Vivir sin paraísos, y sin manchas, con la sola palabra en la boca. Que diga: “te quiero”. Vivir abrazando su mano, cuando el suelo en las noches de insomnio se tambalea, y descubres que ya no eres el mismo yendo solo a los sitios. Vivir bebiendo de su cabello, dejando que alguno de sus rizos atraviese tu garganta, y lo retires como hacíamos de niños cuando nos tumbábamos en la paja. Cabellos negros que fueron dorados. Huella de épocas gloriosas en las que el tiempo parecía no contar, y juntos gritábamos a los cielos que dejaran un lugar para nosotros.
martes, 13 de febrero de 2024
domingo, 11 de febrero de 2024
Despierta
Comparto este hermoso poema que me llega de la pluma de Laura, una de mis alumnas de 3ºESO de Iniciación a la Filosofía, donde comienzan a explorar las palabras y los sentidos. Lo comparto con agradecimiento, por su fuerza lírica, y misteriosa llamada.
Varias noches necesité,
en mis lágrimas me
ahogué,
tus brillantes ojos en
las estrellas
me retuerzo de dolor,
despierta.
Alguien me llama, cada
vez más cerca.
¿Eres tú? ¿O mi mente
compleja?
Es una presencia familiar,
solo espero tu respuesta,
te vas acercando a mis
labios…. “despierta”.
Febrero, de 2024
Eco, Pablo Gargallo
martes, 30 de enero de 2024
“Paz”, una palabra sencilla de decir
Qué palabras tan sentidas y necesarias las que se han escuchado esta mañana en nuestro patio de recreo, con motivo de este día dedicado a la Paz. La paz es construcción, compromiso, solidaridad, labor compartida. Muchas gracias a todos por estar ahí, y a vosotras, por poner vuestro corazón y vuestra voz:
“Paz”; una palabra y tres letras. Sencilla, ¿verdad?
Bueno, tengo una expresión un poco más complicada: “fe en la causa”,
cuatro palabras y once letras, cuyo significado lo quiero ahora compartir con
vosotros:
Tenía poco más de cuatro años cuando mi madre me leyó y explicó esta
expresión que vi en el uniforme militar de mi padre. Ella tiene un significado
bastante evidente: ‘tener fe en la causa que vemos lograr’, ‘tener fe en que lo
podemos conseguir’. Desde que la escuché me pareció una expresión fascinante y
encantadora, una de esas frases que dejan huella en tu alma y sabes que te
acompañarán siempre. Y es que esas palabras escondían un significado muy
especial que ya entonces me decía muchas cosas, aunque fuera difícil ponerle
nombre. Y aunque está dirigida al mundo en general, porque sé que todos tenemos
una causa común, la paz es uno de esos horizontes que no a todos perece posible
alcanzar. ¿Llegaremos algún día a ese estado de «paz perpetua» con el que los
filósofos ilustrados tanto soñaron? ¿Caminaremos hacia él hasta mirarlo de
frente como hacen los hombres y mujeres de bien? ¿Tomaremos algún día la
determinación de pensar verdaderamente en la paz? ¿O seguiremos viendo pasar
bombas y estallar ciudades en muchos de nuestros países vecinos?
Yo creo que lo único imposible es lo que no se intenta jamás, y aquí es
donde os animo a todos para intentarlo. Os invito a acabar con esas guerras que
carecen de sentido y parecen nunca cesar. Os invito a mirar el mundo dejando de
lado las diferencias inexistentes, y a mirarlo para que baje sus fusiles y
pistolas, y acabe con sus siglos y siglos llenos de odio, llanto, desesperanza,
abusos e inseguridad. Os llamo a mirar juntos el cielo, y a preguntarnos si no
hay algo más valioso para poder cantarlo en paz. Os propongo seguir juntos
pensando que un mundo mejor es posible, y que creáis que en nuestra mano está
cambiarlo. Os animo a que os sintáis parte del mundo y creáis que podéis hacer de
él un lugar lleno de paz y sentido.
Ante las crisis sociales y humanitarias que estamos viviendo en el
mundo, la cultura de la paz es, ahora más que nunca, un gran desafío y una gran
responsabilidad de todos y de todas, pues la paz se logra con acuerdos políticos
y económicos justos y equitativos, pero también con el compromiso unánime y
constante de quienes integramos las sociedades. Quienes compartimos una visión
de paz positiva, pensamos que la paz es mucho más que la ausencia de guerras y
conflictos armados, y la asociamos a valores tan fundamentales como la
igualdad, la justicia y la sostenibilidad. Empecemos a tener fe en la causa, en
la paz, a creer que de verdad podemos acabar con tanto dolor, porque aunque una
sola persona no llega nunca a formar siquiera un coro, todos unidos podemos
hacer una orquesta que nos reúna y dé la mano. Unamos nuestras fuerzas y
empecemos a intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo. Aunemos nuestros
esfuerzos hacia ese fin noble que es la paz. ¿O no merece la pena que sigamos
intentándolo?
