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martes, 4 de agosto de 2020

Clic, post, like: 9 caras de las redes que todo el mundo vive pero nadie cuenta

Esperamos reencontrarnos con la especialista en innovación social digital Liliana Arroyo Moliner, autora de Tú no eres tu selfi, y estudiantes de Filosofía, para hablar de temas de interés social relacionados con redes sociales, nuevas formas de interacción y, en general, sobre las posibilidades (o imposibilidades) que nos brinda la era digital.

Esperamos poder conversar, como siempre, gracias a la estimable colaboración que desde la Sociedad Aragonesa de Filosofía venimos realizando con el Servicio de Juventud del Ayuntamiento de Zaragoza.

martes, 23 de enero de 2018

Ciudades a la intemperie

El nuevo número de la Revista Ábaco, Nº 94, sobre el tema de convivencia, desigualdad y gestión del conflicto en las denominadas "Ciudades a la intemperie", sale ahora a la luz con variados e interesantes trabajos de especialistas de diferente procedencia. El magnífico reportaje fotográfico que ilustra la revista es obra de Sara Janini. Escriben diversos autores a partir de trabajos de investigación aplicada en barrios populares, con metodología, coordinación y auspicio del Instituto IMEDES con diversas Universidades. Los casos tratan de diversos barrios de Madrid, Zaragoza, Valencia, la isla de La Palma, México, también estudios sobre desigualdad en distintos ámbitos educativos, del mercado de trabajo, refugiados y acerca de la ciudad y su cosmos. Obituario sobre Janiguchi, reseñas y críticas de libros, entre otras cosas.




Sin duda, una excelente publicación de plena actualidad, que va de lo local a lo global, extrapolada a muy diferentes campos de nuestra vida cotidiana a escala internacional, y en la que me honro en participar con mi trabajo Del cosmos a la ciudad; de la ciudad a la intemperie, que espero disfruten.

Se puede obtener solicitándola desde la librería habitual o bien desde la web de la Revista Ábaco.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Grecia. Entre la tragedia y la rebelión

Para los interesados en conocer la historia reciente de Grecia, jalonada por un triste encadenamiento de crisis económicas, políticas, sociales, que ha llevado al pueblo heleno a múltiples formas de rebeldía y oposición, recomiendo encarecidamente leer la visión "desde dentro" que nos muestran diferentes especialistas griegos en el número de la Revista Ábaco Grecia. Entre la tragedia y la rebelión. Como señala el coordinador de la monografía Daniel Marías, "se ha realizado el esfuerzo de poner a disposición del público hispano nueve artículos originales escritos por intelectuales griegos, especialistas universitarios de diferentes disciplinas: geografía, sociología, antropología, ciencia política, economía que nos ofrecen su particular análisis desde Grecia, el epicentro de la noticia y de los hechos."



Y como hablamos de la historia de Grecia, qué mejor ocasión para teorizar sobre la idea misma de historia y de lo que significa narrar historias. Como ya comenté en una entrada anterior, mi pretensión con el artículo ¿Qué significa contar historias? Esbozo para una crítica de la razón histórica como forma de conocimiento, que aparece en el citado número, no es tanto desmontar toda una filosofía de la historia, que ya se anticipa con Hegel, como poner en jaque los esfuerzos realizados para hacer de la historia una ciencia. Nuestro propósito, en este sentido, ha sido el de mostrar la íntima contradicción en la que se apoyan los intentos filosóficos de hacer de la historia una razón o de la razón una historia.

lunes, 9 de febrero de 2015

Presentación del número 80/81 de Ábaco

La REVISTA ÁBACO tiene el gusto de invitarle a a la presentación del número 80/81 monográfico titulado "Frentes Marítimos. Memoria del Litoral."

