domingo, 15 de septiembre de 2019

Expropiación de los deseos

¿Cómo lo puedo conseguir? Es la pregunta que resuena en nuestros estudiantes cada vez que miran hacia delante y fijan la atención en algún propósito. La razón instrumental, o el instrumento convertido ya en razón, es de lo que se sirven para conducir sus vidas ahora menesterosas de conocimientos y cuidados tecnológicos. Y tanta es la menesterosidad y la preocupación mediáticas que uno se olvida del fin que había propiciado el pensamiento de los medios. La imagen es la del niño que recibe de su madre una cámara fotográfica para que aprenda a mirar y el niño crece con ella aprendiendo sólo a cómo usarla. Y cuando de fuera llega la advertencia de que, en realidad, la cámara sirve a un fin distinto de conocer su funcionamiento, la desoímos porque ya no sabemos sino mirar instrumentalmente.
 
Sí, desoímos los fines y la reflexión sobre ellos, hasta el punto quizá de convertirnos en usuarios y utensilios de otros usuarios. Pero no hay que desfallecer. El deseo está ahí. Deseo de mirar, de saber, de agradecer y enamorarse. Deseos no consumistas y sí consumidores, de nuestro tiempo y espacio más íntimos y singulares. El otro día me decía un alumno que había aprendido a desear, y se preguntaba por qué no hay una asignatura que nos enseñe y guíe en la humana tarea de anhelar y desear, antes de que alguien lo haga por nosotros y cedamos la autoría de nuestros deseos a instancias y señores que nada bueno quieren de ellos. Y ese mismo alumno se dirigía a una biblioteca, y lo hacía paseando, disfrutando del deseo de ir a ella y abrir las páginas de un libro deseado. Y, mientras paseaba, seguía preguntándose por qué ese empeño en aprender a calcular, a conocer y resolver, a callar y comportarse, como si el desear ya no fuera cosa nuestra.
 
Después de todo, también del deseo se vive, y se respira, y se crece.

viernes, 13 de septiembre de 2019

El primer día

Después de tanta instrucción y recomendación, veteranos o novicios, no queda más que estar frente a nuestros alumnos, cara a cara, como el torero ante la bravura del animal o el amante frente a la servidumbre de los cuerpos desnudos. ¿De qué nos sirvió la obligada lectura de las instrucciones de comienzo de curso? ¿Acaso decretos y órdenes sirven de muletas en el hielo resbaladizo y el ardor del estreno? ¿Acaso las últimas oposiciones nos dirán qué hacer en el instante en que atravesamos el umbral de las aulas numeradas?  Nos preguntamos para nosotros, y seguimos haciéndolo, mientras vemos las miradas ávidas de quienes tenemos enfrente. Ávidas de conocimiento y sensibles a él, quizá expectantes de signos de humanidad y reconocimiento. ¿Pues no anhelamos también en ese primer día un signo donde apoyarnos y subirnos a sus hombros? ¿No anhelamos también en aquel primer día algo de familiaridad con que aliviar nuestra soledad y acallar nuestros demonios?
 
Un poco de calor, aunque sea en la proximidad de su voz, o de sus pasos, que se acercaban a nosotros desde aquel otro mundo adulto. Y así nos hicimos, como ellos lo serán.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Sobrantes noticiados


La validez no es un concepto que admita grados. De hecho, ningún concepto admite grados. Cuentan con un quantum de energía, o de emoción, que los sostiene hasta que devienen en palabra, que es término, en sentido literal. El término agota cualquier intento de intensificación. Una vez terminado, el edificio no hace más que descomponerse. Ya lo advirtió el sabio Empédocles: las cosas no pueden más que componerse y descomponerse. Es su sino. Si no, ya no serían cosas.

¿Hacia dónde se dirige hoy aquel quantum? ¿A dónde hay que mirar para saber de qué está hecho nuestro tiempo? ¿Al edificio de enfrente hecho de andamios, grúas y obreros? ¿Adentro de nosotros dejándonos llevar por los nuevos chamanes y hechiceros? Quizá no tan lejos. Quizá en el recorte de periódico donde se advierten noticias como que la obesidad es el problema del siglo XXI. ¿Cómo ha llegado la obesidad a ser noticia universal? ¿Cómo ha llegado el pesado cuerpo a llamar la atención de todos? ¿A dónde hemos llegado que se ha hecho de la salud norma y del pecado enfermedad?

Quizá el quantum de nuestro tiempo sea «hacer noticia» de lo sobrante, lo insoportable o inaguantable, como aquellas barrigas que aprisionadas por cinturones y otros aranceles invaden espacios reservados sólo al aire y su transparencia, o ensañamientos entre vecinos y familiares que día a día llenan nuestras pantallas, o desaires de adolescentes en edad de experimentar el ruido de las cosas.

Quizá el quantum de nuestro tiempo sea que ya no sepamos ver tras los letreros ni advertir a escondidas la ceguera de los otros.

miércoles, 28 de agosto de 2019

En los límites del mal

En un país lejano vivía en paz una sociedad de tortugas, salvajes y silvestres, grandes y pequeñas, en perfecta armonía. Un día interrumpió la paz una feroz pantera que pasaba el tiempo jugando con ellas e incordiándolas. Primero las volteaba y reía mientras ellas vanamente trataban de ponerse en pie. Luego las colocaba una encima de la otra para formar torres, fortalezas y castillos de tortugas. Y todas las noches hervía alguna para hacer con ella una deliciosa sopa de galápago.

