miércoles, 24 de noviembre de 2021
Naturaleza violentada
martes, 23 de noviembre de 2021
El duende de Valeria
Hay momentos en la vida de un profesor que resucitan el poeta que llevamos dentro. Son momentos provocados, misteriosos, que hacen presagiar milagros infinitos. Gracias, Valeria.
El duende de Lorca
Es capaz de hacerte perder el juicio,
de pensar si alguna vez llegaste a tenerlo,
a cómo hacer para conservarlo,
para que no te devore las entrañas
y ojos de loca no mire por encima del hombro.
Para algunos es voz,
otros perciben fantasma que tortura,
Lorca llevaba un duende siempre en su nuca.
Yo, yo lo llevo dentro
y sube y baja
como,
cuando
y donde quiere.
Me susurra letras y tenemos conversaciones elevadas de tono.
Luna, lluvia y púrpura
ante mis ojos despiertos,
solo ven y solo puedo oler sangre.
Pellizca, tienta y ojo como
no lo apuntes rápido en el folio controversial.
Pérdida de cabeza,
pérdidas en tiempo y en un cuerpo.
Sal,
déjame,
yo no te pedí salir,
yo no pedí tu existencia,
pero sé con certeza
que el día que marche
hacia el atardecer tardío,
mi alma y mi suspiro
se llevará consigo.
Valeria García, alumna de 2º de Bachillerato del IES Miralbueno
sábado, 20 de noviembre de 2021
Comentario de un joven filósofo
viernes, 12 de noviembre de 2021
Entrevista a Victoria Cirlot: de visiones, mitos y otros sueños.... seguido de un trabajo sobre la ingenuidad y su poder
La ingenuidad es una de esas cualidades que ha quedado ensombrecida por la cultura de la conquista y el liderazgo. Vamos tan acelerados que no reparamos en el ingenuo que todos llevamos dentro. Pero, ¡ay de quién lo descubra! El último número de la Revista Ábaco, dedicado al ferrocarril, incorpora un trabajo que titulo "De Aladino, Sócrates y Perceval. Ensayo para una ética de la ingenuidad", donde descubrimos a grandes ingenuos abriéndose paso allí donde otros no alcanzan. También, una entrevista que hago a la profesora y ensayista Victoria Cirlot a propósito de su último libro Ariadna abandonada. Nietzsche trabaja en el mito, sobre visiones, mitos y otros sueños. Muy agradecido a quienes han hecho de esta aventura algo posible.
Desde aquí podéis disponer del ejemplar en su formato impreso o digital.
¡No os lo perdáis!
sábado, 6 de noviembre de 2021
Instancias a no vivir
Cuando se dice de la filosofía que es un saber lento no se repara en el hecho, sublime, de que la lentitud es condición del pensamiento, y de la acción. La filosofía no se lee como se lee un letrero o se escucha una historia. Exige rumiación, estar dispuesto a ser otro. Y el caso es que nos instan a creer que estamos perdidos, que la aceleración es el sino de nuestro tiempo, como si debiéramos (y pudiéramos) vivir o existir aceleradamente. ¿Cuánto suma el negocio que ahora gira en torno a esta falsa presunción?
Tome el lector un mensaje de voz de Whatsapp. Acelérelo a 1,5 ó 2 de velocidad. Las voces se igualan escuchadas a gran velocidad. Los contenidos se difuminan. Se pierde el matiz, el tiempo, el cuerpo de la voz. Todo se hace igual. En realidad -y esto es lo que se nos escamotea-, ya no hay voz. Las interrupciones niegan lo singular. Ya no somos distintos. Ya no somos. La filosofía es pensamiento lento, y la lentitud devuelve lo singular, nos devuelve -literalmente- a la vida.
"Se cuenta la anécdota de un maestro taoísta que aleccionaba así a sus discípulos: «Cuando estéis de pie, estad de pie. Cuando caminéis, caminad. Cuando estéis sentados, estad sentados. Cuando comáis, comed». Entonces, uno de ellos le interrumpió y replicó: «Pero, maestro, si eso es lo que hacemos». El monje le respondió: «No, cuando estáis sentados, ya estáis de pie. Cuando estás de pie, ya andáis corriendo. Cuando corréis, ya habéis llegado a la meta»." (Los jardines de los monjes, Peter Seewald y Regula Freuler)
martes, 2 de noviembre de 2021
¿De verdad vamos hacia una sociedad sin filosofía?