La presentación tendrá lugar en Oviedo, el día jueves 12 de febrero de 2015 a las 19 horas en la Librería Cervantes en la c/ Doctor Casal, 9, 33001, Oviedo. Teléfono 985207761

El acto contará con la intervención de:

Miguel A. Alvárez Areces, director de la revista Ábaco

María Cruz Morales Saro, Catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo

María Soledad Álvarez Martínez, Coordinadora del monográfico, Catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo

El en el acto se presentará también el libro "Espacios portuarios y villas costeras. Modelos de estrategias urbanísticas y patrimoniales de regeneración y transformación del litoral asturiano" resultado del Proyecto de Investigación MICINN-HAR2011-24464

Tras las intervenciones se realizará un coloquio con los asistentes.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Invitación

Os invito a leer la presentación del nuevo número de la Revista Ábaco sobre el papel de los espacios públicos en la construcción de la identidad cultural, desde un enfoque sociológico, político, y humanístico. Tengo también el gusto de colaborar en él con mi pequeña contribución filosófica que muy gustosamente os animo a leer y discutir:
 
Espacios Públicos. Conflicto y convivencia.

Espacios Públicos. Conflicto y convivencia.

Revista ÁBACO Nº 75

Cuando las plazas y espacios públicos se diseñan adecuadamente, la gente los utiliza como parte esencial de su vida y de su historia personal y colectiva. Juegan un papel crucial en el desarrollo de la sociedad y en la calidad de vida,  a la vez que en la proyección externa y centralidad de las ciudades.
Muchos lugares emblemáticos (Puerta del Sol en Madrid, la plaza de Estambul o la Plaza Tahrir, como ya lo fueron la plaza de Tiananmen en Pekín,  la Plaza de las Tres Culturas mexicana o  la Plaza Roja moscovita) son espacios donde se plantean dialécticamente y se hacen visibles hechos y situaciones de convivencia y conflicto. Las convocatorias se realizan hoy de forma novedosa por medio de las redes sociales y han llegado a ser eje central de protestas, luchas y reivindicaciones como escaparate mediático del mundo.


La destrucción del Parque Gezl, posiblemente el último gran parque del centro de Estambul en la plaza Taksim, generó un movimiento sin precedentes de protesta en esa ciudad y en Turquía que tuvo repercusión mundial. Esta ocupación del espacio público trataba y luchaba por evitar que los bulldozer arrasaran y destruyeran el emblemático reducto ciudadano. Las consecuencias motivaron una crisis política que puso en jaque al propio gobierno turco. Esta protesta fue crisol y catarsis del malestar ciudadano ante la crisis económica, social y civilizatoria. Los ciudadanos exigían ser partícipes ante decisiones importantes que afectaban a su entorno y a la ciudad en la que viven.
El «Project for Public Spaces», organización que analiza los atributos de los espacios públicos necesarios para que sean considerados «un buen lugar», elabora criterios a la hora de proyectar, construir o vivir en un lugar en base a: confort, accesibilidad, actividades y socialización. Y según su criterio, las mejores plazas serían: Piazza del Campo en Siena; la Gran Place de Bruselas; Rynek Glowny en Cracovia, Polonia; la inevitable Trafalgar Square de Londres; la Federation Square de Melbourne en Australia, Pioneer Courthouse Square de Portland, Oregón; el Hotel de Ville en París; la Old Town Square de Praga; la Piazza Navona de Roma y en el caso español, la Plaza de Santa Ana de Madrid. Al repasarlas, uno pensará que no están todas las que son, aunque sí, en nuestra opinión, las que están cumplen ese arquetipo de plaza pública, elemento central, simbólico, cultural y de relación social de los ciudadanos con el que nos identificamos.
 

