jueves, 20 de marzo de 2014

Deseo de no ser

Una de las concepciones antropológicas que más peso ha tenido en nuestra tradición se basa en la idea de que somos proyecto, futurición. De alguna forma, la vida es promesa, expectativa, deseo de ser lo que todavía no somos, de forma que nuestro grado de autenticidad se mide por el grado de aproximación respecto de aquel ideal. Un ejemplo magistral que echa por tierra esta concepción es el diálogo que mantienen Tom Cruse y Nicole Kidman en Eyes wide shut. La historia avanza con el relato de Alice, que tiene un carácter testimonial:

¿Te acuerdas del último verano en Cape Cod?, ¿te acuerdas que había un joven oficial de la marina muy cerca de nosotros? (....)

Al pasar junto a mí me miró una mirada. Nada más. Pero apenas pude moverme. Aquella tarde Elena fue al cine con su amiga y tú y yo hicimos el amor, y también hicimos planes sobre el futuro y hablamos sobre Elena. Y en ningún momento se me fue de la cabeza. Y pensé que si él me deseaba, aunque solo fuera por una noche, estaría dispuesta a dejarlo todo: a ti, a Elena, todo mi jodido futuro, todo.

Y era extraño porque, al mismo tiempo, te quería más que nunca y en aquel momento mi amor por ti era a la vez tierno y triste.

A la mañana siguiente me desperté llena de pánico. No sabía si tenía miedo de que se hubiera ido o de que aún estuviera allí. Entonces, comprendí que se había marchado y sentí un gran alivio.

No es la expectativa o la promesa de un futuro mejor lo que mueve el deseo de Alice hacia el joven oficial, que sin embargo está dispuesta a dejarlo todo por acostarse con él. El deseo de Alice no es el deseo de quien anhela ser, sino justamente lo contrario. Podría decirse que, mientras está dispuesta a sacrificar su yo (como proyecto), ella no desea ser más Alice; y es que de repente ha comprendido que no es quien creía ser, que aquello que más amaba (su familia, su porvenir) ahora resulta ser una ilusión, una mera promesa vacía de concreción y realidad.

La estimación no mueve el deseo, que sin embargo exige, llegado el caso, la renuncia a todo lo estimable y valorable. Y es que el deseo tiene algo de homicida, o mejor, de suicida, porque precisamente su consumación arrastra la aniquilación del yo, entendido como porvenir y proyecto. No, la vida no sólo es proyecto, sino también y sobre todo, pulsión y vértigo a no ser.

lunes, 10 de febrero de 2014

La extraña condición humana

La técnica cumple sobradamente la función de asegurar la supervivencia, de ahí que toda acción suponga un excedente.

Se dice que un martillo sirve para algo, pero sólo en cuanto que es considerado como una herramienta que entra en relación con todo un sistema de utensilios y sirve a un conjunto de tareas que llamamos útiles. ¿Pero qué aporta la casa del perro que hemos construido a base de martillazos? Cobijo y..... nada más.

La utilidad no es más que una determinada forma de relacionarse con las cosas.

La verdad está de más respecto a la necesidad de vivir; el sueño, respecto a la necesidad de descanso.

El hombre está condenado a inutilizar la naturaleza.

Necesitamos de lo inútil para no suicidarnos.

La nada sólo espanta a quien busca el sentido.

sábado, 8 de febrero de 2014

SOFIRA...que reivindica el pensamiento crítico de los alumnos

Para los alumnos que demandan más conocimiento....


                                    ...y para los que todavía seguimos siendo alumnos.




David Porcel: Presidente de SOFIRA

sábado, 25 de enero de 2014

La ciudad maldita

Aquella ciudad se había tragado el futuro. En ella lo novedoso no tenía lugar y las reposiciones en las tiendas sólo se hacían para mantener la rutina. La ciudad se revestía de luces, despilfarro y un griterío sordo que apenas dejaba escuchar los pensamientos que aún podían emerger del interior. No había calendarios ni adivinos, porque según decía un letrero: "aquí hallarás todo lo que necesites"

Mi acompañante buscaba afanosa un extraño amuleto que hacía presagiar la posibilidad de retornar a tiempos pretéritos. 

De repente, nos encontramos subiendo por un sendero escarpado que nos conduce a una niebla que parece no ocultar Nada. Tengo miedo porque nos encontramos solos, como siempre cogidos de la mano, pero solos. Unas escaleras mecánicas nos hacen descender desde lo alto de la montaña que fragmenta dos mundos separados en el tiempo. La niebla es tan densa que por un momento me abrazo a ella.

Pasa un instante y comienza a hacerse visible una playa con las olas golpeando y algunos niños danzando a su alrededor. 

