domingo, 12 de enero de 2025

Gestos que transforman

Desde aquí ( https://revista-abaco.es/abaco-122-batallas-culturales/ ) podéis adquirir mi última publicación recién salida del horno, sobre un relato, el de la ingesta del fruto prohibido en el jardín de las delicias, que sigue fascinándome. Este trabajo nació de la conversación con un amigo, que me retó a escribir algo original sobre el relato Adán y Eva, y que dio lugar a lo que comparto, que no pretende ser si no una interpretación más sobre un hecho inaudito, generador, universal, y es que, aun viviendo rodeados de árboles hermosos y deliciosos en su jardín, los primeros hombres apartaron de ahí su atención...


Adán y Eva en el paraíso terrenal, Wenzel Peter

sábado, 4 de enero de 2025

Violencia en el paraíso

En el nuevo e interesantísimo número de la Revista Ábaco, Batallas culturales, publico mi trabajo titulado Violencia en el paraíso. Una lectura del relato de Adán y Eva. Los mitos son historias que todos necesitamos alguna vez en la vida. Los humanos no podemos vivir sin mitos. Nos rodeamos de ellos; los inventamos mientras otros los sueñan; nos los contamos los unos a los otros con la esperanza de que algo nos enseñen; y nos hagan sentir, si cabe, más próximos de lo que ya estábamos. Este artículo es una breve historia sobre uno de los relatos más leídos y comentados que se han escrito nunca, sobre uno de los grandes mitos generadores de tradición,  palabras, y acciones. Nos referimos a la historia de Adán y Eva que encontramos en los primeros capítulos del Génesis, concretamente, a ese momento de transgresión por el que fueron expulsados ¿para siempre? del paraíso y llevados a tierra de nadie.

Para su lectura y adquisición dejo este enlace, con agradecimiento al equipo editorial de la Revista Ábaco.


miércoles, 1 de enero de 2025

Buenos propósitos

-¿Cuál es tu propósito del nuevo año? 
- Me preguntan.

Como si los años tuvieran que llenarse de propósitos o los propósitos tuvieran que iniciar los años. Bien pensado, mi propósito –si tuviera que hablar de alguno- es entrar en las cosas sin propósito alguno, con los ojos abiertos para escuchar lo que ellas tengan que decirme. Entrar en las cosas, y las personas, como hacen los niños cuando ven una casa abandonada o abren un libro misteriosamente escondido. Entrar en la vida sin mediación de ninguna meta, y sin objetivo que nuble mi atención. Entrar abierto a lo que salga al paso, sin miedo de que esto nos vaya a hacer daño o de que nosotros lo vayamos a infringir. Entrar como cuando sentimos por primera vez y las palabras llegan a nosotros para ser pronunciadas. Vivir inesperadamente, abriendo frutos por el placer de abrirlos para volver a dejarlos en su lugar. Vivir dejando hablar a los libros y a las personas realizando el último de los gestos. Vivir respetuosamente, sin invadir el espacio de nadie y callando cuando encontramos el espacio invadido. Vivir dejando que los ríos sean ríos y su belleza cosa de todos.


domingo, 15 de diciembre de 2024

Cuidados

El instituto comienza mucho antes de que toque el timbre, y termina mucho después de que vuelva a sonar. Cuidamos que esa bolsa de plástico dejada en el centro del pasillo no manche la estampa visual. Cuidamos de enjugar las lágrimas de cualquiera de nuestros alumnos que se acercan llorosos a preguntarnos si tenemos un ratito. Cuidamos que dos chicos cabreados no se peguen y se puedan hacer daño. Cuidamos de acordarnos de preguntar al compañero por su madre recién operada, o por su hija que ha sufrido de apendicitis. Cuidamos de llegar puntuales al lugar de trabajo, y no pisar mal la escalera que me subirá al departamento. Cuidamos de sacudir los paraguas los días de lluvia, y de devolver al conserje el que nos prestó los días de sol. Cuidamos de atender la duda templada del alumno, y al alumno tembloroso que la plantea por primera vez. Cuidamos de acompañar al chico despistado a su nueva clase, y al extraviado de llamar a los servicios sociales para ver a qué hora lo tienen que recoger. Cuidamos de llevar los exámenes el día que hay que entregarlos, y de que repasen la suma no vaya a ser que nos hayamos confundido. Cuidamos de tener los informes preparados para enviarlos con fecha y hora. Cuidamos esperar a los padres que sabemos llegarán tarde, y de preparar antes el mensaje que vayamos a decirles. Cuidamos de no herir con unas palabras malhechas, y de ser amables también con el desamable. Cuidamos de medicarnos lo antes posible para no perder la voz, y de que esta resuene hasta el último de la fila. Cuidamos de no gritar, no vayamos a herir a alguien. Y cuidamos de que no nos griten y malogren nuestra dignidad. Cuidamos de pisar a tiempo y apoyarnos si un mareo tambalea la clase. Cuidamos de no sentarnos para no perder la dirección. Cuidamos de estar hasta el final, por si alguien olvidó decirte algo u olvidaste aquella nota en la mesa del departamento. Cuidamos de seguir con paso firme, a pesar del encorvamiento de los años y de los olvidos de las vidas cansadas.


