De qué
modo podemos acercarnos a las cosas? ¿Y a los demás? Porque la vida, más que de
conquistas, propósitos y objetivos, va de acercamientos. Hay quienes se acercan
a salir. Otros se acercan a tocar, y los hay que se acercan tomando la palabra.
¿Por qué no una reflexión -que es otra forma de acercarse- sobre la
naturaleza del acercamiento y de la cerca? Una reflexión que nos oriente en este fenómeno, o en esta actitud, más bien, esta tensión, que pasa por
querer salir, querer tocar, querer tomar la palabra, aun a riesgo de continuar
infinitamente distanciados.
Ahora que
se acerca el final de las vacaciones...
“¿Podemos
llegar a saberlo? Quizá si comiéramos del árbol de la ciencia del bien y del
mal…, pero no se puede. Solo Dios sabe. Nosotros no sabemos, no somos dioses.
Es un silogismo bastante simple. Y también bastante difícil de asimilar: hay
cosas que nunca llegaremos a saber. Llegar a distinguir lo que puede saberse de
lo que no se sabrá nunca es la máxima de la filosofía y del saber antiguos.” (Los textos robados a la felicidad,
Alejandro Gándara)

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