Sueño de la Noche del 25 de Enero

martes, 7 de enero de 2014

Ojos que miran y no miran

La obra póstuma de Stanley Kubrick Eyes wide shut (1999) -basada en el relato Eine Traumnovelle de Arthur Schnitzler (Relato soñado)- acaba con el reconocimiento de que no somos completamente dueños de nuestra vida, pero tampoco totalmente siervos de lo inconsciente. Por eso, como al final comprende Alice, la realidad de una noche, por no hablar de la de toda una vida, nunca será la verdad completa. La verdad completa integra ámbitos del ser inconciliables, irrenunciables, que se constituyen en dialéctica oposición: vigilia y sueño, día y noche, propósito y deseo, conformando una unidad que va más allá de la mera suma de contrarios. Cada uno de estos ámbitos ocupa su lugar, el uno frente al otro, de ahí que Alice, que ha sabido mirar desde ambos puntos de vista, acabe perdonando a su marido tras escuchar su relato final. El perdón de Alice se convierte en el reconocimiento del deber de perdonar. La película es, en este sentido, una obra ética.

La historia comienza con el relato de Alice, que tiene un carácter testimonial:

¿Te acuerdas del último verano en Cape Cod?, ¿te acuerdas que había un joven oficial de la marina muy cerca de nosotros? (....)

Al pasar junto a mí me miró una mirada. Nada más. Pero apenas pude moverme. Aquella tarde Elena fue al cine con su amiga y tú y yo hicimos el amor, y también hicimos planes sobre el futuro y hablamos sobre Elena. Y en ningún momento se me fue de la cabeza. Y pensé que si él me deseaba, aunque solo fuera por una noche, estaría dispuesta a dejarlo todo: a ti, a Elena, todo mi jodido futuro, todo. Y era extraño porque, al mismo tiempo, te quería más que nunca y en aquel momento mi amor por ti era a la vez tierno y triste.

El dolor de Alice es el dolor de quien descubre que su vida -atenta, vigilante- es una mentira, una ilusión, y no porque no haya sido fiel a sus propósitos, sino porque su abismática atracción hacia el joven oficial dice más de ella misma que toda su vida entera. Su marido es la víctima y ella el testimonio. En efecto, desde el ámbito del deseo, de lo inconsciente, ella testimonia la naturaleza ilusoria de lo que hasta ahora -su vida, su marido, su hija- había considerado lo más importante. A la luz de la Noche, todo lo demás, incluido aquello por lo que más había luchado, se revela ahora insignificante, falto de valor, una mera ilusión. 

Pero enseguida despierta descubre la naturaleza inconclusa, vacía, del deseo. La conciencia le revela ahora que el deseo carece de objeto, de posibilidad de término: A la mañana siguiente me desperté llena de pánico. No sabía si tenía miedo de que se hubiera ido o de que aún estuviera allí. Entonces, comprendí que se había marchado y sentí un gran alivio. También su marido fracasa en la aventura experiencial que le aproxima a lo más profundo de lo inconsciente. El deseo es nuevamente frustrado, interrumpido, por múltiples avisos y resistencias, cada vez más poderosos conforme aquél se intensifica. Su condición de intruso en el castillo es la resistencia final, ineludible, contra la que ya no puede avanzar más. Al día siguiente, postrado ante el cuerpo inerte de la prostituta anónima, como lo hiciera Alice en el pasado, comprende que ya no puede satisfacer su deseo. Demasiado tarde, demasiado despierto.

Finalmente, sabedores de que la verdad abarca más que la sola Noche, acaban perdonándose:

Ella cogió la cabeza de él entre sus manos y la apoyó cariñosamente contra su pecho.

- Pero ahora estamos despiertos -dijo- para mucho tiempo (...)


Permanecieron así en silencio, dormitando los dos un poco y próximos entre sí, sin soñar... hasta que, como todas las mañanas, llamaron a su puerta a las siete y, con los ruidos habituales de la calle, un rayo de luz victorioso a través de la rendija de la cortina y una clara risa infantil en la habitación de al lado, comenzó el nuevo día.

(final de Relato soñado, Arthur Schnitzler)

domingo, 29 de diciembre de 2013

La sociedad resplandeciente

Una de las claves para entender en su dimensión más profunda la película –ya un clásico en su género- El resplandor (1980) nos la da el filósofo Eugenio Trías en su ensayo póstumo De cine. Aventuras y extravíos (2013) No es que la película no se deje entender. En este sentido, no es tramposa, como todas estas películas que se construyen a partir de claves deliberadamente escondidas por el autor, porque sólo de ese modo el final de la historia se hace más o menos comprensible. No, Kubrick no esconde nada, sólo que muestra lo estrictamente necesario para hacer comprensible la historia, como un pintor que renuncia al barroquismo para hacer visible su obra o un científico que elimina de su teoría aquellas hipótesis y leyes que resultan innecesarias para deducir las conclusiones. Ocurre, sin embargo, que no todo el mundo sabe ver cine, y para eso está el maestro del mirar que es Eugenio Trías.

