domingo, 25 de agosto de 2024
martes, 2 de enero de 2024
Ciudad de misterios
Qué bonita y llena de misterios es
Córdoba. Ciudad de paseos, y muros, y flores, con sus verdes y naranjas. Ciudad
de poetas y rincones, de filósofos y dorados, con sus plazas, puentes y cielos.
¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
De honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
De arenas nobles, ya que no doradas!
¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
Que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre gloriosa patria mía,
Tanto por plumas cuanto por espadas!
Si entre aquellas ruinas y despojos
Que enriquece Genil y Dauro baña
Tu memoria no fue alimento mío,
Nunca merezcan mis ausentes ojos
Ver tu muro, tus torres y tu río,
Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor
de España!
Luis de Góngora.
miércoles, 30 de agosto de 2023
Misterios de verano
Este verano también ha servido para escribir reflexiones como esta:
“El invidente, en cuestión de misterios, está
a la misma distancia que quien puede ver. Y es que el misterio nos incumbe de
una manera muy distinta a como nos incumben las preocupaciones y menesteres
cotidianos. Nos afecta de una manera mucho más radical, mucho más presente,
mucho más total. A diferencia de la llamada interpelante del amigo o del
vecino, que cesa en cuanto se atiende a la interpelación, la del misterio nos
llama continuamente, no pudiendo zafarnos de ella por más que encontremos
respuestas.” (“Entre niebla. ¿Por qué sigue teniendo sentido creer en el
misterio?”, Revista Ábaco, Nº 115)
sábado, 13 de agosto de 2022
Bonifacio-Puerto Torres
Desde niño que siento una debilidad especial hacia las ciudades portuarias, y los barcos. Será que son lugares de tránsito. Será que la mar es fuente de eternidad. Puerto Torres. Ciudad de tempestades. Museo marítimo nocturno, de obras enclavadas sobre acantilados, nos enseña la fragilidad humana y la necesidad del cuidado, incluso cuando las perspectivas son favorables y el tiempo apacible.
domingo, 7 de agosto de 2022
Campomoro-Cala Genovese
Creo que es en Japón donde los alumnos pueden disfrutar de un reconocimiento escolar por realizar largas caminatas, como el Camino de Santiago, o estancias duraderas en la naturaleza. Y es que la naturaleza se aprende viviéndola, conociendo sus ritmos y los dictados que ella impone. En las clases de biología se aprende a analizar, examinar y diseccionar la naturaleza, una de tantas maneras de comportarnos respecto de ella y las reacciones que aparecen como consecuencia de esa relación analítica y observacional propia de la ciencia moderna. Pero, precisamente por aparecer la naturaleza de esa forma determinada, se ignora casi todo de ella. La naturaleza hay que vivirla, comprendiendo su necesidad, su belleza, sus reclamos y concesiones, y así, de paso, poder reconocer que, por más que nos pese, no somos los protagonistas de la película de la vida. Ahí seguimos. Sumergidos en la naturaleza, con dos latas de lentejas y previsión de tormentas.
viernes, 5 de agosto de 2022
Olmeto
Sigo dándole vueltas al asunto del mal. Y no es que me invada el mal. Todo lo contrario, aquí, entre bosquedales y pueblos corsos, la paz ha venido a instalarse y hay tiempo para pequeñas disquisiciones bajo alguna sombra con móvil en mano. Pero fue una lectura juvenil de Safranski, El Mal o el drama de la libertad, lo que incendió una pregunta que aún persiste: ¿Que papel juega el mal, o más precisamente, el modo como este se presenta, en la construcción de la cultura? Decíamos en una reflexión anterior que hay males, o malvados, que escapan a los límites de cualquier forma de comprensión y de voluntad. Poníamos el ejemplo de algunos relatos de Mathesson, pero también encontramos este principio en series como las de Alien o cuantas versiones se hayan realizado de la hitchcockiana ventana indiscreta (o de La ventana, una película deliciosa anterior del 49) En ellas aparece el mal como lo que no admite distancia, y por ello no sirven para combatirlo ni la técnica del desenmascaramiento ni la del conocimiento (de causas o de esencias). El alienígena se resiste a cualquier forma de red o asidero. De hecho, ni siquiera la portentosa Nostromo escapa a su poder corrosivo. Y tampoco el inválido Jefferies de La ventana indiscreta puede evitar que el confiado asesino le dé alcance y lo dejé aún más inválido (salvo disparar vanamente el flash de su cámara haciéndose todavía más patente su fragilidad). Y es que la situación respecto al mal basado en la indistancia es, pese a todos los empeños transhumanistas, de absoluta precariedad y vulnerabilidad. Ni el conocimiento como revelación ni el conocimiento como explicación pueden servir frente a lo que no busca engaño ni admite clasificación.
lunes, 13 de agosto de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
jueves, 11 de agosto de 2011
martes, 12 de mayo de 2009
Roma: museo de museos






















