domingo, 9 de diciembre de 2012

En defensa de la historia de la filosofía



En este post, que el blog Antes de las cenizas  me invita a escribir, abordaré la cuestión de por qué creo importante la presencia de la Historia de la Filosofía como materia troncal en nuestro sistema educativo, confiando que otros colegas e interesados sigan el camino y escriban a su vez sobre el tema.
 
La historia de la filosofía es la historia de las grandes ideas y concepciones sobre el mundo y el ser humano que hasta el momento se han realizado. Es, antes que nada, una historia, una narración, que desde el presente se realiza en vistas a un fin. Como cualquier otra narración, la historia de la filosofía es imprescindible para que, aquellos que quieran pensar desde ella, tengan una idea clara sobre lo que en el momento actual tiene sentido pensar y preguntar. En sentido popperiano, la historia es un saber acumulativo, o mejor, aproximativo a la verdad, de forma que, por ejemplo, a la luz de la historia de la ciencia, en física o astronomía ya no tiene sentido plantearse una concepción geocéntrica del universo. Por lo mismo, tampoco en filosofía tiene ya lugar defender una concepción substancialista del mundo o plantearse cuestiones como por qué vías se comunican el alma y el cuerpo. La historia, en este sentido, desempeña la labor fundamental de advertinos qué es lo que tiene sentido preguntar y qué, habiendo sido suficientemente superado, ya no tiene lugar (y, si lo tiene, tendrá que ser salvando los problemas que en su día volvieron insostenible la teoría)
 
¿Pero por qué es importante que nuestros alumnos conozcan lo que tiene sentido preguntar y lo que no en filosofía?, ¿qué aporta la filosofía a la sociedad?, ¿para qué hay filósofos? La filosofía, más que responder a una finalidad o a un capricho, responde a una necesidad: la de buscar la verdad. Ya ha quedado demostrado que la visión cientificista del conocimiento, que ilusamente piensa que la ciencia puede abordar y solucionar todos los problemas, se sostiene en postulados, además de falsos, no derivados de métodos científicos, por lo que la ideología cientificista es una incongruencia en sí misma. No, la ciencia no es un saber autosuficiente en ese camino aproximativo hacia la verdad, sino que necesita contar con la reflexión filosófica que piensa allí donde la ciencia está ciega. Podríamos definir la filosofía como la ciencia que se hace consciente de sí misma, que se mira al espejo y descubre que todavía quedan cuestiones por aclarar, preguntas que resolver, caminos por abrir. Es verdad que podría haber ciencia sin filosofía, pero sin ésta, aquélla quedaría coja, insuficiente, parcial, y habríamos de ceder en nuestro empeño de aproximarnos a la verdad.


 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tiempo sin historia (de la filosofía)

Ayer noche conocí la versión segunda del anteproyecto educativo que propone el ministro Wert. ¿Se llevará a término este plan que no cuenta con la historia de la filosofía como materia troncal de 2º de Bachillerato?, ¿se llegará a realizar un proyecto educativo que prescinda de la historia de las ideas y de las concepciones del mundo y del ser humano?, ¿podrán continuar las facultades de filosofía si los alumnos se ven privados de la posibilidad de acercarse a ella?, ¿podrá sobrevivir la filosofía sin instituciones y escuelas que encaucen su estudio?, ¿y podrá el hombre desarrollar su humanidad sin filosofía?, ¿pero acaso esto importa a los que deciden sobre estas cuestiones?, ¿acaso no es más fácil controlar a sociedades encadenadas a un tiempo sin historia que a sociedades abiertas a nuevas metas?... Ya advirtió Orwell que el poder total presupone borrar la historia, más aún, la idea misma de que alguna vez ésta existió... Y quizá, después de todo, el fin de la filosofía sea necesario, una consecuencia irreversible del desarrollo del sistema liberal democrático y capitalista...

Reflexionaba sobre ello mientras iba a mi lugar de trabajo, temiendo la posibilidad de que fuera hoy el último día en que pudiera explicar a mis alumnos la concepción agustiniana del hombre.

Red Española de Filosofía

LOMCE y filosofía: peor todavía

¿Una escuela sin filosofía?

Imágenes morales

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sueño de la noche del 20 de noviembre

Ese día las preocupaciones parecían no contar.

Me encuentro agarrado a mi mujer en medio de un prado que se extiende más allá de los muros. Nos abrazamos fuerte, y veo que no estamos solos. A lo lejos se divisan amalgamas de cuerpos. El verdor del césped comienza a tornarse en un azul oscuro que recuerda el color del mar en la noche. No quiero mirar. Tras unos segundos abrazándola, con la cabeza puesta en su regazo, decido alzar la vista y ahí está el Sol ya cubierto por la luna. El eclipse es total y apenas se distinguen los contornos de las cosas. De repente me invade un infinito temor de que la luna no avance en su camino y nos consuma la noche eterna. La abrazo aún más. Quiero venerar al Sol, pero ya no puedo.
 
 Conforme el tiempo va devolviendo la luz me despierto.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Eros pedagógico (aforismos XII)

Se lee para enseñar; se enseña para olvidar.