Si la Ley Wert
nos embistió suprimiendo del currículo la Historia
de la Filosofía como materia troncal para nuestro alumnado de 2º de
Bachillerato, la nueva ley educativa suprime cualquier presencia de la Filosofía
en la etapa de la enseñanza secundaria obligatoria. En la Antigua Grecia se
acostumbraba a responder que era mejor estar atado a la piedra de la filosofía
que ser esclavo de Zeus. Y en el siglo XIII Roger Bacon alertó a los hombres de
su tiempo de los cuatro grandes obstáculos para alcanzar la verdad: la sumisión
a una autoridad indigna, la influencia de la costumbre, el prejuicio popular y
el ocultamiento de la propia ignorancia. Ahora, en la madurez de las
democracias contemporáneas, cuando verdaderamente podemos y debemos cuidar la
pluralidad y libertad de opiniones, nuestras autoridades van a amputar, de
raíz, toda posibilidad en nuestros alumnos para atarse a la filosofía o
prevenirse de las cadenas del dogmatismo. ¿Es esta la sociedad que queremos
construir? ¿De verdad querremos convivir con generaciones de jóvenes privadas
de conocimiento y compromiso? La filosofía no es sólo saber decir y opinar
razonadamente. También es saber escuchar, y al escuchar escucharse,
compartiendo puntos de vista y generando comunidad.
Por primera
vez en la historia de nuestra democracia ya no se debatirá sobre el bien y el
mal en las aulas, no se avanzará por el camino del pensar ni se buscará sentido
a una existencia cuyo significado no acabamos de comprender. Nuestros alumnos,
por primera vez, no conocerán los fundamentos éticos de nuestras sociedades
democráticas ni pondrán palabras a interrogantes que desde tiempos ancestrales
han ocupado las mentes de tantos hombres y mujeres. Tampoco desarrollarán la
crítica y sospecha contra opiniones disonantes ni serán valorados por
cuestionar las ideas preestablecidas que diariamente nos llegan de
planteamientos simples e interesados. ¿Acaso nuestras autoridades están
suponiendo que la conciencia crítica y argumentativa no debe ser educada?
¿Acaso están pensando que puede comprarse rebajándola a objeto de uso y de
consumo? Y por si fuera poco, la eliminación de cualquier contacto con la
Filosofía en la ESO supondrá para este alumnado la imposibilidad de participar
en actividades de creciente interés cultural como la Olimpiada aragonesa de
Filosofía, que durante los últimos años está reuniendo a más de cuarenta
centros en sus diferentes modalidades, así como en otros encuentros culturales
con jóvenes filósofos organizados por la Sociedad Aragonesa de Filosofía. ¿De
verdad vamos hacia una sociedad sin filosofía?
viernes, 29 de octubre de 2021
Mundos subjuntivos
Cuando ya no cabe la responsabilidad, bien porque nos han asaltado la intimidad, o bien porque desde agencias tecnológicas nos han cambiado nuestra piel –haciéndola insensible a ese primer reflejo despertador del eros-, nos queda la invención y el juego. ¿Qué puede hacer el señor K si no imaginarse mundos subjuntivos o condicionales donde franquear las puertas de la Justicia? ¿Qué puede hacer si no jugar a ser libre, inventándose parábolas, tramas, relatos donde ser protagonista de algo? ¿Qué puede hacer si no figurarse formando parte de asociaciones y castillos donde erigirse dueño de actos y palabras? ¿No es éste el papel del hombre que Nietzsche anticipa en la figura del «superhombre»? ¿No tiene el «hombre expropiado» que reinventarse constantemente para ser? ¿Y no es la democracia, amparada en el derecho al ejercicio de la responsabilidad, otro juego del lenguaje de quien ya está demasiado lastimado para confiar en acciones transformadoras?
"La autoridad y el papel exponencial de las ciencias y de la tecnología en los asuntos del planeta son mucho más profundos que la economía de lo pragmático. Constituyen un movimiento tectónico, una modificación de la fuerza de gravedad de tanto alcance como la erosión gradual, en la mentalidad adulta, de las concepciones religiosas del mundo, una erosión precisamente correlativa a la soberanía de lo científico (...) La computación, la teoría y búsqueda de información, la ubicuidad de Internet y la red global hacen realidad algo que es mucho más que una revolución tecnológica. Suponen transformaciones en la conciencia, en los hábitos perceptivos y de expresión, de sensibilidad recíproca, que apenas estamos empezando a calibrar. En múltiples terminales y sinapsis, se conectarán con nuestro sistema nervioso y estructuras cerebrales (posiblemente análogos). El software será interiorizado, por así decirlo, y la consciencia tendrá quizá que desarrollar una segunda piel." (Epílogo, Lecciones de los maestros, George Steiner)




