domingo, 6 de julio de 2014

Conocimiento mutilado

El problema no es la creciente disponibilidad de nuevas fuentes de información, sino que todo se reduce a información. Hay quienes todavía creen que la teoría platónica de las ideas o la fenomenología del espíritu de Hegel pueden ser conocidas rastreando aquí y allá en Google. En efecto, desde la creencia de que todo es información, Internet se descubre como la pantalla hacia la verdad y el trasmundo de las ideas. Sin embargo, más bien, conocer consiste, primera y fundamentalmente, en olvidar y deshacer lo acumulado. Hay que dejar de rastrear Google para salir de la caverna y ejercitarse en la tarea de renunciar al dato.

El mundo demanda darnos por enterados: infinidad de whatsapps, mensajes, correos electrónicos, noticias, demandan de nosotros una atención y una preocupación constantes hacia este tipo de alertas que acaban convirtiéndose en verdaderas adherencias limitadoras de pensamiento y acción. El conocimiento pasa por renunciar a todo ello y ejercitarse en la tarea de la búsqueda y la comprensión, para la cual no existen autopistas de la información y, salvo en raras ocasiones, no encontramos apoyo en comunidades o foros. El conocimiento es un ejercicio que se ejercita a solas, o si se quiere, sólo en compañía de un otro que dona conocimiento a cambio de un esfuerzo continuado de búsqueda y comprensión.

El dolor es el tributo que debemos de pagar para recibir verdadero conocimiento. Las ideas se paren, por eso el dolor es el síntoma inequívoco de haber dado a luz a ellas, sin anestésicos que lo mitiguen o comadronas que nos asistan.

3 comentarios:

Guillermo Soriano dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada, comparto la idea de "renunciar a los datos" y creer que todo el conocimiento se encuentra de manera inmediata en los buscadores de internet.
Como bien dices, el saber se adquiere poco a poco y se construye en un continuo ejercicio de reflexión y relación.
De esto sabían mucho los antiguos maestros clásicos y sus herederos humanistas que pensaban que la cultura no consiste en saber más cosas, sino en saberlas mejor, y que en las escuelas no se debían enseñar muchas cosas, sino con mucha profundidad.

Lamentablemente en nuestros tiempos la educación tiene una orientación completamente opuesta.
Un abrazo amigo.

David Porcel dijo...

Muchas gracias por tu amable comentario, como siempre tan apropiado. Me parece muy importante tener en cuenta la idea que mencionas de "saber mejor" las cosas -es decir, el hecho de introducir la categoría de la cualidad en el saber y el aprendizaje, frente a la de cantidad a la que tanto estamos acostumbrados-. Gracias a ti y a los clásicos.

M. A. Velasco León dijo...

Junto al dolor, que puede ser requisito vital de cietos aprendizajes, añadiría también el placer, el doloroso placer que muchos conocimientos suponen.
El erudito google es un otra cosa, un poco como aquellos tontos de salón.
Salud