lunes, 16 de marzo de 2009
Poema de una alumna
La vida es preciosa
perfecta y bonita
como una rosa
Su pétalo, un beso
una mirada, un recuerdo
que desaparece como una lágrima al viento
Todo ha acabado
Un pétalo se desvanece
como si nada hubiera pasado
El aire se lo lleva
lo eleva
y desaparece
V.V.R. (Alumna de 2º E.S.O.)
martes, 10 de marzo de 2009
Palabras de un físico sobre la metafísica
miércoles, 4 de marzo de 2009
Más sobre el plan Bolonia
Al hilo de estas ideas, me viene a la mente una idea del ensayo recientemente publicado de José Antonio Marina La pasión del poder, muy recomendable para todo lector interesado en profundizar en la naturaleza del poder (lo tenéis en Anagrama), que hace referencia a la necesidad de pensar en una educación que prevenga al ciudadano de las estrategias de dominación del poder y le predisponga a ejercer plenamente su libertad:
Maquiavelo escribió: "Yo he enseñado a los príncipes a ser tiranos, pero también he enseñado al pueblo a destronar a los tiranos." Al estudiar cómo se configura el sujeto de poder, cuáles son sus mecanismos, recursos y estrategias, me interesa averiguar también cómo se pueden desactivar las estrategias de la dominación injusta. De la misma manera que hubo una copiosa literatura de manuales de educación del príncipe para ejercer el poder, necesitamos manuales de educación del ciudadano para ejercer la libertad. Y en uno de sus primeros capítulos habría que enseñarse a desenmascarar al poder, a deconstruir sus mitologías.
Volviendo al tema Bolonia, pienso que la implantación de dicho plan, si bien puede llegar a entorpecer la libre investigación, no podrá acabar con el ímpetu filosófico, de búsqueda de la verdad, consustancial al ser humano. Mientras sigamos siendo conscientes de nuestra ignorancia, de todo lo que nos falta por saber, seguiremos empeñados en buscar la verdad en las diferentes disciplinas del conocimiento. Me remito a mi experiencia como docente, que me confirma la existencia de alumnos más empeñados en comprender la teoría de la relatividad de Einstein o el método dialéctico de Platón que en pasar el tiempo ante el televisor, Internet o el Power-Point. Pero lo que no hay que olvidar es que la filosofía, diversificada también en las ciencias, debe ejercerse como una actividad libre y crítica, de forma creativa y creadora, alejada de imposiciones y determinaciones externas. No se aprende a filosofar, sino que se filosofa aprendiendo, aproximándonos a la verdad; y la educación, como también nos recordaba Ricardo Moreno en su ya célebre Planfleto antipedagógico, en primer lugar debe de potenciar nuestras capacidades y hacer incrementar nuestros conocimientos, porque sólo así, con los conocimientos previos adecuados y habiendo ejercitado nuestras facultades, podremos dedicarnos cuando sea menester a esa encomiable tarea que es la búsqueda de la verdad.
domingo, 1 de marzo de 2009
Cuando te vayas, recoge mi silencio
Cuídalo, y cuídate de él, pues ahí sigue al acecho mi dolor.
Acarícialo como se acaricia a un pájaro,
Y déjalo volar hasta que el aire sea sólo la luz que preña la montaña de hielo.
Allí tililará el silencio, liberado
En una soledad que nunca podrá ni ser soñada,
Y, ya en el centro, quieto, donde gravita la noche,
Irá dejando su aliento en el destino de las cosas leves
Que tus pies pisarán donde el destierro te lleve
Miguel Porcel Berdala,
Larués, 6 de diciembre de 2004
sábado, 21 de febrero de 2009
Las cosas pueden ser y no ser
lunes, 16 de febrero de 2009
Un llamamiento a lo sagrado
Carl Sagan
domingo, 1 de febrero de 2009
El igualitarismo: causa de desigualdad
No viene mal recordar que la realidad social de un aula, sobretodo en los niveles de la E.S.O., se traduce en una variedad absoluta de preferencias, aptitudes y actitudes, encarnadas en adolescentes procedentes de diferentes contextos culturales y poseedores de unas cualidades personales y propias: Hay alumnos aplicados y, dentro de éstos, están los inquietos y los conformistas, los ambiciosos y los 'pelotas'; luego están los alumnos que no terminan de aplicarse, los que 'pasan' de atender y tomar notas en clase, pero que luego estudian en casa cuando sus compañeros no les ven; también los hay 'saboteadores’, alumnos que ante todo prefieren sabotear la clase, aun sabiendo del castigo consecuente, y los alumnos inadaptados, que nunca terminan de sentirse bien en ningún grupo; y están también los alumnos impasibles, que no se inmutan por nada, a los que todo les resbala, más todavía los cultismos y los conceptos...., y así muchos otros más.
Teniendo en cuenta esta diversidad social, pensamos que cualquier pretensión educativa de igualar las diversas actitudes de un grupo de alumnos está condenada al fracaso, si éstos no poseen, al menos, una serie de disposiciones compartidas, exigibles para la asimilación de un buen comportamiento. Por lo mismo, la pretensión de igualar cognitivamente a un conjunto de individuos puede llevarse a buen término, pero sólo si éstos presentan al menos similares conocimientos previos y capacidades, así como una mínima disposición previa para el aprendizaje, hechos que por lo general no se dan. El problema a nuestro entender, por tanto, consiste en la inexistencia de este conjunto de factores comunes, imprescindibles para un desarrollo y crecimiento conjunto de los estudiantes. Como la variedad de intereses y preferencias, de conocimientos previos y aptitudes, es muy vasta y acentuada, no hay principio ni programa educativo alguno que consiga materializar ese ideal de igualdad social, produciéndose el efecto contrario de dificultar un aprendizaje común de calidad.