jueves, 26 de marzo de 2020

Desocupación total

Los cambios adaptativos a la nueva situación lleva a plantearnos si no llegará el momento en el que determinadas prácticas que ahora nos parecen de provisional emergencia acaben siendo aceptadas, o incluso integradas, al quehacer de todos los días. Me pregunto si no habrá detrás del bullicio por la contención y la salud algunas alcazabas desde las que ya estemos siendo observados por telescopios de marfil. Los escenarios como el que estamos de movilización total suponen, a la par que una concentración de la energía, una desocupación y un vacío enormemente aprovechables para oportunistas que convierten lo que ven en oro. Con sus nuevos juguetes tecnológicos, de los que dicen que pueden exigir hasta una nueva carta de derechos, y ahora que andamos ocupados en proteger nuestra herencia sanitaria, estos oportunistas bien podrían estar ensayando el siguiente movimiento hasta el jaque final. Y lo harían camuflados tras cegueras de larga tradición como el optimismo o el conspiracionismo.

"Según ciertos pronósticos, nuestra técnica desembocará algún día en la hechicería pura. Llegado ese momento, todo lo que haremos ahora no habrá sido sino un impulso inicial y la mecánica se habrá refinado de tal forma que ya no exija nuestra torpe manipulación. Bastarán unas luces, unas palabras, más aún, un mero pensamiento. Un sistema de impulsos inundará y recorrerá el mundo." (Ernst Jünger, Abejas de cristal)


Decimocuarto día

2 comentarios:

M. A. Velasco León dijo...

Los cambios más duraderos son los que uno mismo imprime, o acepta, por necesidad momentánea, la cual, por alguna imprevista razón, se prolonga.

David Porcel Dieste dijo...

Interesante reflexión. Gracias