lunes, 30 de agosto de 2021

Feliz regreso

Cuando siendo niños tocaba regresar a casa tras los campamentos nos invadía una profunda melancolía de días que sabíamos ya no volverían más. Aquellas experiencias avivadas por la sensación pasajera de desarraigo iban alejándose conforme el autobús nos acercaba a la realidad de siempre. De nuevo nuestros padres, la casa de siempre, con sus horarios y sus voces, y luego el colegio con sus timbres y horas interminables. La muchacha morena de ojos azules, ese primer amigo subiendo a lo alto del valle, el olor a pan de los desayunos, los colores y sus flores, se perderían al llegar a tierra firme.

Durante aquellos momentos de regreso, sin embargo, podíamos entrever que lo verdadero había estado a nuestro alcance, y que sólo nosotros nos lo podríamos dar.

Feliz regreso.




4 comentarios:

Prueba dijo...

Es precioso David!

El camino de vuelta, de reencuentro, de regreso a casa, a la cotidianeidad, a la monotonía, a los horarios, a los quehaceres… es un tránsito de anhelo, una preparación para el duro golpe al que nos aproximamos sin poder evitarlo de forma alguna y a toda velocidad. Un adiós a un bello lugar, a un amor de verano, a una realidad efímera que se desvanece progresivamente ante nuestros ojos en ese trayecto. Mirando por la ventanilla, deleitando el paisaje por última vez, entiendo que la felicidad no ha sido más que una chispa en el inmenso mar de lo mismo, un sueño. Así nos aferramos a los recuerdos, lamentando no poder volver a mirar esos ojos, besar esos labios, escuchar esa voz, respirar ese aire y amar tanto la vida como entonces.
Momentos en los que volvemos a ser niños, donde, como dice Guitarricadelafuente, la
vida es tan bonita que parece de verdad.
Una vez finalizado el tránsito, despertarnos del sueño es fácil. El abrazo de nuestros padres, la bienvenida de nuestro perro, el olor a nuestra casa, dormir en nuestra cama y amanecer de nuevo siendo estudiante, hijo, profesor, médico…
Nuestra alma, calentada por la chispa, comienza a enfriarse, ya no recordamos ni los colores de las flores, ni el olor de nuestra amada.
Pero, al fin y al cabo, el inmenso océano de lo mismo también posee su belleza, que hemos de descubrir y amar para que nuestra monotonía no se transforme en un infierno.
Un abrazo! Noa

David Porcel Dieste dijo...

Qué bonito, Noa. No lo podría haber expresado mejor... "La vida es tan bonita que parece de verdad." Y me alegro que también vayas a tener un feliz regreso. Un abrazo grande.

Anónimo dijo...

La belleza, la verdad, siempre está en otra parte. De donde volvías al final del verano con las manos llenas.
Hermosa repuesta de Noa.

David Porcel Dieste dijo...

Es verdad. Gracias.