobre Woody Allen y Platón.

viernes, 25 de mayo de 2007

Filosofía para todas las ingenierías


Aquí os dejo una página donde puede conocerse el programa de la asignatura de epistemología en la Universidad nacional de la Plata destinada a todas las ingenierías en el año 2002, una muestra del interés de la filosofía para la ciencia: