miércoles, 20 de mayo de 2020

Rituales liberadores

No se trata de volver al pasado, sino de dejar que el pasado vuelva a nosotros, cuidando que no se apague, que esté todo en su sitio, que nos volvamos a sentir parte de algo sin que, naturalmente, nos arrebate el futuro. No se trata de renunciar al yo cartesiano, a la omnipresencia del ego, sino de evitar su encendimiento, su protagonismo, la autoexigencia de tener que ser yo continuamente:
"Con ayuda de la misa, los curas aprenden a tratar bien las cosas: la manera delicada de sostener el cáliz y las hostias, la limpieza sosegada de los vasos, la manera como pasan las páginas del libro; y el resultado de ese hermoso modo de tratar las cosas: una alegría que da alas al corazón." (Peter Handke)


"Rechazo la tesis de que el capitalismo es una religión. Los centros comerciales son todo lo contrario de un templo. En los centros comerciales, y en el capitalismo en general, domina una atención particular. Todo gira en torno al ego. Según Malebranche, la atención es la oración natural del alma. En los templos encontramos una forma totalmente diferente de atención. Se presta atención a cosas que no se pueden alcanzar con el ego. Los rituales me alejan de mi ego. El consumo refuerza la obsesión con él." (Byung-Chul Han)

3 comentarios:

M. A. Velasco León dijo...

EL pasado es inevitable y necesario, nos guste o no. Otro asunto es proponer su vuelta como futuro, lo cual es un error y además irrealizable.
Creo que los textos de Handke y Han ofrecen una visión de la religión que pasa por alto su lado de puro formalismo esclerotizado, aspecto que las acerca al intento de perpetuación del pasado y también a la hegemonía de un ego que a la vez resulta adormecido.
Salud

David Porcel Dieste dijo...

Desde luego, los regresos son siempre viajes de ida. Lo llamativo de Han, y de tantos otros filósofos contemporáneos, es el modo como relanzan una filosofía , diría, esencialmente antimoderna. ¿Qué sería de Facebook, Twitter, o Instagram sin la preeminencia del yo? ¿Qué sería de la era digital en una cultura del nosotros? Nadie podría sentirse protagonista, por lo que se cerrarían los escenarios o los focos ya no iluminarían un solo punto.

M. A. Velasco León dijo...

Sí, desde luego, la Modernidad fue la consagración de un ego que ya venía potenciándose desde el Medievo. Por eso las podemos considerar religiones en el sentido negativo que te señalo de consagración del ego(al menos del estilo de las tres del libro, especialmente Cristianismo e Islam, que son las que han dominado nuestra cultura).