Trías ha visto las relaciones –no todas, a mi entender, pero sí las fundamentales- entre los diferentes acontecimientos que se van sucediendo conforme avanza la trama en el Hotel Overlook, que es, como luego se verá, mucho más que un lugar aislado de la civilización (de ahí el interés tan manifiesto de Kubrick de enseñarnos cada uno de sus salones, estancias y pasillos) El hotel es sólo una de las partes que componen el entramado de relaciones de lo que Trías llama la “sociedad de los fantasmas”.

Hay suficientes elementos –los estrictamente necesarios- para entender los temores y deseos de esta sociedad así como sus limitaciones y carencias. La clave, sin duda, es la conversación entre Jack Torrance (poseído) y el espectro que poseyó a Grady (antiguo guarda del hotel) en los servicios (fantasmales) de la Golden Room. Jack dice: "Vi su foto en los periódicos. Cortó en pedacitos a su esposa y sus dos hijas y luego se voló los sesos." Y Grady (fantasmal) le replica: "No consigo recordarlo. Por cierto, su hijo trata de introducir un elemento extraño en esta situación: un negro, un cocinero negro. Su hijo tiene un gran talento, pero trata de utilizarlo contra usted. Es un chico muy terco y travieso." Jack le dice entonces: "Es la puta de su madre la que lo instiga." Y Grady: "Tal vez necesiten los dos unas palabritas. Tal vez incluso algo más. Yo me enteré de que una hija mía quiso incendiar el hotel con una cerilla. Las escarmenté. No querían que cumpliese mi deber."

De este encuentro se deduce que Jack es el instrumento para acabar con los elementos que amenazan con desvertebrar el entramado de esta sociedad de fantasmas, como lo fue en su día el antiguo guarda Grady. La comunidad de fantasmas necesita de Jack, de su mente y de su vigor, para acabar con el niño que es, sin duda, por su capacidad visionaria y telepática, alguien capaz de desentrañar el secreto de dicha sociedad. Los fantasmas tienen el poder de asustar, de aparecerse y desaparecer a su antojo (también Wendy los llega a ver), de detectar elementos amenazadores o de influir hasta apropiarse de la mente humana, pero necesitan de ésta para intervenir sobre los asuntos humanos y restablecer el orden natural. Invaden primero los sueños, los deseos, hasta que ya no queda nada de ese sí mismo que define la identidad, y entonces actúan impunemente sobre los familiares que ven sorprendidos cómo sus más allegados pierden la razón. Jack es el instrumento y su espíritu espectral quien se sirve de él.

Claramente, la película dibuja la dualidad de mundos que ya el viejo Platón entrevió entre el mundo de lo intemporal, que siempre está ahí, y el mundo del devenir, sujeto al ciclo de los nacimientos y las muertes; añadiendo, eso sí, un matiz, y es que así como los humanos en ocasiones pueden sentir la presencia intemporal de estos espectros fantasmales (y por tanto averiguar su naturaleza intemporal), los espíritus son incapaces de situarse desde el punto de vista humano y reconocer la identidad de aquél a quien poseen (de ahí que el Grady espectral sea incapaz de recordar lo que Jack le dice que hizo en el pasado histórico) Un último indicio de esta dualidad nos lo da la imagen final de la fotografía colgada en la pared del pasillo que separa el Salón Colorado del despacho de dirección. En esta foto se conmemora una fiesta celebrada el 4 de junio de 1929, Día de la Independencia, con todos los participantes vestidos de la época. En la parte inferior de la foto aparece sonriente y esplendoroso Jack Torrance, quedando de manifiesto la naturaleza intemporal de estos espíritus fantasmales que reiteradamente se manifiestan en la sociedad de los humanos.

Los fantasmas se aparecen e intervienen cuando ven amenazado su secreto, su existencia (esto explica que el anterior guarda Grady, sometido al poder manipulativo de su espectro fantasmal, acabara con la vida de sus hijas y de su mujer que amenazaban con incendiar el hotel) Sólo el resplandor, capaz de desterrar sucesos olvidados, puede hurgar en el secreto, descubrirlo, y por tanto acabar con ellos. La liberación final del niño con su madre anticipa el derrocamiento de esta sociedad fantasmal: “El tema de la película, como ya se ha dicho, es un combate a muerte entre la comunidad que «resplandece» y la sociedad de fantasmas. Pugnan –en hegeliana lucha a muerte, en tablero de ajedrez, pero de forma invisible- quienes se comunican a través del «resplandor» y quienes, mutados en fantasmas, dan vida de simulacro a sus presencias evanescentes. Dos fuerzas enfrentadas: la inteligencia de Danny (junto con la astucia de Wendy), y la poderosa maquinaria fantasmal de un hotel que revive y se recrea a partir del enloquecimiento de Jack, justo cuando el hotel queda aislado del mundo y se convierte en cápsula que encierra su propio arsenal de presencias fantasmagóricas.” (De cine, p. 123)

domingo, 15 de diciembre de 2013

Olimpiada filosófica en La Rioja

¿POR QUÉ UNA “OLIMPIADA FILOSÓFICA”?:

