jueves, 12 de octubre de 2023

Iniciación a los hermanos Grimm

Es una verdadera delicia adentrarme en la filosofía de los relatos clásicos como los que nos cuentan los hermanos Grimm, como este de La bella durmiente, que tanto ha despertado a mis alumnos de 3ºEso de Iniciación a la Filosofía. Les escuchaba, a ellos, que me contaban que la historia de la bella durmiente es la historia de un abandono, que se consuma en el momento en que ella, quedándose sola en palacio, ve la llave de la última habitación, y aun viéndola oxidada, oscura, olvidada, decide abrirla y entrar. ¿Cómo describe el huso fatídico sino como “cosa graciosa que salta alegremente”? A la bella le faltan palabras, cautela, cuidado, precaución, atención, todo aquello que le hubiera librado de la tentación de subir, y de pincharse en el dedo. Se encuentra como la Eva tentada por la serpiente. ¿En virtud de qué conocimiento hubiera podido advertir el mal en el gesto del animal parlante? ¿Qué tipo de escudo la hubiera podido salvar cuando solo podía guiarse por la belleza de los colores y de los olores?




La historia de la bella –me enseñan mis alumnos- es la historia de alguien que se sirve de la ignorancia para llevar a cabo el mal, y es la historia de cómo el mal entra en el mundo conforme pierde terreno el amor. Es la historia de una niña que crece solitaria, y se hace mayor, a la que le ha sido negada el secreto de la verdad, y del conocimiento. ¿Por qué no se me dijo que había una palabra tabú? ¿Por qué no se me dijo que había algo que debía saber? ¿Por qué esa doble negación: la de no saber, y la de no saber que debía saber? La historia de la bella es, también, la historia de unos padres torpes, ingenuos, que pretenden acabar con el arte de la costura no dándose cuenta que este no depende de lo material ni de la cantidad. ¿O podría acabarse con la poesía quemando el papel del reino?

viernes, 6 de octubre de 2023

Septiembre

Cuando uno entra con cada curso escolar en un centro educativo ha de saber que la experiencia le llevará por senderos jamás esperados. Puede ser la intervención singular de una alumna, que de pronto desbarata todo lo que habías pensado acerca de asuntos como la naturaleza de la felicidad o el misterio que envuelve a la Gran Explosión; puede ser un agradecimiento inesperado de un compañero, que de pronto se vuelve y pregunta por una circunstancia que creías olvidada; o la mano de otro que, invisible ella, te conduce hasta el aula cuando aguardan ahí los alumnos amontonados. Puede ser un pan recién horneado, que altruistamente alegra la tarde de los viernes, o un audio taciturno de un compañero que busca algo de auxilio en la multitud. Un suspiro de no llegar a tiempo, exhausto él, que deja el pasillo solitario antes de que el timbre ya solo deje palabras de vocación y enseñanza. O puede ser un desahogo, o dos, o tres, en el café de los descansos buscados; o unas risas mientras resuena el fin de semana de los lunes. Y un corazón delator ante un claustro inesperado.



Puede ser, también, el compromiso que a todos rodea, y envuelve, y golpea, a unos más fuerte que a otros, y nos recuerda que el trabajo de unos volverá sobre el de otros, quizá, hasta hacernos más próximos.

Mes de los inicios, mes atropellado. Septiembre.

sábado, 30 de septiembre de 2023

Raíces entrelazadas

Se dice que el conocimiento y el deseo de búsqueda del saber nacen de la admiración, de ese enorme sentimiento de sentirse maravillado ante un mundo que uno no acierta a entender y una belleza que no termina de alcanzar. Pero he aquí que también ocurre lo contrario: cuanto mayor es el esfuerzo por profundizar en los misterios del universo, tanto más los admiramos por su inconmensurabilidad. De este modo, deseo y conocimiento se aúnan en una perenne búsqueda alimentándose uno del otro, como dos raíces que, entrelazadas, van creciendo imparables cada vez más fuertes una con la otra.