Un ejercicio sano sería reflexionar si alguna plaza de nuestra ciudad o pueblo tienen también esos valores que trascienden de lo local a lo global, al menos en nuestro imaginario y vivencia.
En ocasiones, por sensaciones de miedo, violencia e inseguridad los espacios públicos se transforman en aparatos de vigilancia que van convirtiéndose en «no lugares», empleando la acepción que popularizó Marc Augé. La ciudad cambia a peor a medida que el espacio público va desapareciendo, muchos casos en Latinoamérica así lo atestiguan.
Desde el universo virtual, tal como comenta la arquitecta brasileña Natalia de Carli, en un excelente trabajo y reflexión sobre la idealización del espacio público latinoamericano, la explosión de movimientos sociales está haciendo visible ante el mundo sus aspiraciones, protestas y propuestas, ya sea en Grecia, Portugal, España, París, Turquía, China, Inglaterra o Egipto, todo parte de una misma agitación que sacude el orden establecido, con la protesta ante injusticias sociales, manipulación y desinformación de un buen número de medios de comunicación, la especulación financiera y la oposición ante un sistema económico y político que tiene grietas indeseables por todos lados.  Una idea subyace y avanza en este camino, la conversión de los espacios de miedo en lugares de esperanza. 


Este número de Ábaco se planteó, en principio, como una reflexión desde la antropología urbana sobre investigaciones desarrolladas en los últimos tiempos por un equipo del IMEDES (Universidad Autónoma de Madrid) sobre conflictividad y migración en contextos locales, especialmente en aquellas cuestiones que afectasen a la convivencia y mediación en la realidad social. Es así que varios investigadores publican sus artículos en el monográfico: María Adoración Martínez, Joaquín Eguren, Paloma Gómez, Carlos Peláez o Juan Ignacio Robles. Pronto esta idea se amplió para tratar de ofrecer al lector una visión actualizada, transversal  e interdisciplinar de los espacios públicos y esos ejes que transitan por nuestra vida cotidiana día a día.
En esta contribución a lo que representan los espacios públicos se plantean cuestiones importantes como que sean agente de movilización política y ciudadana, el caso de la Plaza Tahrir  en El Cairo que los profesores Asunción Aneas, profesora de la Universidad de Barcelona   y Abdelsalam Basha,  traductor y periodista egipcio, tratan en primera línea y directa visión. También el análisis desde la geografía como es el caso italiano que aporta la profesora Mirella Loda de la Universidad de Florencia sobre mercados públicos, o bien el del profesor Carlos Manuel Valdés  que trata del entorno rural con los montes públicos  y el procedente de la Universidad Técnica de Lisboa de la Universidad Carlos III de Madrid, Miguel Silva Graça, que aporta casos de espacios públicos urbanos portugueses y europeos , que complementan ese tratamiento multidisciplinar de un asunto de tan candente actualidad, donde se reflejan en los espacios públicos de convivencia y a la vez de conflicto, un crisol de contradicciones, aspiraciones, frustraciones  y sueños de la gente, buen reflejo de la crisis económica y social en que vivimos.
Siempre habrá que relacionar las condiciones de civilidad y vida pública, siendo esencial para la democracia el reivindicarlo El espacio público como intento de validar las prácticas sociales de percibir y crear un proyecto colectivo y a la vez de apropiárselo desde el punto de vista personal y vital.
 

Como es habitual en Ábaco, aparte de la monografía, otras secciones plantean desde cuestiones de Filosofía de la Técnica en Heidegger y Jünger con David Porcel, hasta la crítica y crónica cultural de Alberto Humanes sobre la Exposición en Roma de los becarios de la Academia de España, o bien el Obituario que Ignacio Fernández del Castro escribe ante la muerte de Eugenio Trías. Estrenamos también una nueva sección que dedicaremos a nuevas iniciativas dentro de las industrias culturales o creativas. En esta ocasión, dedicada a Hector Jareño y su proyecto, reconocido y premiado recientemente. En próximos números iremos dando cuenta de otros emprendimientos que reflejen talento, innovación y creación en la economía de la cultura.
 

