sábado, 25 de enero de 2014

La ciudad maldita

Aquella ciudad se había tragado el futuro. En ella lo novedoso no tenía lugar y las reposiciones en las tiendas sólo se hacían para mantener la rutina. La ciudad se revestía de luces, despilfarro y un griterío sordo que apenas dejaba escuchar los pensamientos que aún podían emerger del interior. No había calendarios ni adivinos, porque según decía un letrero: "aquí hallarás todo lo que necesites"

Mi acompañante buscaba afanosa un extraño amuleto que hacía presagiar la posibilidad de retornar a tiempos pretéritos. 

De repente, nos encontramos subiendo por un sendero escarpado que nos conduce a una niebla que parece no ocultar Nada. Tengo miedo porque nos encontramos solos, como siempre cogidos de la mano, pero solos. Unas escaleras mecánicas nos hacen descender desde lo alto de la montaña que fragmenta dos mundos separados en el tiempo. La niebla es tan densa que por un momento me abrazo a ella.

Pasa un instante y comienza a hacerse visible una playa con las olas golpeando y algunos niños danzando a su alrededor. 

Sueño de la Noche del 25 de Enero

4 comentarios:

Samuel Porcel Dieste dijo...

Interesante sueño que ha inspirado la última entrada de mi blog (curiosamente de la ruta es del 25 de enero). Un saludo. http://paisajesciclistas.blogspot.com.es/2014/01/sabinanigo-santa-orosia-la-corona-punta.html

David Porcel dijo...

Vaya, entraremos pues. Gracias.

Anónimo dijo...

Otros han soñado este sueño y otros más lo harán, pero cada uno partiendo de un punto distinto y haciendo un camino irrepetible. Además, ahí está el amuleto, hecho de la substancia de todas las palabras que han convergido en la historia de cada uno, como un ADN de días y de noches grabado, como ese "peu du réel" que "actúa cuando la eficiencia del Otro trascendente queda suspendida".
Tu sueño, podría escucharse como una lectura de la Comedia de Dante, quien, como sabes, a punta de amenazas, viajó y nos dejó el camino que tú has recorrido con tus pasos, inaugurales siempre, esta noche de fertilidad.
Un abrazo.

David Porcel dijo...

Qué bonito comentario, muchas gracias y otro abrazo.