“Nunca comprenderemos una obra con sólo mirarla. Donde no preguntamos, nada aprendemos, y donde no buscamos, no encontramos nada. Ninguna obra de arte se manifiesta a primera vista en toda su grandeza y profundidad. No sólo quieren ser admiradas, sino también comprendidas. Cada obra de arte quiere ser conquistada, como una mujer, antes de ser amada, más aún, llego hasta decir que no tenemos ningún derecho moral a contemplar cómoda y tranquilamente la acción sacrosanta y más apasionada de otro hombre. Donde el artista estaba agitado y ha dado de sí lo mejor, para hacernos accesible su visión, ahí nosotros también debemos brindar lo mejor para comprenderle. Cuanto más nos esforzamos por penetrar en su misterio personal, tanto más nos acercamos al arcano de su arte”. (Stefan Zweig)

sábado, 16 de septiembre de 2023

Luces nuevas

Así, con la novedad del primer sol y la fuerza del día que deja atrás la oscura noche, ha transcurrido la primera semana, con visitas inesperadas de antiguos alumnos, mails y más mails organizativos, aulas muertas como la 25, malos sueños de que no llego a tiempo pero al final siempre llego, sonrisas de compañeros entre café y café, alguna risa salida de la última hora, palabras de ánimo a los recién llegados, sesiones de puesta a punto de la maquinaria, la de dentro y la de fuera; pero, sobre todo, llena de palabras e intuiciones que empiezan a rebrotar de las clases de filosofía de 3ºESO y 1º de Bachillerato, con verdaderos momentos que un ilusionado profesor se lleva a su diario personal con la esperanza de hacerlos crecer.


Una fotografía, que me regala mi amiga Montse. Una luz, siempre nueva, como los días en Miralbueno, nuevos para que sigan siendo.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Ocio y negocio

Anunciamos la undécima Olimpiada filosófica dedicada al tema del ocio. Se dice que del tiempo de ocio nacieron la ciencia y la filosofía, por aquello de que sólo cuando no hay que atender a una verdadera urgencia vital queda vacante el pensamiento para explorar el mundo y cuanto nos rodea. Pero también del ocio nacieron nuevas formas de negocio, colonizando y encarrilando hacia el capital a emociones, sueños, ilusiones. ¿Cuándo podemos decir verdaderamente que estamos ociosos? ¿De qué se ha de liberar el tiempo para que sea "tiempo libre"? ¿Y puede el ocio actual liberarse de las cadenas del trabajo? ¿Puede el vagón donde nos montaron arrojarnos al tiempo del gozo y el esparcimiento? Decían los románticos que al hombre feliz el tiempo no le da las horas...



Y así es como nos sentiremos cuando, nuevamente y como cada año, montemos juntos en la caravana olímpica; esta vez, con las finales los días 19 y 20 de abril en la ciudad de Bilbao. Pronto, desde las clases de filosofía, fuera, y más allá de ellas...

sábado, 2 de septiembre de 2023

Nuevo curso

Las palabras se amontonan como queriendo salir con el nuevo curso, llenas de nueva savia ellas. Pronto sonará el pistoletazo de salida y ya no habrá motivo para llegar tarde. ¿Quién no será puntual el día que se presenten nuestros alumnos con su carpeta recién comprada y esos libros forrados con el amor de madre? ¿A quién no le latirá de verdad el corazón cuando haya de revisar su horario por temor a equivocar el aula? ¿Qué jefe de estudios no cuidará de meter todas las vocales y consonantes en Peñalara, o qué padre no besará a su hijo en la mejilla deseándole buena suerte? Y en las noches previas al estreno, cuando todos duerman y apenas alguien sueñe, ¿Qué luna no iluminará con su mejor azul pasillos y aceras por donde correrán riadas de pisadas? ¿Pero qué será esta vez lo que digan los recién llegados cuando asomen su cabecita y se vean solos como la primera vez? ¿Qué mano será la que tiendan? ¿La derecha o la izquierda? ¿O será el pie tembloroso lo primero que adelanten?


Y todos, a un mismo tiempo, mientras la palabra siga perdurando sin ser leída, quizá bajo la vieja tierra húmeda, pensando ya en el nuevo curso.

miércoles, 30 de agosto de 2023

Misterios de verano

Este verano también ha servido para escribir reflexiones como esta:

“El invidente, en cuestión de misterios, está a la misma distancia que quien puede ver. Y es que el misterio nos incumbe de una manera muy distinta a como nos incumben las preocupaciones y menesteres cotidianos. Nos afecta de una manera mucho más radical, mucho más presente, mucho más total. A diferencia de la llamada interpelante del amigo o del vecino, que cesa en cuanto se atiende a la interpelación, la del misterio nos llama continuamente, no pudiendo zafarnos de ella por más que encontremos respuestas.” (“Entre niebla. ¿Por qué sigue teniendo sentido creer en el misterio?”, Revista Ábaco, Nº 115)