Nos queda desear el haber acertado con el tema y planteamiento de la revista y ofrecer, como siempre, el canal de interacción a suscriptores, amigos, lectores y autores para tomar iniciativas, debatir, criticar y proponer ante este medio y herramienta de reflexión y análisis social que aspiramos sea Ábaco.

sábado, 10 de marzo de 2012

Una ética para un mundo manipulable

El sentido común nos dice que la técnica es aquello que sirve para manipular el medio natural y así conseguir algún beneficio que de otra forma no se lograría. La técnica, así vista, se entiende como la mejor manera, si no la única, de alcanzar los codiciados ideales de seguridad, comodidad y bienestar. Dicho de otro modo: el uso y potenciación de la ciencia y la técnica están legitimados en tanto en cuanto favorecen la creación de nuevas posibilidades vitales y un mayor dominio de nuestro entorno natural. Está visión se ajusta, por otra parte, a los ideales democráticos de garantizar la igualdad de oportunidades y el derecho a la libertad de investigación científica. Claro que la técnica se puede entender de muchas maneras, o puede verse desde aspectos distintos. El filósofo Josep M. Esquirol, de la mano de Heidegger, en su ya citado libro El respeto o la mirada atenta, atiende a otro aspecto y nos presenta la técnica como una forma de mostrar, de manifestar, de hacer presente. Vamos, que la técnica es esencialmente una forma de "revelación":


Un simple instrumento contribuye a ver las cosas de manera distinta de como se las veía cuando aún no se contaba con él. El telescopio o el microscopio son ejemplos privilegiados y evidentes: inventado el microscopio se empezaron a ver con él estructuras de la realidad cuya existencia ni siquiera se sospechaba antes. Pero lo mismo acontece con otras cosas no tan evidentes a primera vista: cualquier técnica trae consigo una mirada diferente sobre el mundo. Los instrumentos agrícolas fueron mostrando la tierra como algo cultivable; las barcas y los botes -las técnicas de la navegación- revelaron el mar como navegable. Es muy posible que el mar fuera antes visto como lo inmenso y especialmente poderoso, como el infranqueable límite del mundo conocido, pero con la construcción de barcos la visión cambio; perdudaría sin duda algo de la antigua manera de verlo -y quizás se mantiene todavía- pero, con los barcos que lo navegan, y cada vez a más velocidad y casi sin ningún peligro de naufragio, nuestra visión del mar, es decir, la revelación del mar, lo que del mar se nos muestra, es ya otra cosa.


Esta forma de ver la técnica, esta perspectiva del fenómeno tecnocientífico, lleva al autor a ver el mundo actual como un mundo desencantado y manipulable. Dice Esquirol que la tecnociencia revela un mundo cada vez menos enigmático y propenso a la imaginación y más a la exploración científica. El desencanto del mundo revelado por la tecnociencia, a su vez, va unido a un mundo de cosas manipulables, dispuestas para ser vendidas y usadas. Ésta es su razón de ser:


Tienen poca consistencia y una vida efímera. No están concebidas, ni son vistas, como algo que tenga que durar. Precisamente por eso, cuando se acumulan (y no se gastan), hay que hacer algo como, por ejemplo, rebajar su precio, devaluarlas, para favorecer así su paso a la fase de uso y consumo. La conversión en recurso de casi todo lo que nos rodea es obra del sistema moderno de la tecnociencia, en complicidad con un sistema económico basado muy especialmente en el consumo. De modo que hoy el mundo tiende a aparecérsenos (a revelarse) como un enorme almacén de existencias.


Incluso el lenguaje, el lenguaje de la información, al servicio siempre del afán de control y poder, se convierte en algo disponible y consumible. Tan pronto aparece una noticia que llena todos los medios de masas, se hace caduca a la luz de una nueva noticia que ahora ocupa el lugar central, dispuesta para ser usada y desechada. Pero quizá el síntoma más revelador de la idiosincrasia de la era de la información, apunta el autor, consiste en la parálisis creciente de nuestra facultad del pensamiento y del juicio. La acumulación, fluidez y masificación de la información genera la ilusión de que todo está dado y establecido y, por tanto, que ya no es necesario pensar:


El ciudadano conectado se siente muy informado, casi sólo por el hecho de que tiene disponible tan enorme cantidad de información que, además, se actualiza día a día. Pero incluso aquí hay algo que falla. ¿Acaso no es evidente que no es lo mismo una información elaborada y pensada que un dato? ¿Hemos olvidado ya que el juicio necesita de maduración y que no es lo mismo disponer de información que tener juicio?


