Los veranos son veranos cuando echas millas y dejas que el tiempo te recorra. Viajes kilométricos, travesías largas, paisajes repetidos, dejan entrar al aburrimiento y es ahí, o entonces, cuando surgen las ideas que luego te llevarán al papel y a otros libros. Libros como este. Libros que marcan un inicio y anuncian un final. Libros que te acompañarán en los siguientes viajes, solo o acompañado, con botas o sin ellas, de día y de noche, a tientas o a escondidas. Libros que entran y te dejan en momentáneo revuelo interior. Pues eso, que en diciembre aparecerá publicado un texto que firmo y que es testimonio -discreto, pero testimonio- de esta joya de la humanidad.

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