lunes, 13 de julio de 2020

Lectura para un verano sosegado

Os invitamos a leer la nueva entrega de la Revista Ábaco, donde se plantea y reflexiona sobre temas de urgente actualidad en la nueva era de la inteligencia artificial y de necesaria transición energética y ecológica. Sin duda, arrojará luz a un tiempo de cambios e incertidumbre.


En esta ocasión colaboramos conversando con la especialista en educación e innovación social digital Liliana Arroyo Moliner, sobre temas de actualidad como la influencia de las redes sociales en nuestras vidas, el papel del teletrabajo en la actualidad o la importancia de diseñar nuevos escenarios educativos para la era digital.

Sin duda, un número muy sugerente para este verano que se anticipa sosegado, disponible en versión impresa y digital para el lector.

Palabras huracanadas

Hace unos días algunos profesores expresamos nuestro descontento respecto de una situación provocada que nos dejaba en mal lugar. Nuestra carta, diría, no ha sido resultado de una suma de quejas particulares sino expresión de esta situación de desamparo por la que ninguno es alguien y todos somos nadie.

Hay palabras que no nacen de la voluntad sino del fuego interior, a veces huracanado, otras calmo. Son estas las que, removiendo a quienes pueden afectarles, pueden cambiar las cosas.

jueves, 9 de julio de 2020

El gato corre por el tejado de detrás

El gato corre por el tejado de detrás. ¿De dónde vendrá? Ahí va otro, y se reúnen. Siempre cuando el sol está en lo alto.


                                                         Sueño de la pasada noche

sábado, 4 de julio de 2020

Carta de un profesor insatisfecho

La iniciativa que hemos llevado a cabo ha estado bien, sí, pero quedará en agua de borrajas si no empezamos el mes de septiembre con las pilas puestas. De nada sirve dar a conocer nuestra situación de vulnerabilidad (vital y profesional), exhibiéndola como quien exhibe un grano que le ha salido, si luego no hacemos nada por señalarla, y señalarla para examinarla, para diseccionarla, para entender su origen, y entonces quizá, poder desprendernos de ella.

Porque de vulnerabilidad está hecha nuestras pieles. No es la situación lo vulnerable, sino que somos nosotros los vulnerables: nuestros cuerpos, cada vez más expuestos; nuestras mentes, cada vez más atomizadas, atolondradas, asfixiadas...

Cuando echo la vista atrás, y me remonto a mis comienzos en 2004 recuerdo a unos claustros y consejos escolares con mayor autonomía y capacidad de decisión, donde se discutían asuntos que directamente involucraban a la formación de nuestros alumnos, y se ponían sobre la mesa programas educativos, esgrimiendo argumentos en contra y a favor de ellos, y se escuchaban las palabras "matemáticas", "premiado en la Olimpiada de Física", o "sobre la importancia de la música en la formación integral de los alumnos"... Y recuerdo a mis queridos antiguos compañeros abriendo libros en la sala de profesores, o en sus departamentos, porque deseaban saber más sobre sus propias disciplinas, porque eran adultos con curiosidad y disponían de tiempo para cultivar el amor a las palabras y al conocimiento. En 2004 recuerdo a profesores acercándose a otros departamentos porque sentía dudas sobre si el uso de esta o aquella palabra era el adecuado,o si tal sofisma se resolvía mejor de esta o de aquella otra manera. Y recuerdo que los medios eran medios y los fines eran fines, y no como ahora que vivimos absolutamente bajo el imperio de lo instrumental, con sus lenguajes, sus protocolos, sus circuitos, sus maniobras, exigiéndonos que nos adaptemos a ellos, a sus ritmos, a sus pautas, y entonces, ilusos, acabamos creyendo que la valía radica en el dominio y el saber hacer en la destreza.

¡Claro que la tecnología y los lenguajes son importantes!, pero enmarcados en suelos y escenarios y contextos que los doten de sentido. ¿De qué me sirve aprender a saber como funciona cualquier instrumento si luego no sé para qué utilizarlo, o ni sé que se utilice para algo?

No son reivindicaciones históricas. ¿Qué hay más actual que luchar por lo que somos y poder ejercer con la dignidad que merece nuestra profesión? 

Yo no estoy nada satisfecho, la verdad. 

Por eso seguiré encontrándome con el conocimiento allí donde respiremos libertad y deseo. Por eso seguiré esforzándome en darme tiempo para seguir leyendo y encontrar esa palabra que, dicha en el momento preciso, pueda llegar a inspirar caminos que el alumno atento ya no podrá dejar de tomar. Por eso seguiré luchando por dignificar mi profesión.

martes, 23 de junio de 2020

Lo que todo el mundo vive y nadie cuenta. Conversaciones con Liliana Arroyo


¿Empieza la conexión donde termina el contacto? ¿Son compatibles la perfección humana y la perfección técnica? ¿Es posible la enseñanza sin comunidad? ¿Alberga todavía la palabra el maestro? ¿La tecnología es medio o camino? ¿Instrumento o llegada?... Tantas son las preguntas que siguen removiendo la filosofía de la educación en las últimas décadas que no podíamos dejar pasar la ocasión de entrevistar a una de las promesas del pensamiento en innovación social digital. Se trata de la joven e incansable investigadora Liliana Arroyo Moliner (Barcelona, 1985), autora del reciente libro Tú no eres tu selfi (Ed. Milenio, 2020).