Se impone por tanto una ética para la era de la ciencia y la tecnología, una ética -válida incluso en períodos de crisis- que nos prevenga de esta conjura tramada por el sistema económico actual para usar y consumir las existencias, al tiempo que favorezca la creación de lugares y tiempos idóneos para la reflexión y maduración como procesos previos al juicio.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La sociedad digital

La sociedad digital de la que formamos parte está sin duda condicionando nuestra forma de conocer, de producir y de relacionarnos con los demás. Esto es un hecho innegable, característico de un tiempo en que todo parece ser digitalizado o susceptible de ello. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación no solo transforman de una manera radical nuestra manera de acceder a la información, de conocerla o procesarla, sino que son creadoras de nuevos contextos y entornos virtuales capaces de propiciar una infinidad de experiencias vitales hasta el momento impensables. El ser humano, su propia naturaleza, se ve sujeto ahora a la necesidad de desarrollar nuevas estrategias adaptativas para desenvolverse y crecer en estos entornos virtuales cada vez más extendidos y profundos. Dice Ortega que llegará un momento en que ya no sepamos distinguir nuestra verdadera naturaleza de esta sobrenaturaleza artificial y digitalizada que cada vez se nos vuelve más necesaria.

El nuevo número de la Revista Ábaco, La sociedad digital, en el que tengo el placer de colaborar con mi propuesta sobre los límites y poder de la tecno-ciencia en las sociedades nihilistas, contribuye a aclarar las consecuencias del impacto de estas sociedades digitales en nuestra vida y constitución. Es verdaderamente apasionante adentrarse en los estudios que investigadores y profesores de diferentes disciplinas realizan con el fin de analizar, valorar y enjuiciar la situación del ciudadano actual, inmiscuido sin remedio en los entornos virtuales que cada vez, como digo, van reemplazando a los entornos reales. No faltan, en este sentido, los discursos que nos advierten de algunos de los peligros derivados de la proliferación de las TIC en la sociedad, y especialmente, en el contexto educativo. Como afirma la profesora María Aquilina Fueyo Gutiérrez, algunos de estos peligros están propiciados por el imperialismo de cierta ideología que, al servicio de los poderes económicos, legitima el uso acrítico e indiscriminado de las TIC al tiempo que favorece peligrosamente la adaptación del sistema educativo a las exigencias de estas nuevas tecnologías: "la introducción de las TIC en todos los ámbitos de la sociedad viene acompañada de un marcado discurso tecnofílico, diseñado y orquestado por intereses comerciales y económicos. Dirigido en primer lugar a los potenciales usuarios, este discurso presenta a las TIC como elementos esenciales de progreso que solucionarán los principales problemas y deficiencias de nuestras sociedades incluidos, por supuesto, los existentes en el ámbito educativo en el que se revelan como herramientas portadoras per se de innovaciones y ventajas sin límite." (Comunicación y educación en los nuevos entornos: ¿nativos o cautivos digitales?, p.23)

sábado, 1 de octubre de 2011

El funcionario español

Compare el lector u oyente un funcionario alemán con un funcionario español, notará en el comportamiento del primero, del alemán, que el hombre oculto tras el rol oficial ha aceptado radicalmente éste, se ha sumergido por completo en él, ha inhibido de una vez para siempre su vida personal -se entiende: durante el ejercicio de su obligación-, no ahorra detalle alguno de los prescritos en el reglamento, no se sorprende en él despego alguno hacia la actuación oficial que le es impuesta, al contrario, hace lo que hace, el oficio, con verdadera fruición, cosa imposible si al individuo no le parece ya, como individuo, un ideal ser funcionario (...) Contraponga el lector, a este caso, el del funcionario español. El espectáculo de su comportamiento no puede ser más diferente: al punto advertimos que el español se siente, dentro de su oficio, como dentro de un aparato ortopédico; diríamos que constantemente le duele su oficio, porque su vida personal perdura sin suficiente inhibición, y, al no coincidir con la conducta oficial, tropieza con ella, por eso le duele. Se ve que el hombre este siente en cada situación unas ganas horribles de hacer algo distinto de lo que le prescribe el reglamento. (Ortega y Gasset, El hombre y la gente. Curso 1939-40)