domingo, 17 de noviembre de 2024

Vendré tras de ti

Cuando un alumno te abre sus cuadernos descubres que hay que seguir estando cerca de ellos, de sus palabras, de sus sentires. De otra manera, la educación se desvanece en mera charlatanería y malabarismo intelectual.


Cuando te vea,

te demostraré que pude.

No podrás ni usar tu lengua,

te quedarás en 'mute';


En ese momento recuerda,

que te habré matado sin cuerda.

Tus memorias solo residirán en mí,

tú, no volverás a vivir.

En ese momento entenderás,

que tan solo soy una mejor versión de ti.

 

Soy tú, pero con más fuerza,

esto es una nueva era,

tu serás mi luna nueva.

Eres el pasado que recordaré sin pena.



Laura Serban,

28 de junio de 2024

viernes, 8 de noviembre de 2024

Tarde

Comparto este hermoso poema que escribe mi padre, sobre los restos de día que el agua se lleva, sobre ese fondo de luz que dio origen a que las cosas pasaran, y a que no pudieran suceder.

 


A la tarde los basureros disparan las mangueras y el agua arrastra los restos del día:

una colilla con un beso de carmín que sabe a fresa

un pañuelo con lágrimas secretas

lágrimas que si se hubieran mirado de cerca hubieran revelado la clave del mundo

las pisadas de un niño que empezó a caminar y a morder fuerte en el empeño

unas palabras que alguien escribió para aprendérselas antes de la primera vez

unas gafas dejadas a posta en un charco de uno que iba a morir esa noche

una servilleta con un poema triste que hablaba de nubes y dolor y que decía:

las nubes llorarán sobre nosotros

porque aunque allí todavía estamos

ya no estaremos nunca

el papel de un caramelo que sabía a gloria

 

La plaza está ya limpia

Han forrado el mundo con papel azul y han pegado una etiqueta con el nombre de un niño

asustado el primer día.

(Miguel Porcel, 5 de noviembre)

 

viernes, 1 de noviembre de 2024

Todo eso eres tú

Cuando la noche me deja dormir y no espero nada del día siguiente, cuando ya no importa que dos más dos sean cuatro y el reloj dé la hora de levantarse, cuando llega el día en que hay magdalenas para desayunar y me acerco a ellas pensando en el café. Cuando perdí la clase de aritmética y me escondí en el desván para leer a Aristóteles, o sencillamente mirar el cielo abierto que en sus libros describía, a mi edad. Cuando los días parecen iguales porque entro a las mismas clases y me encuentro a ese compañero que apenas me da los buenos días. Cuando alguien mira atrás, y se pregunta si no ha errado de profesión, o sus pasos ya no pesan como el día que la emprendió. Cuando un adolescente se acerca porque quiere una foto contigo, y le pide a un desconocido que use su móvil para posar juntos de la mano. Cuando un profesor pasa noches en vela montando luces y escenarios que a otros despertará, y alguien se ve barriendo solo la última de las esquinas. Cuando la luz del mismo día cambia de color, y alguien tartamudea porque ve más que los demás. Cuando te viste con ella buscando el móvil que alguien perdió, o procurando apagar un incendio con un viejo extintor. Cuando alguien te abraza, y vuelves la mirada para ver que todo eso eres tú.