Con este entusiasmo me respondía la entrevistada al correo: “Me he sumergido por completo en el río y he intentado nadar por todos los rincones para no dejarme nada sin responder.” Y un mes después, gracias al extraordinario trabajo de Miguel Ángel Álvarez y su equipo de la Revista Ábaco, la entrevista aparece publicada en su número 103 sobre Robotización y digitalización, disponible aquí para el lector. Observadora incansable y curiosa autodidacta, a Liliana Arroyo le encanta entender cómo las plataformas revolucionan la forma de comunicar, aprender, comprar, pensar y amarnos… Con ocasión de su libro, la entrevista explora algunos de los grandes secretos digitales que, como apunta el subtítulo, “todo el mundo vive y nadie cuenta”, desenmascarando prácticas tan extendidas como el selfi o el postureo y profundizando en el papel que desempeñan las redes y plataformas sociales en la era de la digitalización. ¿Por qué no hay todavía incorporada a nuestras escuelas una Educación para la nueva era digital? ¿Necesitamos reinventar la ética para afrontar los problemas de la nueva «vida conectada»? ¿Cómo cambia la experiencia digital nuestra relación con el otro? ¿Y con nuestro cuerpo? ¿Qué papel desempeñarán las redes sociales en los próximos años? ¿Cómo nos afectarán las nuevas políticas de prevención y aislamiento?... son algunas de las preguntas que completan la entrevista.


Os dejamos algunas de sus reflexiones que guiarán nuestra conversación con ella y jóvenes estudiantes en el próximo encuentro otoñal en Septiembre de Filosofía joven en Zaragoza:

Es todavía muy reciente y aunque nos parezca que ya somos hábiles con los dispositivos, en realidad justo estamos empezando a entender sus implicaciones. Incorporar una educación para la nueva era digital va mucho más allá de ampliar el temario o permitir el uso de los dispositivos en clase. Significa repensar la naturaleza, los tiempos y los espacios del aprendizaje.

A la mayoría de la población nos falta algo de disciplina y de higiene digital para poder establecer buenos hábitos para la vida conectada. Por ejemplo, debemos sentirnos libres de decidir cuándo estamos disponibles y cuándo no, o con qué frecuencia respondemos los mensajes y recuperar la soberanía de nuestra atención.

Qué rumbo seguirán las redes sociales en los próximos años depende mucho de las regulaciones que se apliquen y de la evolución de sus negocios, pero hoy el plan que tienen es el de convertirse en portales desde donde lo podremos hacer todo: hablar, compartir, ver contenidos, comprar, hacer gestiones con el banco, etcétera.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Invitación a vías nerviosas

Invitamos al lector a acercarse a un nuevo blog que su autor llama vías nerviosas. Su primera entrega, que a continuación trascribimos, es preludio de cuanto en él encontraremos: a Eros llegando a la luz, y con ella abriéndose la oscuridad, los pliegues de la gruta, las arrugas de la piel, y todo lo demás que contará nuestra historia.


Un preso

un preso, en un lugar sin paisaje, se recrea haciendo objetos-arte,
puros aspavientos 
hechos con migas de pan, piedras, hojas caídas

mientras los construye, 
se van esfumando, 
se hacen humo 
como si los estuviera ofreciendo en sacrificio

nadie lo ve, 
no hay nadie,

ni sabe nada de quien pudiera recibirlos 
más allá

después, las estrellas, que de repente están 
como si siempre hubieran estado allí, 
le dicen:

ya vamos sabiendo algo más de tu método

y esas voces son el reconocimiento, 
y, entonces, el preso recuerda su nombre

Miguel Porcel

viernes, 22 de mayo de 2020

Elogio a la ingenuidad

Acercarse al génesis de las cosas no significa preguntarse por su causa, ni siquiera advertir si tienen causa las cosas. Acercarse al génesis, como presupuesto de la creación, significa despojarse de todo lo que es impuesto, apartarse de todo lo corrosivo y acorazarse frente a lo invasivo. Por ello, la ingenuidad, como lo que nos hace estar junto al génesis, no es principio, sino conquista; no es privación, sino condición.


No es extraño, en este sentido, que los grandes ingenuos de nuestra historia, como Parsifal, Aladino, Prometeo o Jesucristo, hayan sido los grandes resucitadores de mundos que creíamos olvidados y de aventuras que pensábamos propias de dioses. El ingenuo, precisamente por morar junto al fuego de las cosas o desafiar mirando al sol, es el verdadero amante de los hombres y del conocimiento, aquel capaz de abrirse paso haciendo suyo lo que es de nadie y, como Eros en pleno éxtasis, batiéndose por terreno inexplorado.