viernes, 31 de agosto de 2018

En septiembre, un nuevo camino

Muy acostumbrados estamos a recorrer rutas, itinerarios, todos prefabricados. Nos acostumbran a ello, y entonces no vemos lo que hay delante, alrededor y tras nosotros. Nos acostumbran a pretender lo que queremos y a buscar lo que añoramos, cuando la añoranza sin objeto subyace a todas nuestras obras. El mensaje adormecedor es tú puedes, cuando lo vibrante es que no puedas hacer, ver ahí el abismo sin poder arrojarte a él. Nunca te he buscado, y sin embargo siempre te he añorado. Nunca te he pretendido, y sin embargo siempre te he imaginado, pensé en una ocasión.


Cuando el misterio se abre a nosotros empezamos a ser. Antes sólo nos tenían. Éramos posesión. Pero lo imprevisible es lo inasible, y siempre está ahí. Ya el hecho de que aquel irrumpa descubre nuestra resistencia a ser tenencia y cierta debilidad que nos hará ser más. El Rosebud salvó a Kane de no ser, como Penélope a Ulises o la fuerza lunar a los mares.

Afortunado quien muere escuchando un último nombre. Lo demás, meros artificios y postizas imposturas.

Reflexión del 31 de Agosto

domingo, 12 de agosto de 2018

Reacción cósmica

En el contacto humano apareció la necesidad del fuego, como llamando el calor al calor. Con el primer abrigo, la necesidad del cuidado. Pero eso en las praderas y los valles, donde era posible el frotamiento de los cuerpos bajo el amparo del sol. En lo más alto, allí donde no alcanzaba el calor y sometidos a altas presiones, en las montañas de hierro helado, los hombres se sentían solos y abandonados, separados para siempre por la adversidad y la inclemencia. Como enfrentados unos con otros, decidieron no cuidarse más que a sí mismos y desligarse, por fin, del último aliento de calidez.
 
 
 
 
Pero un día el destino quiso que ambos reinos se encontraran; los unos buscando el contacto, los otros ahondando su soledad. Y lo que se produjo, más bien, fue un fortalecimiento de cada reino, haciéndose el sol más cálido y el hierro más helado.
 
Reflexión del 12 de Agosto
 

sábado, 4 de agosto de 2018

Series oníricas

Al abrazarla su cuerpo se convierte en un poderoso busto cubista de aristas cortantes.

Llega el momento en que tendremos que acordar conjuntamente el lugar de nuestro encierro eterno.

La veo y retraso gozosamente el momento en que mi pasado regresará, pero entonces me encuentro colgando de un poste entre la multitud indiferente.

Mientras el barco se aleja por el mar estrellado alcanzo la dicha de la soledad.

Al otro lado enseñan que la muerte es un tránsito hacia ninguna parte. En éste, nadie enseña.

Al embarcar se nos dijo que lo que separa la navegación del auxilio no nos pertenece.

 
 Sueños de Agosto de 2018

domingo, 29 de julio de 2018

Sueño de la Noche del 29 de Julio

Sostenido en un trineo avanzo a gran velocidad por laderas de nieve que se acercan y alejan. La fuerza del viento me empuja no pudiendo más que agachar la cabeza y ver bajo mis pies mi vida sucediéndose. Una voz grave me alerta de un castigo inminente si no demuestro que no pude cometer una falta. Lo alarmante del caso es que no se me acusa de ninguna falta concreta, sino del hecho de faltar al deber, con lo que no encuentro forma de hallar defensa. Busco en vano la ladera que represente la sanción de la que se me acusa, que no puedo encontrar. Tiendo la mano al viento confiando que éste me llevará hasta el lugar de la inocencia, pero su fuerza, ajena a todo, no hace sino arrastrarme hasta los confines de la última montaña.

Sueño de la Noche del 29 de Julio

jueves, 12 de julio de 2018

Ética para un nuevo horizonte tecnológico

Hay intuiciones que vuelven sobre nosotros, que regresan de no se sabe dónde a nuestro encuentro, como queriéndonos recordar que todavía estaban ahí. Una palabra, una imagen, un recuerdo, filtran aquellas intuiciones hasta hacerlas conceptos. Quizá el arte no sea más que la manera de hacer soportable las emociones. Hace ya algunos años, durante un visionado de Eduardo Manostijerasuna de aquellas intuiciones volvió a mí, en el momento preciso en que el filo metálico de las manos de Edward rasgaba la piel de su amada Kim Boggs. Fue en ese momento cuando me asaltaron algunas ideas que años atrás había leído de la mano de pensadores como Ernst Jünger, Martin Heidegger, Jacques Ellul, F. Dessauer, Hans Jonas, Ortega y Gasset, Lewis Mumford, Miguel Ángel Quintanilla,..., y que ahora traduzco en el trabajo titulado Ética para un nuevo horizonte tecnológico ante los límites del humanismo latino. Y lo hago ahora, después de tantos años, movido por aquella emoción indemne, pero con la esperanza de que ya no volverá más.

Quiero agradecer la paciencia de los evaluadores y editores de la Revista Análisis por la publicación de este trabajo, escrito para aquellos que, como el artífice de aquellas tijeras, creen todavía en la efectividad de la pedagogía del buen uso y de las buenas intenciones.

domingo, 8 de julio de 2018

Sueño de la noche del 30 de junio

Antes de apearme de un viaje que ha parecido durar toda una vida, una voz anónima me recuerda que todavía puedo disfrutar del barco un día más, con su noche. Durante el tiempo que pase en él, surcando los mares y atravesando arrecifes, el mundo con sus gentes quedará suspendido, petrificado en un infinitésimo instante.
 
Una voz anónima me recuerda que debo elegir sabiamente con quién debo pasar ese día, con su noche. Pero ni mi ética ni la de los demás pueden servirme para elegir sabiamente, pues enseguida comprendo que ahí, en ese viaje de dioses, retornando al tiempo inmemorial, cuando la música todavía no suena y la poesía no canta, ni los preceptos ni el tiempo con sus relojes pueden ya orientarme.
 
Quizá, tan solo, un frágil recuerdo permanezca cuando regrese al mundo de los mortales. Un recuerdo que se desvanecerá con la música y la poesía ya cantadas.
 
 
Sueño de la noche del 30 de junio.

jueves, 28 de junio de 2018

A las afueras de la transparencia y de la oscuridad

El próximo martes, dentro del curso Filosofía y cine, en el Centro Buñuel de Calanda, hablaremos sobre Kubrick, Eyes Wide Shut, los límites del amor y de la conmoción. Hay tesoros que el tiempo no puede hacer desaparecer. Nos acompañan muchas veces en silencio, esperando el momento adecuado para desenterrarse y comenzar a destellar. Luz cegadora, que solo los valientes saben acoger. ¿Cómo es posible que el tiempo no reste nada a esta sustancia indivisa? ¿Cómo es posible que, después de tantos años, la sigamos viendo reconocible, como la primera vez, cuando todavía apenas éramos? ¿Cómo es posible que se desate ahora como aquella vez, rebrotando y recorriéndonos todo el cuerpo? ¿Será que la eternidad cabalga por debajo? ¿Habremos estado confundidos todos estos años? ¿Será que, en realidad, la vida es una máscara y la noche una verdad?