miércoles, 26 de mayo de 2021

Quietudes voluntarias

Hay enfermedades que no se doblegan a los poderes presentes y persisten pese a la velocidad de los tiempos. Se instalan allí donde ya no sirven las medidas paliativas y amenazan con ocupar los puestos donde debería reinar el entusiasmo y la diligencia. Una de estas enfermedades, que desde hace décadas yace instalada en los corazones de tantos ciudadanos, es el quietismo de quienes profesan que el mundo va mal pero no hacen nada para cambiarlo. Se dirigen a él con la parsimonia del que mira a su ombligo y piensa cómo salvarlo de ser salpicado. Es el quietismo de quien con actitud derrotista ya sólo piensa en disfrutar del sol de los fines de semana mientras ve el mundo desmoronarse bajo sus pies. Es el quietismo de quien se ve ninguneado por las autoridades competentes y ni siquiera levanta la mirada para decir, o profesar, o gritar: ¡no soy un "0"!

Pero lo que no deberíamos olvidar, como siguen enseñando los grandes narradores existencialistas, es que también somos responsables de lo que no hacemos, ni decimos, ni sentimos. También somos responsables de agachar la cabeza y seguir comportándonos como unos perfectos obedientes, que entre queja y queja, se suman a loca marcha por ver quién llega antes a la meta y obtiene el mejor resultado. Porque, señores, en esto se han convertido las grandes sociedades del conocimiento de nuestro país: en auténticas fábricas de hombres y mujeres resolutivos, debidamente adiestrados para informar, rellenar y obedecer órdenes que palmariamente atentan contra el sentido común y el buen hacer de las personas.

Unas órdenes que, no lo olvidemos, están hechas solo para ser obedecidas.


sábado, 22 de mayo de 2021

Los imposibles y sus atributos

Sin duda, nos define más aquello por lo que nos sentimos incapacitados, o imposibilitados, que lo que nos hace sentirnos poderosos. Y es llamativa la tendencia, creciente, a situarse desde el lado del poder, de la posición del podemos, cuando ésta es sólo una de las formas más precarias, y endebles, del existir. Leo de Víctor Gómez Pin que "no podremos nunca tener certeza alguna del origen del lenguaje", de Josep Maria Esquirol que "por mucho que avance la ciencia, nada de nada sabríamos sobre el hecho de que tú y yo estemos aquí", de mis alumnos de Valores que Eduardo Manostijeras "nunca podrá verdaderamente amar"; y, sin embargo, nos empeñamos en creer que todo lo sabremos y que es cuestión de tiempo que resolvamos todos los misterios. Me desconcierta, la verdad, que el hombre de hoy no vea todo lo que genera la experiencia de la imposibilidad y, en su lugar, siga empecinado en querer convencerse que todo lo puede.



jueves, 20 de mayo de 2021

Sueños de Mayo (II)

Mientras ríos de hombres deambulan por las calles de la ciudad, un niño se sienta cada noche en la misma ventana, y espera, espera... hasta hacerse invisible con ella.

Sueño del 20 de Mayo


sábado, 15 de mayo de 2021

Sueños de Mayo

A veces, cuando subo en el ascensor me imagino a éste dejándome en una ciudad de casas desconocidas, todas iguales, blanquecinas, de tejados bajos, y sin ventanas. Y me imagino abriéndome paso entre ellas para buscar algo de luz, o de verdad, pero no como el prisionero de Platón, que ya sabía a dónde se dirigía en el momento de romperse las cadenas, sino como el niño que busca a una madre que no está.

Sueños de Mayo

viernes, 7 de mayo de 2021

¿Os imagináis un curso siendo verdaderamente profesores?

Es llamativa la tendencia de los centros escolares a mortificarse imponiéndose nuevas y penosas ocupaciones que, para desgracia de quienes las padecen (y padecemos), asfixian todavía más a unos profesores cada día más atolondrados y exhaustos. Reuniones interminables, protocolos infumables, informes estadísticos, consejos orientadores, evaluaciones predictivas, atenciones virtuales, y tantos otros preceptos que de órdenes incomprensibles nos llegan siempre en horas intempestivas y cuyo polvo nos resulta cada vez más difícil sacudirnos. Adherencias de todo tipo que, como si cayeran del cielo, se pegan a nuestras ropas, traspasando la primera piel e instalándose, bien recostados, en los rincones más primitivos de nuestro ánimo. ¿Hacia una maquinización total? Podría ser. 