Después de cursar los años de Bachillerato el alumno muchas veces se queda con una idea sesgada y parcial de lo que es la filosofía como forma de conocimiento. El propio currículo de las asignaturas exige la impartición de contenidos muchas veces alejados de los problemas del mundo presente en que vive el alumno, cuando la filosofía es un saber que se nutre y orienta hacia el presente y su problemática, ya sea en su realidad social, política, artística o científica. Por ello creo que una buena manera de aproximar al alumno a la importancia y al sentido de la filosofía es mediante una “Olimpiada filosófica” que aúne su aspecto lúdico-deportivo con el intelectual.

¿QUÉ MODALIDADES EXISTEN DE LA “OLIMPIADA FILOSÓFICA”?:

Disertación: En esta modalidad los alumnos tienen que elaborar un texto de contenido filosófico alrededor de un tema de interés que se les ha dado previamente.

Posibles temas: ¿ha llegado el fin de la filosofía?, ¿todo lo que sirve es bueno?, ¿y todo lo que es bueno tiene que servir para algo?, ¿puede la ciencia progresar sin contar con la filosofía?, ¿y la filosofía sin contar con la ciencia?

2º Discusión o debate: Los alumnos discutirían abierta y públicamente sobre un tema o un problema de interés filosófico o actual

Posibles temas: ¿Qué es enseñar?, ¿qué condiciones han de darse para una buena educación?, ¿qué cualidades debe reunir un buen profesor?, ¿qué usos de las TIC son beneficiosos y cuáles son perjudiciales para el aprendizaje?...

3º Dilema moral: Los alumnos habrán de exponer la solución argumentada a un dilema moral que guarde relación con un tema de interés filosófico.

Posibles temas: ¿Es mejor cometer injusticia que padecerla?, ¿el conocimiento del bien garantiza ser buenas personas?, ¿contribuye la sabiduría a hacer el bien?, ¿es la felicidad la meta que todos buscamos?...

4º Fotografía filosófica: Los alumnos harían una fotografía en la que aparezca sobreimpresa una pregunta de carácter filosófico (una especie de montaje filosófico) y en relación con el tema propuesto.

Ejemplos (extraído de la Olimpiada pasada de la Comunidad de Madrid):

Vivimos en el mundo de la imagen, pero, ¿sabemos mirar?, ¿sabemos provocar la mirada del otro?, ¿nos hacen pensar las imágenes?

“LAS PALABRAS SON COMO UNA FOTOGRAFÍA, NUNCA SE SABE LO QUE HAY DETRÁS”


Gonzalo Suárez

¿CUÁLES SERÍAN LAS FASES DE LA “OLIMPIADA FILOSÓFICA”?

1º. Fase de inscripción de los centros educativos: desde Octubre hasta Diciembre se pone en conocimiento un tema de interés filosófico. Habrá que fijar un máximo de alumnos por centro, para lo cual deberá hacerse una pre-selección en cada centro educativo. Es decir, cada profesor será libre de inscribirse o no en la Olimpiada de Filosofía, comprometiéndose, si lo hace, a realizar esa labor previa de selección por centros.

2º. Fase de desarrollo de los trabajos (alumnos de 4º de ESO, 1º y 2º de Bachillerato): los alumnos dispondrán desde Enero hasta Abril para la realización y/o preparación de sus trabajos y/o ponencias.

3º. Fase de evaluación de los trabajos: recibidos todos los ejercicios, se distribuirán entre los profesores encargados de la corrección, que evaluarán  los ejercicios siguiendo los criterios acordados, y seleccionaran los tres mejores más tres ejercicios suplentes para cubrir posibles bajas en la final.

4º. Fase final de la Olimpiada filosófica, que se celebrará en una sesión en la que los alumnos finalistas tendrán que realizar un ejercicio final, ya sea una disertación, un debate, la resolución a un dilema moral o un montaje filosófico. Los ganadores leerán o expondrán públicamente sus trabajos y se procederá al reparto de premios.

Páginas web de Olimpiadas en otras comunidades:

http://olimpiadafilosoficacm.blogspot.com (Olimpiada filosófica de Madrid)
http://www.olimpiadafilosofica.com (Olimpiada filosófica de Castilla y León)
http://www.sfpa.es/ (Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante)

Se admite todo tipo de sugerencias.

Gracias a todos,

David