domingo, 12 de agosto de 2018

Reacción cósmica

En el contacto humano apareció la necesidad del fuego, como llamando el calor al calor. Con el primer abrigo, la necesidad del cuidado. Pero eso en las praderas y los valles, donde era posible el frotamiento de los cuerpos bajo el amparo del sol. En lo más alto, allí donde no alcanzaba el calor y sometidos a altas presiones, en las montañas de hierro helado, los hombres se sentían solos y abandonados, separados para siempre por la adversidad y la inclemencia. Como enfrentados unos de otros, decidieron no cuidarse más que a sí mismos y desligarse, por fin, del último aliento de calidez.
 
 
 
 
Pero un día el destino quiso que ambos reinos se encontraran; los unos buscando el contacto, los otros ahondando su soledad. Y lo que se produjo, más bien, fue un fortalecimiento de cada reino, haciéndose el sol más cálido y el hierro más helado.
 
Reflexión del 12 de Agosto
 

6 comentarios:

Robbin de los Bosques dijo...

Me desvío, seguro, del sentido de tu reflexión y del simbolismo, pero no he podido evitar pensar en los antiguos mazos hidráulicos que había en nuestra zona: el agua generaba viento que a su vez avivaba el fuego que forjaba el hierro y el acero. Acero y hierro se unían mediante un ingenioso proceso gracias a tierra y fuego, se le llamaba soldar a calda.
Tierra, fuego, metal, agua y viento.
Los reinos siempre se necesitaron.
Preciosa entrada, David.

Anónimo dijo...

Bello relato sobre la muerte o la mitificación del Uno. La vida como habitat de la escisión, de la carencia. El deseo.

David Porcel Dieste dijo...

Es verdad, en tanto que elementos se necesitan y compenetran. Gracias por compartirlo. Un fuerte abrazo.

David Porcel Dieste dijo...

Exacto. La unidad o la plenitud son, también, reflejo y máscara de ese deseo primordial, del que la sabiduría oriental enseña que donde no lo hay nada puede suceder.

M. A. Velasco León dijo...

Bellamente expresado y con ecos sugerentes. Sin embargo, veo más la vieja cuestión de los opuestos, y su potenciación por necesario contraste, que su complementariedad.
El sol ha de enfriarse calentando al acero; el cuidado rompe la soledad y esta es necesaria para que haya cuidado que, al romperla, se va gastando.
Salud

David Porcel Dieste dijo...

Sí, otro punto de vista muy sugerente.