Llegados hasta aquí, os invito nuevamente a tener ‘fe en la causa’, en
la paz.
Anni, Alicia, Natalia, Marina y Paula (alumnas de 1º de Bachillerato)
viernes, 19 de enero de 2024
Luz azul
¿Alguien en la mañana de hoy podría imaginarse a un instituto disfrazado de azul? Y de nieve, con sus luces, y su manto, y sus faros, y la belleza de sus porches metálicos. ¿Quién anda ahí que ya no eres tú? Esta fotografía que nos regala una compañera nos recuerda que la vida es cambio, devenir, aventura constante, como vuestra Olimpiada. Lo que ayer parecía una cosa hoy puede ser otra. Y así sucesivamente. Pero fijaos en la luz, azul, bella, de letras luminosas, y porches huérfanos, que nos recuerda que hay belleza incluso en los lugares más cotidianos y monótonos, también en las pisadas cubiertas de nieve, allí donde las fortalezas se hacen eternas y nada de fuera puede ensuciar.
viernes, 5 de enero de 2024
Y así acaba la mañana
Comparto este hermoso poema, de mi padre, que nos devuelve a
las cosas y a su realidad. ¿Qué queda después de todo? ¿Qué queda cuando ya
pasó el tiempo para perderse y volverse a encontrar? ¿Qué queda cuando el
tiempo dicta su destino, que es el de todos y el de ninguno?
Asun me dice a comer
y así acaba la mañana
en el repique blanco de los
platos
en el cristal tañido de los
vasos que brillan milagrosamente
en el dejarse caer de los
cubiertos en la mesa
Llega la tarde y las ventanas
de invierno se van poniendo tristes
llega el rezo de los
telediarios
mudos y algo polichinelas
el tilín-tilín de los paseos
la vuelta a casa sobre las
hojas muertas que duermen en la calle
la sopa buena al albur de las
buenas noches
el cerrar los ojos antes del
sueño como si probasen la oscuridad
la acogida materna de las
sábanas con su olor imborrable a la misma felicidad
el último suspiro cuando una
espesa niebla aclara las palabras
que aún quedan sobradas en la
boca
otro día perdonada.
Miguel Porcel
4/1/24
martes, 2 de enero de 2024
Ciudad de misterios
Qué bonita y llena de misterios es
Córdoba. Ciudad de paseos, y muros, y flores, con sus verdes y naranjas. Ciudad
de poetas y rincones, de filósofos y dorados, con sus plazas, puentes y cielos.
¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
De honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
De arenas nobles, ya que no doradas!
¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
Que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre gloriosa patria mía,
Tanto por plumas cuanto por espadas!
Si entre aquellas ruinas y despojos
Que enriquece Genil y Dauro baña
Tu memoria no fue alimento mío,
Nunca merezcan mis ausentes ojos
Ver tu muro, tus torres y tu río,
Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor
de España!
Luis de Góngora.
domingo, 24 de diciembre de 2023
Gestos que cuentan
Hace falta un acto de fe para que sean posibles la ciencia y la moral. Hace falta arrojarse al vacío
para echar a andar. ¿Cómo podría avanzar la ciencia si no presumiéramos, en un
acto desbordante de soberbia, que podemos convertir en leyes la
complejidad de cuanto nos rodea? ¿Cómo podríamos legislar y construir
instituciones que cumplan y fortalezcan dicha legislación si no creyéramos que
debemos cumplirla por nuestro propio bien y el de todos? ¿No son la ética y la ciencia construcciones que precisan de la sinrazón y la convicción? ¿No
avanzan la cultura y las sociedades por este elemento de emotividad? ¿No es el coraje de quien da un paso sin saber si hay fondo lo que hace el progreso a pesar de la estupidez y la codicia humanas? La aventura
del conocimiento es lo que hace que ahora podamos pisar sobre terreno
firme. De ahí que nuestros héroes sean aquellos que han hecho suelo, pero
porque primero se arrojaron al vacío. Si de pronto empezásemos a desconfiar
unos de otros, o no pudiéramos confiar en que bajo el manto de lo que vemos hay
algo que no vemos, las sociedades serían insostenibles y todo se desvanecería
como lo haría la naturaleza que perdiese a sus seres más diminutos.
Fotografía tomada por Clara Marta
Los fundamentos con los que construimos han de apoyarse donde todavía no hay fundamento, allí donde no sabemos si enclavarán bien en la tierra o se hundirán con ella para siempre. No podemos saber si los demás se confiarán también al mismo empeño, o si el mundo se comportará conforme a unas expectativas armadas en la soledad del genio y el ensayo. No podemos saber si la confianza soportará prácticas, comunidades e instituciones, o si la ciencia continuará reuniendo continentes y haciendo accesible el mundo. No podemos saber la durabilidad y sostenibilidad de nuestras más grandes construcciones, alimentadas en cada gesto diario por el compromiso y respeto, mientras sigamos siendo humanos y nos guiemos por la emoción de quien sigue caminando a tientas.