                                    Fotografía realizada por José Antonio Porcel

Pero de veras que por lo mismo que nos mortificamos podemos enterrar las armas y darnos un respiro, aunque sea de vez en cuando. ¿Os imagináis un curso siendo verdaderamente profesores? Con tu tiempo para atender las dudas de los alumnos, compartir conocimientos con tus colegas de departamento, acercarte a otros a ver qué están cociendo, abrir lo último en investigación o, sencillamente, respirar hondo dos veces y preguntarse por el sentido de la clase que voy a dar. Sería la leche. Sería como volver a nuestra profesión. Una exhalación de libertad. En realidad, por lo mismo que aprendemos a explicar podemos aprender a desexplicar, y a desmontar, y a deshacer, y quedarnos con la semilla para que recibiendo el cuidado que merece pueda germinar. En ALGO.

Éste es mi llamamiento de fin de curso, que no adjuntaré.

sábado, 24 de abril de 2021

Cualidades de aprendiz

Un cuento zen, llamado El zen de Joshu, dice así:

    Joshu inició el estudio del zen cuando tenía setenta años
y lo prosiguió hasta los ochenta, cuando comprendió lo que
era el zen.
    Enseñó desde los ochenta años hasta los ciento veinte.
Cierta vez, un alumno le preguntó:
- ¿Qué debo hacer si no tengo nada en la mente?
- Arrojarlo -replicó Joshu.
- Pero si no tengo nada, ¿cómo puedo arrojarlo? -insistió
el que interrogaba.
- Bueno -dijo Joshu-, entonces llévalo a cabo.

(101 cuentos zen, Al cuidado de Nyogen Senzaki y Paul Reps)






Está visto que al intrépido alumno todavía le queda mucho por saber. Porque no escucha, no plantea las preguntas adecuadas. Esta puede ser la lección del cuento, y de la vida de Joshu: aprende a escuchar antes de preguntar. También, que la perplejidad es el origen de la búsqueda. Humildad y afección para la confusión. Quizá, las dos cualidades que hicieron de Joshu un maestro, y del joven un aprendiz.

jueves, 22 de abril de 2021

Varios de nuestros alumnos premiados en la final de la octava edición olímpica de Filosofía

 

¡Por fin llegó el momento! La final olímpica de Filosofía que ha devuelto la ilusión a tantos de nuestros alumnos con su participación y esfuerzo. Un encuentro propiciado por una de las reflexiones más sonadas de nuestros días, y que ahondan en las relaciones, tan íntimas, y al mismo tiempo tan tirantes, entre la libertad y la seguridad como pilares de nuestra cultura. 

Para salvaguardar nuestra seguridad el acto ha tenido lugar en un formato online, conectándose desde sus respectivos centros los diferentes alumnos aragoneses finalistas.



Aquí vemos a nuestras alumnas finalistas, de izquierda a derecha, Diana Pané, Noelia Alba, Laura Noda (modalidad de Fotografía), Ana Lafuente, Malena Daniel  y Noa Manero (modalidad de Ensayo), los días preparatorios de la final.

 

Aquí están, de izquierda a derecha, Laura Noda, de 1º de Bachillerato, Noa Manero y Noelia Alba, de 2º de Bachillerato, momentos antes del comienzo del acto.

 

La verdad que han sido muy emocionantes las intervenciones de nuestros alumnos en esta etapa final, ¡¡con dos alumnas premiadas entre las tres primeras de Aragón!!

Enhorabuena a todos, y especialmente a Laura Noda, de 1º de Bachillerato, cuyo trabajo fotográfico, Equilibrista, la ha alzado como segunda clasificada de Aragón en la modalidad de Fotografíay a Noa Manero, de 2º de Bachillerato, por su clasificación como tercera ganadora de Aragón en la modalidad de Ensayo. 

 

Aquí vemos a Laura Noda, segunda ganadora, comentando su trabajo fotográfico

 

 

Y aquí a Noa Manero, tercera ganadora, defendiendo apasionadamente su disertación sobre los límites de la libertad

 

Un agradecimiento muy especial a todos los participantes y ahora a reponer fuerzas para la siguiente.... ¡¡¡os esperamos en la próxima!!!!

Recordad que en nuestro blog olímpico encontráis una recensión más completa del acto con los diferentes trabajos publicados.