viernes, 29 de enero de 2021

Habitantes de ruinas

La aceleración de la vida y su presura nos hace olvidar la historia que hay detrás de las piedras, algunas arruinadas y otras todavía dando sentido a lugares y palabras. Piedras que sostienen, montadas unas sobre otras, y construyen ciudades de ruinas en los sueños de Novalis. Piedras que se elevan tanto que inaudibles ya suenan solo para dioses. O se dispersan como las gotas en los días de calor o su mirada antes del último ayer. Piedras que no volverán, como las crías alejadas de su madre o las notas truncadas de un pianista malogrado. Piedras que ni siquiera aprendieron a soñar.

Y como las piedras, cuya voluntad es la de ser, tantas palabras que anhelan ser escuchadas.

"Pasear sin rumbo entre las ruinas, sin importar de qué época sean, es una experiencia que entusiasma. El tiempo se suspende de repente. El mundo cotidiano parece muy lejano. La relación que se ha establecido entre la naturaleza y la obra ha obrado un milagro, un equilibrio frágil y sublime entre el tiempo y la belleza. Un relato de la soledad y del silencio." (Roberto Peregalli, Los lugares y el polvo)

6 comentarios:

M. A. Velasco León dijo...

Pasear entre ruinas vivas, y con estas me refiero a las que no están disecadas por el turismo, pues las de lugares históricos o artísticos de fama se han convertido en cementerios temáticos donde deambulan turistas-zombis. Pasear por esas ruinas, decía, siempre inquieta y reconforta a la par. Escuchar hablar a las piedras, susurrar viejas historias secretas y pisar con cuidado para no despertarlas a todas, para que no peleen por y sus voces mezcladas confundan nuestra cabeza.
(Hay un pueblo en ruinas cerca del mío que merece ser transitado, te dejaría su imagen pero en los comentarios veo que no puedo).
Salud

David Porcel Dieste dijo...

Cierto. Ruinas vivas, que solo los despiertos alcanzan a ver. Gracias por pasearte y enriquecer como siempre la entrada.

Robin de los bosques dijo...

Ese punto frágil en que lo humano ha quedado integrado en el espacio natural y caminamos entre otro paisaje,hijo de los dos.
¿Y la tristeza de los pueblos sumergidos bajo las aguas en los embalses? Ahí el tiempo sí que ha quedado detenido para siempre.

David Porcel Dieste dijo...

"Caminamos entre otro paisaje, hijo de los dos." Y ahí precisamente se produce la comunión.

Anónimo dijo...


Las ruinas son una máquina del tiempo al pasado, están llenas de historias las cuales sólo pueden ser descubiertas por los ojos del que las observa, del que se detiene a contemplarlas. Las ruinas representan el inmenso poder de la naturaleza frente a la fragilidad humana, por mucho que construyamos, la naturaleza siempre acabará destruyéndolo. Edificios de hoy, polvo de mañana. Polvo que contendrá nuestras historias, descubiertas por futuros observadores.
Las ruinas son un medio de unión, entre lo físico y lo espiritual, el presente y el pasado, la naturaleza y la humanidad.
No somos conscientes de la cantidad de historias que nunca vamos a conocer por edificar sobre ruinas, ya perdidas y olvidadas para siempre.
Un abrazo!

David Porcel Dieste dijo...

Qué bonito y sabio comentario, Noa. Muchas gracias por tus aportaciones, siempre interesantes.