Una de las tortugas subió preocupada a contar lo sucedido a la tortuga más sabia del lugar, que sólo se dejaba ver cuando la situación lo requería. La sabia tortuga bajó de la montaña y, dirigiéndose a la feroz pantera, le dijo:

-Has demostrado astucia para hacer torres y castillos con tus propias manos, pericia para saber dónde pisar, valentía para llegar a lo más alto y cuidado para preparar manjares tan sabrosos. Creo que eres la más indicada para construir la nueva ciudad que albergará a las tortugas.

Al escuchar sus amables palabras, la feroz pantera construyó la más hermosa ciudad de las tortugas.

domingo, 18 de agosto de 2019

Tesoros albergados

A mi madre, por su cumpleaños:
 
No siempre retirarse del mundo es un acto de renuncia. A veces es el mundo el que se retira de ti, desproveyéndote y dejándote a solas. Solamente a solas, ni siquiera ya contigo mismo. El yo con sus cosas deja de esperar, y de aburrirse. Los relojes cesan de medir y apenas ya saben contar. Todo se hace lo mismo, como las gotas de lluvia miradas de cerca. Quizá al final el brillo familiar en su mirada, o sensaciones huérfanas de pretéritos y recuerdos vanos. Quizá el calor de luz que ya hirió nuestra conciencia. O el susurro sosegado que puede adivinarse en el paso de la flecha, cuando no la vemos dirigirse. Quizá otro Rosebud en las noches de invierno, o aquel verano atravesando de la mano caminos de hierba. Quizá hogueras de amor al final del callejón, o lágrimas que reflejan amaneceres para siempre rotos. Quizá miradas a ninguna parte y sonrisas que irradian invisibles hasta alcanzar el mar. Quizá el abrazo de la madre siempre recuperado.

Quizá albergue, y nada más.
 
 
"De pronto qué maravilla
en medio del bosque
oculto entre la maleza
descubren un templo.
Templo inacabado,
hiedra y piedra dentro.
Y escrita en la cal
su propia historia advierten
en una espiral
que trazaba el poema:
"Vuestro final no está escrito"
decía el último verso.
Pues entonces somos libres.
Nos quedaremos aquí
hasta coronar el templo
y poner a salvo en él
el tesoro de nuestros sueños."

Amancio Prada

jueves, 15 de agosto de 2019

Existencias vacunadas

De hace unos años aquí es notoria la preocupación social acerca de un hecho que, por desgracia, ya respiramos cada día y forma parte de nuestra piel. Se trata de la enorme influencia que ejerce sobre los jóvenes (en realidad, sobre todos) los medios telemáticos y audiovisuales. La palabra y la argumentación palidecen al embrujo de la imagen y a su enorme poder de captación y explotación de instintos e inclinaciones. No en vano, la imagen ha sido desde los comienzos de las civilizaciones uno de los medios utilizados por el poder para garantizar cierta estabilidad social. Por ejemplo, los antiguos maestros orientales, con la mirada puesta en el poder o habiendo el poder puesto su mirada en ellos, domesticaban al auditorio inculcándole formas de comportarse que convenían al orden y la disciplina establecidos. Y lo hacían mediante mitos y relatos prácticamente visuales, reproducibles en un mosaico o secuencia de escenas pictóricas que integraban moralejas iluminadoras de un aspecto de la realidad humana, pero de las que nadie diría que tras ellas yace una voluntad domesticadora.

Hoy día sigue reproduciéndose el mismo patrón, sólo que, como dilucida el filósofo Fernando Broncano en su ejemplar ensayo Puntos ciegos, la estrategia es diferente: mientras que antaño el régimen de verdad estaría ordenado a la domesticación de la subjetividad, el régimen actual se orienta más hacia la explotación de lo salvaje y la expropiación de la atención. Desde el poder se analiza cómo queremos pensar para que pensemos como quieren que pensemos. La medida habitual que se elige para combatir, o más bien resistir, el embiste de estas formas disgregadoras de explotación cognitiva es la pedagogía del buen uso. Se nos dice que haciendo todos un uso responsable y adecuado de los medios telemáticos y audiovisuales se minimizarán los daños y sacaremos provecho en nuestra formación. Pero la realidad es otra. Y esta pedagogía, muchas veces construida con armazones y lenguajes icónicos, acaba siendo engullida y absorbida por aquellas fuerzas disgregadoras sirvientes del poder. Y es que la cosa no va de usos y utensilios. Los medios digitales no son sólo meros añadidos protésicos a nuestra mente, como suele pregonarse, sino formas genuinas de explotación y disgregación cognitivas.
 
                                  "Arte emboscado"
 
Por ello, en lugar de ensayar pedagogías sustentadas en creencias y culturas extemporáneas, habríamos de observar los puntos débiles de aquellas armas explotadoras y expropiadoras de la atención y los instintos de socialización a fin de combatirlos; o, dando un paso más, permitirnos construir y habitar mundos donde ellas no tengan alcance. Se dice que la mejor defensa es un buen ataque, pero no siempre es así. A veces la mejor defensa consiste en la creación de contextos y circunstancias vacunados contra las formas de ataque que propiciaron aquella, viviendo la persona retirada pero sin experimentar aquello que la hizo retirarse; como el habitante de bosques, que no siente la soledad y espesura que sí experimenta el visitante.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Una crónica de la Race Across France

Comparto la crónica que hace mi hermano de la Race Across France de 2019, como ejemplo de aguante, superación y pasión por el deporte.