sábado, 11 de septiembre de 2021

Muros obscenos

NUEVO DILEMA. En esta ocasión, de la mano de Milos Formal y de la historia que hay detrás. Se trata de El escándalo de Larry Flynt, con el aliciente de que pasó en la vida real, y además de qué manera. Recuperemos la historia. Un adinerado amante de la parodia y fundador de la revista pornográfica Hustler tiene que buscarse a un abogado para defenderse de la acusación de propagar la obscenidad y enturbiar la mente de los jóvenes. Vamos, invertidamente, un Sócrates contemporáneo. Este es el punto de partida para un controvertido debate sobre los límites del derecho a la libertad de expresión y el modo como la afección emocional y el gusto popular pueden llegar a frenar su ejercicio. La cuestión que late en el fondo si el derecho de un personaje público a protegerse de los daños emocionales que pueda ocasionarle un mensaje paródico debe pesar más que el interés público de permitir que cualquier ciudadano exprese libremente su opinión. Para abrir boca, no se pierdan el discurso que el abogado dio en el Tribunal del condado de Hamilton, Cincinnati, Ohio, 1977.

                     

"Señoras y señores, hoy han escuchado aquí muchas cosas. No es mi intención repetírselas, pero deben volver a ese cuarto y tomar decisiones, y hay una cosa que quiero dejarles perfectamente clara antes de que entren. No pretendo convencerles de que debería gustarles lo que hace Larry Flynt. A mí no me gusta lo que hace. Pero lo que sí me gusta es vivir en un país donde ustedes y yo podemos decidir por nosotros mismos. Me gusta vivir en un país donde puedo coger la revista Hustler y leerla si quiero, o tirarla a la basura si es allí donde creo que debe estar. O mejor aún, ejercer mi opinión y no comprarla. Me gusta tener ese derecho. Me importa mucho. Y a ustedes también debería importarles, denlo por seguro, porque vivimos en un país libre. Es algo que decimos tan a menudo que a veces olvidamos lo que significa. Por eso voy a repetirlo: vivimos en un país libre. Y ésa es una idea poderosa. Es un modo magnífico de vivir. Pero esa libertad tiene un precio, y es que a veces tenemos que tolerar cosas que no necesariamente nos gustan. Vuelvan a esa habitación donde ustedes son libres para pensar lo que quieran de Larry Flynt y de la revista Hustler. Pero pregúntense si quieren tomar esa decisión por todos nosotros, porque la libertad de la que toda la gente de esta sala disfruta está de un modo muy real en sus manos, y si empezamos levantando muros contra lo que algunos de nosotros consideramos obsceno, podría ser que una mañana al despertar viéramos que se han levantado muros en lugares que jamás habríamos imaginado, y entonces ya no podríamos ver ni hacer nada. Y eso no es libertad. No es libertad, así que tengan cuidado. Gracias."

jueves, 9 de septiembre de 2021

Dictadura de los medios

Mi sensación es que los medios han dejado de ser medios y los fines han dejado de ser fines. Echemos un vistazo a cualquier centro escolar de este comienzo de curso. Las reuniones organizativas enfocadas a solventar problemas educativos van siendo desplazadas por otras encaminadas a asegurar que los profesores tienen unas mínimas destrezas para nadar ahora en las nuevas aguas de lo digital. Los problemas ya no son tan humanos porque son tecnológicos, o informáticos, o informativos, y los salvadores ya no pertenecen a ningún departamento didáctico sino a los mal llamados estratégicos. Ahora los profesores no se miden por su capacidad de hacerse comprender sino por el dominio de algún tipo de lenguaje instrumental que les aventaja en la búsqueda de trabajo sin importar su naturaleza. 

Un discurso no robotizado, la inseguridad del primer día, un último consejo antes del estreno, alguien que tropieza, o que enciende su cigarro pensando qué compartirá con sus alumnos, o se detiene en las fotos para imaginar cuáles serían sus anhelos..., sirven de acaricia para lo más intocado. Como agua de mayo, ahuyentan nuestros demonios y nos recuerdan que una vez fuimos novatos, incluso en esto de tener que vivir. Por unos instantes, salimos del mundo vigilado de los datos y llamamientos.