Solo quien está dispuesto a vaciarse puede enseñar algo.

Quien rebosa de conocimientos no necesita de la pedagogía.

El mejor maestro no es el que sabe enseñar, sino el que enseña sabiendo y se entusiasma por ello.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La filosofía: el complemento perfecto

Con ocasión del nuevo anteproyecto de la LOMCE de nuestro "querido" Ministro Wert se han escuchado algunas voces de profesores de filosofía reivindicando el valor de ésta y la necesidad de que, de alguna forma, esté presente en la etapa de la enseñanza obligatoria. No puedo estar más de acuerdo con la reflexión que hace unos días sacaba a lucir mi amigo y compañero Felipe Garrido en su blog  Antes de las cenizas acerca de los motivos por los que la filosofía debe continuar en dicha etapa.

En efecto, desde cualquier concepción del conocimiento, debe suponerse a la filosofía el complemento perfecto para cualquier formación científica. No es de extrañar, en este sentido, que la mayoría de los grandes filósofos también sean grandes científicos, y muy pocos científicos pierden la ocasión de hacer sus miguitas en el ámbito de la filosofía. Y es natural que ello sea así porque es el mismo el deseo que anima tanto la labor científica como filosófica. Se trata de la búsqueda incansable de la verdad, de esa Verdad con mayúsculas que sobrevive a los sucesos más atroces y se cultiva allí donde hay rastros de humanidad.

¿Y no es la enseñanza una ocupación que persigue como fin último la aproximación a la verdad? No a cualquier verdad, naturalmente. No imagino a un filósofo contando los pelos de una persona para enseñarle el número verdadero de pelos que tiene en la cabeza. ¿Pero acaso a alguien puede preocuparle saber cuántos pelos tiene? Hay verdades que se buscan y otras que se ignoran. La filosofía se ocupa de la investigación de las verdades que se buscan, lo mismo que la ciencia, solo que la filosofía es el complemento perfecto, piensa allí donde la ciencia está ciega. Me atrevería a definir la filosofía como la ciencia que se hace consciente de sí misma, que se mira al espejo y descubre que todavía quedan conceptos e ideas por aclarar, que todavía queda mucho por aprender.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Origen del ser

Así define Ortega y Gasset la filosofía:

"Parejamente, el mundo que hallamos es, pero, a la vez, no se basta a sí mismo, no sustenta su propio ser, grita lo que le falta, proclama su no-ser y nos obliga a filosofar; porque esto es filosofar, buscar al mundo su integridad, completarlo en Universo y a la parte construirle un todo donde se aloje y descanse. Es el mundo un objeto insuficiente y fragmentario, un objeto fundado en algo que no es él, que no es lo dado. Este algo tiene, pues, una misión sensu estricto fundamentadora, es el ser fundamental." ¿Qué es filosofía?

¿Pero acaso el mundo que hallamos está falto de algo?, ¿puede estar lo dado, lo positivo, falto de ser?, ¿no es el hombre, más bien, quien lo reclama y grita desconsolado una metafísica donde alojarse y descansar?, ¿no está el ser al servicio de la indigencia?

viernes, 19 de octubre de 2012

Nunca te lo explicaron


Te mueves un poco, todo muy inocente, tu nombre acaba en una agenda, todo de oídas, ha comenzado el proceso.

Una vieja máquina de escribir balbucea tus iniciales, un sello, también negro, aquí no hay color, machaca tu destino.

No hay fotografía, no saben nada de ti, pero estás condenado y es la hora del teatro, un drama, ya lo verás.

Te liquidarán por mucho que ahora lo dudes, sólo es cuestión de tiempo, te harán coger un sucio tren, te harán llegar a la última estación, la antigua, y no te dirán nada nuevo, y seguirás estando preso, y recibirás una citación y creerás un poco en ellos.

Acudirás y bajo un frío ártico encajarás la primera paliza, en eso consistirá el juicio, para eso te llamaron.

Los golpes innecesarios son siempre los más duros, los más crueles, ellos conocen el oficio.

Pedirás perdón sin saber el motivo, nunca entendiste los cargos, conservas tu inocencia, pero la innombrable maquinaria de piedra te seguirá torturando un poco más, no habrá piedad.

Y te dicen que se está haciendo justicia, y lo hacen sin gritar, sin aspavientos, como si todo fuese normal, como si ellos fuesen los buenos, y te hacen dudar, y te lo están quitando todo.

Te han tenido encerrado durante meses, acompañado solamente por el miedo, y ahora que no te quedan fuerzas, ahora que sueñas con un minuto más, aunque sea de mentira, ahora ya no quieren alargar la pantomima y recibes la última carta.

Lo harán a escondidas, posiblemente de noche.

Y en sus lápidas sí habrá flores, y datos y fechas y nombres y apellidos, y hasta un pequeño retrato.

Y nunca te pedirán perdón.


Samuel Porcel Dieste.



"Cuando los pacíficos pierden toda esperanza, los violentos encuentran motivos para disparar", James Harold Wilson.