domingo, 30 de agosto de 2009

Hacia el hombre global

El Catedrático de Sociología Emilio Lamo de Espinosa, en un artículo recientemente publicado en el ABC (24-08-09), defiende que el verdadero reto al que se enfrentan las sociedades actuales consiste en cómo gestionar los problemas globales que van apareciendo. El reto está en encontrar (o construir) las herramientas que son necesarias para abordar los nuevos problemas que, como es el caso del terrorismo, la delincuencia organizada, la proliferación de armas nucleares, la carrera armamentística, los movimientos migratorios, las pandemias, los problemas medioambientales o la pobreza, debido a su naturaleza global, total, trascienden los límites de los Estados y Naciones:

Tenemos, es cierto, un nuevo (des) orden internacional, altamente conectado (más que nunca), y todavía constituido por Estados como unidades básicas, que es la base del sistema inter-estatal de Naciones Unidas. Pero al tiempo aflora algo radicalmente nuevo en la histioria de la humanidad: una sociedad abierta global que salta por encima de los Estados y deja obsoletos a ellos y a los organismos internacionales, nueva sociedad que exige, no otro orden internacional más, sino algo distinto y nuevo.

El problema, por tanto, no consiste tanto en la cuantía y embergadura de los problemas que se avecinan como en la naturaleza de éstos, que inutiliza el tipo de herramientas con los que hasta ahora han contado los Estados. El Estado de Derecho, la ciencia económica y política, la labor científica,..., deben hacer frente a una serie de asuntos que, por su naturaleza, rebasan las posibilidades de aquéllos, lo cual hace que cada vez sea más urgente pensar en nuevas posibilidades de diagnóstico y tratamiento de problemas. Por ello, antes de embarcarnos en aquella tarea, debemos preguntarnos por nuestra capacidad para descubrir los nuevos medios ateniéndonos al conocimiento de la naturaleza de los problemas venideros, a fin de constatar las razones por las que no funcionan los medios presentes y averiguar la efectividad de los futuros.

Me aventuro a suponer, como ya intuyó en el siglo pasado el pensador Ernst Jünger, que el nuevo reto acabe constituyendo, si no lo está haciendo ya, un nuevo tipo de hombre que, sintiéndose ciudadano del mundo global, sea capaz de una visión total que abarque la conexión e imbricación de los problemas transnacionales, para lo cual habrá de adueñarse de los medios totales que permitan descubrir y afrontar dichos problemas. Piénsese que un indicio de que este tipo de hombre está ya configurándose es que efectivamente acontece ese conocimiento global del que, en este caso, el sociólogo Emilio Lamo nos hace partícipes. Lo que cabe prever, por tanto, es que los nuevos retos acaben constituyendo un nuevo tipo de ciudadano capaz de respondabilizarse del bienestar de la ciudadanía global:
Ahora bien, en la medida en que los elementos que estaban en la base de la movilización de la técnica eran naturales, mitológicos y planetarios, las fronteras del Estado-nación eran siempre demasiado estrechas para la tarea del Trabajador. Sin duda, no se trataba de un nuevo imperialismo. El imperialismo se basaba siempre en la diferencia entre civilizados y bárbaros y, para una etapa planetaria dominada por el Trabajdor, regía el supuesto democrático extremo de la igualdad de todos los seres humanos como elementos de la movilización mundial de la técnica
(José Luis Villacañas Berlanga, 'Técnica y nihilismo' en Ernst Jünger y sus pronósticos del Tercer Milenio)