jueves, 15 de agosto de 2019

Existencias vacunadas

De hace unos años aquí es notoria la preocupación social acerca de un hecho que, por desgracia, ya respiramos cada día y forma parte de nuestra piel. Se trata de la enorme influencia que ejerce sobre los jóvenes (en realidad, sobre todos) los medios telemáticos y audiovisuales. La palabra y la argumentación palidecen al embrujo de la imagen y a su enorme poder de captación y explotación de instintos e inclinaciones. No en vano, la imagen ha sido desde los comienzos de las civilizaciones uno de los medios utilizados por el poder para garantizar cierta estabilidad social. Por ejemplo, los antiguos maestros orientales, con la mirada puesta en el poder o habiendo el poder puesto su mirada en ellos, domesticaban al auditorio inculcándole formas de comportarse que convenían al orden y la disciplina establecidos. Y lo hacían mediante mitos y relatos prácticamente visuales, reproducibles en un mosaico o secuencia de escenas pictóricas que integraban moralejas iluminadoras de un aspecto de la realidad humana, pero de las que nadie diría que tras ellas yace una voluntad domesticadora.

Hoy día sigue reproduciéndose el mismo patrón, sólo que, como dilucida el filósofo Fernando Broncano en su ejemplar ensayo Puntos ciegos, la estrategia es diferente: mientras que antaño el régimen de verdad estaría ordenado a la domesticación de la subjetividad, el régimen actual se orienta más hacia la explotación de lo salvaje y la expropiación de la atención. Desde el poder se analiza cómo queremos pensar para que pensemos como quieren que pensemos. La medida habitual que se elige para combatir, o más bien resistir, el embiste de estas formas disgregadoras de explotación cognitiva es la pedagogía del buen uso. Se nos dice que haciendo todos un uso responsable y adecuado de los medios telemáticos y audiovisuales se minimizarán los daños y sacaremos provecho en nuestra formación. Pero la realidad es otra. Y esta pedagogía, muchas veces construida con armazones y lenguajes icónicos, acaba siendo engullida y absorbida por aquellas fuerzas disgregadoras sirvientes del poder. Y es que la cosa no va de usos y utensilios. Los medios digitales no son sólo meros añadidos protésicos a nuestra mente, como suele pregonarse, sino formas genuinas de explotación y disgregación cognitivas.
 
                                  "Arte emboscado"
 
Por ello, en lugar de ensayar pedagogías sustentadas en creencias y culturas extemporáneas, habríamos de observar los puntos débiles de aquellas armas explotadoras y expropiadoras de la atención y los instintos de socialización a fin de combatirlos; o, dando un paso más, permitirnos construir y habitar mundos donde ellas no tengan alcance. Se dice que la mejor defensa es un buen ataque, pero no siempre es así. A veces la mejor defensa consiste en la creación de contextos y circunstancias vacunados contra las formas de ataque que propiciaron aquella, viviendo la persona retirada pero sin experimentar aquello que la hizo retirarse; como el habitante de bosques, que no siente la soledad y espesura que sí experimenta el visitante.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Una crónica de la Race Across France

Comparto la crónica que hace mi hermano de la Race Across France de 2019, como ejemplo de aguante, superación y pasión por el deporte.

El aprendiz de la montaña

El aprendiz de la montaña

Un hombre muy sabio me dijo que podía mirar a través de la piel. 

-¿Qué significa mirar a través de la piel? -Le pregunté.

-Mirar a través de la piel, -me respondió-, significa saber escuchar a las montañas, la música que hay en el viento y a las olas romper presurosas.


-Sigo sin entender. -Le respondí.

-¿Cómo vas a entender si no sabes mirar a través de la piel?

viernes, 2 de agosto de 2019

El joven que abrazaba a la doncella

Un joven valiente preguntó a una hermosa doncella si la podía contemplar, a lo que ella respondió que sí. Pasaron los días y, cansado de contemplarla, le preguntó esta vez si podía conversar con ella. Y ella de nuevo respondió que sí. Cuando ya no supo de qué conversar le preguntó si podía pasear junto a ella por los jardines del reino, y la doncella volvió a asentir. El joven de nuevo se cansó de pasear por los mismos parajes y un día, armándose de valor, le preguntó si la podía abrazar cada vez que la viera. Y ella de nuevo consintió.

Pasaron los años y la hermosa doncella, al ver que el joven no se cansaba de abrazarse con ella, le preguntó por qué durante todo ese tiempo no le había pedido nada más. Y el joven valiente respondió con estas palabras: "porque al menos cuando me abrazas piensas en mí."

domingo, 28 de julio de 2019

En esta noche de luna estrellada

Para Ana Belén, en esta noche de luna estrellada y al abrigo del Cuarteto de cuerdas n. 14 de Beethoven


Leyendo sobre senderos que transforman a quienes los recorren, sobre bosques en los que bañarse de serenidad sanadora, árboles venerables que en Kamakura se levantan en medio de respetables edificios, o sabios desnudos que consideran el universo su casa y su casa su vestimenta, me pregunto si los dioses de occidente no han sido los equivocados y hemos venerado vanamente.

Leyendo sobre mares y cielos que alargan la vida de quienes viven en ellos, sobre montañas de arrugas que cicatrizan el tiempo, y ancianos que cultivan cenizas cerca de cerezos, me pregunto si no hubiera sido preferible escuchar lo que tenían que decir nuestros corazones, y no hacer de ellos fábricas de marcas y competiciones.

Leyendo sobre todo ello me pregunto si no hemos confundido el norte y nuestra casa no esté en presuntas sobrenaturalezas y levantamientos sedentarios, sino mucho más acá, tan acá que sólo apagando las luces y sellando los avisos podamos alcanzar a conocer.

lunes, 22 de julio de 2019

Llamada en la playa

No puedo estar mejor acompañado que viendo a mis huellas fugaces, y a los niños jugando con castillos que al gesto de sus madres se deshacen, y al barco que al fondo cree saber a dónde va, como tantas miradas solas al fondo de sí mismas.


Entre arenas inmemoriales aguardamos juntos un no sé qué, como siendo llamados por voces invisibles de paraísos remotos. ¿Pero qué se escucha cuando en la noche abrimos los oídos para sumergirnos con ellos? ¿Acaso todavía el crepitar metálico que suena de la última boya no nos deja oír? ¿Acaso el empeño de iluminar de nuestra conciencia no nos deja ver? ¿Quién puede saberlo y nos lo dirá?

¿Qué se escucha cuando damos rienda suelta a la noche y nos llama a reunirnos sobre polvos de roca y de conchas? ¿Será el influjo de la Luna que produce mareas por las leyes de Newton? ¿Será el misterio que evocan los amantes abrazándose fuera de la historia? ¿Será el deseo etéreo de fugarnos de nuestros cuerpos de tierra? ¿O es el mar que tiene más que ver conmigo de lo que pensaba?

viernes, 19 de julio de 2019

El joven poeta y su anciana madre

Un joven muchacho confiesa triste a su madre que nunca amará como la primera vez. Al escuchar sus palabras, la anciana madre le pide que vuelva recitar el poema de su primer amor.

Sueño de la Noche del 18 de julio.