"-La música no mora en los instrumentos más bellos ni tampoco reside en los peores. Los instrumentos más apropiados a la música son, sin duda, los que emocionan pero son perecederos, como los cuerpos que envuelven a los hombres." (La última lección de música de Chang Lien)

martes, 31 de agosto de 2021

Escuela de esperanza

DIÁLOGO DESEDUCATIVO. En el nuevo monográfico de la Revista Ábaco dedicado a los efectos psico-sociales de la pandemia conversamos con la filósofa Marina Garcés a propósito de su reciente libro Escuela de aprendices. Enseguida abrí sus páginas comulgué en la importancia de alejarnos de modelos academicistas basados casi exclusivamente en la reproducción de contenidos y el conseguimiento de resultados. Es un libro que responde con valentía a los reproches de una sociedad que parece entender sin llegar a ver. Es un libro que devuelve un gesto de esperanza en medio de la negrura informativa de cada día. Es un libro que exclama ¡Yo no soy una nota! La mejor muestra de que hay escuela para la esperanza.


Expresar como siempre mi más sincero agradecimiento al enorme trabajo del equipo de la Revista Ábaco, y en especial a su director Miguel Ángel Álvarez, por seguir prestando un espacio para la reflexión y el diálogo.

Desde aquí puede accederse al resumen y obtenerse el ejemplar impreso o digital.

lunes, 30 de agosto de 2021

Feliz regreso

Cuando siendo niños tocaba regresar a casa tras los campamentos nos invadía una profunda melancolía de días que sabíamos ya no volverían más. Aquellas experiencias avivadas por la sensación pasajera de desarraigo iban alejándose conforme el autobús nos acercaba a la realidad de siempre. De nuevo nuestros padres, la casa de siempre, con sus horarios y sus voces, y luego el colegio con sus timbres y horas interminables. La muchacha morena de ojos azules, ese primer amigo subiendo a lo alto del valle, el olor a pan de los desayunos, los colores y sus flores, se perderían al llegar a tierra firme.

Durante aquellos momentos de regreso, sin embargo, podíamos entrever que lo verdadero había estado a nuestro alcance, y que sólo nosotros nos lo podríamos dar.

Feliz regreso.




viernes, 20 de agosto de 2021

Bisaurín

Las montañas, como los libros, necesitan de quien las recorra para cobrar vida y ser lo que dicen ser. Su grandiosidad y eternidad no bastan para hacer de ellas una experiencia inolvidable. En familia, en lo alto del Bisaurín (2670 m)




jueves, 19 de agosto de 2021

Realismo heroico

A mi hermano

Hay quienes creen sobrevolar las nubes sin levantar los pies, o pisar las huellas de otros como siendo las propias. Son los iluminados que tiemblan cada vez que escuchan el cántaro romperse o las cenizas echar a volar. A veces incluso viven fuera de sí, como esos pájaros que vagan sin rumbo porque han perdido el tren de la vida y ya sólo les queda regresar a lo oscuro de la tierra. Estos iluminados, abundantes por condición, suelen portar relojes biorítmicos y alistarse en los circuitos consumistas de la marca y el conseguimiento. Se vanaglorian de lo conseguido y coleccionan en su imaginario medallas de las que piensan, ilusos, que les harán inmortales. Son los corredores que imprimen el número en su muñeca porque ya sólo saben contar y desconocen la manera de no soñar. Son los que se esfuerzan sin marchar a caminar, sin iniciar siquiera nada, como quien se autoproclama caminante por dominar la cinta métrica de correr.

Frente a ellos, los verdaderos, se encuentran quienes hacen camino, tejiendo a cada paso una nueva aventura que contar, un nuevo recuerdo candoroso para otros. Son los que arriesgan y al mismo tiempo pueden temer. Son los que rehúsan de la marca y el registro, y a lo sumo lo admiten como regla de juego con la que lanzarse a los abismos solitarios. Son los que siguen la luz porque esperan algo de ella, dejando atrás el ego y cuantas nebulosas prenden a quienes lo rodean. Son los que confían en la fuerza de la tierra porque aman cuanto hay en ella. Como algunos pájaros, juguetean con la muerte viéndola pasar desde su escondrijo.

A ellos.

jueves, 12 de agosto de 2021

Montañas solitarias

Hay montañas más solas que otras, o que si hablaran se sentirían solas. Bien porque apenas se dejan advertir, no figuran en los folletos informativos y guías de turismo, o fueron testigos de algún suceso escabroso que las condenaron a la mala fama. El caso es que estas montañas, inadvertidas y poco transitadas, a quien las pisa le hacen sentir especial, en cierto modo, aventurero y explorador; frente a aquellas otras usadas por el turisteo como objeto de exhibición, cuya razón de ser consiste principalmente en alcanzar la meta donde hacerse la fotografía de los domingos. 

Sí, estas otras, las solitarias, hacen que descubras los cielos y sus paisajes por primera vez, devolviéndote la niñez en la que los ríos no eran todavía ríos ni la hierba todavía hierba.



Merendero de Cotefablo- Pelopín - A Monchoya
Distancia: 17,04 km Desnivel: 905 m (ida y vuelta)