jueves, 17 de noviembre de 2011

La verdad y el error van de la mano

Tras preguntar a mis alumnos si les había sido provechosa la lectura de Platón (la posibilidad de ganar unas décimas en su nota de evaluación ha bastado para que fueran a la biblioteca a por uno de esos libros de los que se dice que ya nadie lee), me comentaba uno de ellos que sí, que le había gustado leer a Platón, pero que no compartía nada de lo que decía el filósofo. No he querido confrontar con él mi opinión (aunque tampoco soy un platónico convencido), ni siquiera me ha interesado escuchar por qué no compartía las ideas del filósofo. Me he limitado a hacerle comprender que el valor de una obra no radica en la cantidad de verdad que contiene (eso nadie lo sabe ni lo puede saber), sino en las posibilidades de error a las que nos abre. Una obra no es histórica solo porque conserve en sí el conjunto de ideas pasadas que la llevaron a su concepción, sino porque encierra dentro de sí el camino hacia el conjunto de verdades futuras, todavía por descubrir, a la luz de las cuales se revelarán los errores que antes eran solo posibles en la obra presente. Y es que la verdad y el error se necesitan, como el día y la noche o la enfermedad y la salud...¿o acaso podríamos hablar de cuerpos sanos si no existiera la enfermedad, o de teorías falsas si no existiera la verdad?


Nuestra retrospección nos ha puesto de manifiesto que es indiferente calificar al pasado filosófico como conjunto de errores o como conjunto de verdades porque, en efecto, tiene de lo uno y de lo otro. Cualquiera de los dos juicios es parcial, y en vez de pelear más les vale, al cabo, juntarse y darse la mano.
(Ortega y Gasset, Epílogo de la filosofía)

2 comentarios:

Joselu dijo...

No soy ningún experto en filosofía pero tengo la impresión de que el criterio de verdad en esta materia es harto complejo. Parece que el avance filosófico es auspiciado por obras e ideas anteriores que se van iluminando respectivamente como una suma de errores y verdades. Vale, ¿pero en la historia del pensamiento estamos ahora más cerca de la verdad tras 25 siglos de prospección filosófica? Quizás se nos plantean problemas nuevos insospechados en otros tiempos. No sé por dónde va la actualidad del pensamiento filosófico, ni cuáles son las corrientes vigentes. Leo poco pensamiento en formato de ensayo o reflexión filosófica, pero tengo la impresión de que los grandes problemas que plantearon los clásicos siguen vigentes. Platón me parece, a lo que sé de él, de una frescura y vigencia sorprendente. Se pueden leer sus ensayos o relatos todavía como obras vivas, algo maravillosos sabiendo que nadie leería a Kant si no fuera un especialista o a Hegel o a San Agustin o Aristóteles. Nietzsche fue otro que logró salir del mundo académico y llegar incluso a jóvenes que se sienten fascinados por su oscuridad. No me atrevería a decir que hay más verdad en los últimos filósofos que en Platón, aunque lógicamente su obra contenga errores que, no obstante, nos llevan a expresiones artísticas tan contemporáneas como Matrix, un remake del mito de la caverna.

Pero sí, la historia del pensamiento está conformada con errores y verdades. Aunque a veces los errores son extremadamente sugerentes.

David Porcel dijo...

Como bien dices, Platón y, en general, los clásicos, plantearon problemas que siguen vigentes. Lo que resulta más dudoso es afirmar que las soluciones que dieron continuan estando vigentes. Pienso que sus tentativas de solución han contribuido de una manera efectiva al progreso filosófico, la verdad es que creo en el progreso filosófico como en el científico, pero han contribuido al progreso gracias a que los errores que ellas contenían han sido descubiertos y superados por nuevas teorías. Creo que el progreso se nutre de los errores, necesita de ellos, de ahí que, de alguna forma, los clásicos continúen presentes en las teorías actuales... Gracias de nuevo por tu interesante punto de vista.